La posverdad sobre Ciudadanos

Ciudadanos fue reacio al 155 hasta el 1 de octubre, pero se ha construido una posverdad que afirma lo contrario

Edurne Uriarte
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El director de este periódico, Bieito Rubido, le preguntó al presidente del Gobierno el pasado jueves en el Foro ABC sobre la aplicación del 155 y las críticas de quienes le han reprochado una excesiva tardanza. Mariano Rajoy le respondió que el 6 de septiembre había sido una de las fechas consideradas, pero que necesitaba apoyo político para dicha aplicación y que justamente tres días antes de ese día un periódico nacional tituló que tanto Pedro Sánchez como Albert Rivera le aconsejaban que no aplicara el 155.

Es posible que veamos en el futuro esa y otras portadas en debates televisivos entre los líderes políticos. También informaciones de varios medios el 3 de septiembre con las declaraciones de la líder de Cs en Madrid, Begoña Villacís, según las cuales, «aplicar el 155 para evitar el referéndum independentista no es la alternativa». Nadie de Ciudadanos desmintió ésta o la anterior información porque, en efecto, hasta el 1 de octubre, esa fue su posición, reacia al 155. Dos meses antes, el 6 de julio de 2017, el propio líder de Ciudadanos, Albert Rivera, afirmó en un foro de debate que su formación trabajaría para que no hubiera que aplicar el 155, porque eso sería darles un «titular fantástico» a los nacionalistas. «Ni se lo vamos a dar ni lo vamos a aplicar», remachó, porque «no hace falta gritar ni tampoco aplicar el 155 para que el Estado recupere determinadas competencias». Inés Arrimadas, su líder en Cataluña, mantuvo esas reservas hasta el propio día 1 de octubre. A finales de septiembre, a menos de una semana del referéndum, y cuando en Catalunya Ràdio le preguntaron si había que aplicar el 155, respondió que esperaba no se llegara a esa situación y que sólo si los independentistas proclamaban la independencia habría que valorar las medidas necesarias.

Y, sin embargo, se ha establecido una posverdad sobre Ciudadanos según la cual esa formación era firme partidaria del 155 desde hacía mucho tiempo y era el Gobierno del PP el que se resistía a su aplicación. Una posverdad que ha construido una imagen de contundente defensa de la unidad nacional por parte de Ciudadanos y muchas vacilaciones por parte del PP. Una posverdad que no sólo es producto de la habilidad comunicativa de los líderes de Ciudadanos que ahora reivindican que así fue, en contra de los datos de la realidad.

Aún más relevante es el caldo de cultivo mediático y social que favorece esa posverdad. Ese deseo de encontrar entre los líderes y partidos políticos referentes de la defensa firme de la unidad nacional, alternativas a las dudas de los últimos cuarenta años, soluciones mágicas para acabar con el conflicto nacionalista. Un deseo que ha atribuido a Ciudadanos convicciones e intenciones que existen en las emociones colectivas pero no en los hechos de ese partido. Una atribución que se complementa con la pretensión de que Cs es un partido de derechas que conformará con el PP una mayoría de derechas tras las Elecciones Autonómicas y Municipales.

Esa segunda parte de la posverdad sobre Cs también se contradice abiertamente con los datos, sobre todo los referidos a lo ocurrido tras las elecciones Generales de 2015, cuando Rivera firmó con Sánchez un pacto para apoyar el Gobierno del PSOE, y eso que había ganado las elecciones el PP. O los datos sobre la rotunda negativa de sus dirigentes a su identificación con la derecha, o la letra de sus propios Estatutos que revindica su ideología «progresista». Pero en política como en la vida la posverdad tiene tantos o más efectos como la verdad. Al menos a corto plazo.

Edurne UriarteEdurne UriarteArticulista de OpiniónEdurne Uriarte