Nieve

Podríamos haber pensado que Zoido estaba dando caza a Bin Laden

David Gistau
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El episodio del atasco en la AP-6, que tanto me ha recordado un cuento de Cortázar, «Autopista del Sur», nos ha ofrecido a última hora un ejemplo especialmente gracioso de cómo funciona la mente de los asesores de los ministros cuando tienen que salvar la imagen deteriorada de su patrón.

Lo peor del atasco ocurrió durante la noche del sábado al domingo, entre Ávila y Segovia, cuando decenas de familias permanecieron encerradas durante la noche entera en el coche mientras algunos guardias civiles hacían un esfuerzo encomiable por abrir trochas a palazos y por evitar que los coches chocaran entre ellos o impidieran el paso de los quitanieves. Algunos afortunados a los que el colapso sorprendió durante la parada en un bar de carretera para descansar con un cafelito evitaron al menos pasar la noche en vela en el asiento trasero de su coche. Horas más tarde acudiría la UME con cierto marchamo de pelotón de Spengler llegado para salvar al conductor occidental.

La noche del sábado al domingo, el ministro Zoido la pasó en Sevilla. De hecho, su valoración de la crisis no le impidió irse al fútbol, a ver el derbi de la ciudad: como Zoido encima sea sevillista, que no lo sé, el fin de semana le habrá salido bordado. No pongo en duda que Zoido recibió información constante de cuanto sucedía en la AP-6 y que incluso debió de impartir al teléfono algunas órdenes verdaderamente gallardas y decisivas. Pero estaba en Sevilla y se fue al fútbol.

Al día siguiente, mañana del domingo, alguien en el entorno del ministro debió de darse cuenta de que habían valorado mal la situación y que Zoido tenía que aparecer en Madrid, megáfono en mano si hacía falta como Giuliani en la Zona Cero. Se produjo entonces el desplazamiento rápido a la capital y la improvisación de un escenario de crisis que parecía inspirado en la Situation Room de la Casa Blanca. Sólo con que se hubiera sentado allí un general de la Infantería de Marina, podríamos haber pensado que Zoido estaba dando caza a Bin Laden. Y eso que la sensación general, al contemplar el grupo, recordaba la partida de cartas de Walter Matthau en «La extraña pareja»: parecía que si alguien cogía el teléfono sería para pedir las pizzas.

Según el relato de los hechos, resulta que, durante lo peor de la crisis, Zoido estaba en Sevilla y en el fútbol. Y que se hizo fotografiar en la Situation Room cuando el problema ya estaba encauzado por los agentes sobre el terreno y los coches habían comenzado, muy penosamente, a circular. La Situation Room de Zoido fue por tanto creada antes para filtrar una fotografía a la prensa que salvara la cara del ministro que para resultar verdaderamente útil en la gestión del problema. Ésta se hizo en el palco del Sánchez Pizjuán, del cual no han trascendido fotografías. Me queda la duda de saber si el ministro al menos es bético y entonces le compensó quedarse en Sevilla mientras la nieve sepultaba su imagen.

David GistauDavid GistauArticulista de OpiniónDavid Gistau