El monasterio de Yuste, casa palacio donde se retiró Carlos I
El monasterio de Yuste, casa palacio donde se retiró Carlos I - JAIME GARCÍA
Pueblos únicos

Un retiro imperial

Tras una vida dedicada a la defensa de España, el emperador Carlos I buscó un espacio sacro donde pasar el resto de sus días. Se fijó en un pequeño monasterio situado en esta fértil comarca de la Vera

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Más de seis meses de viaje para efectuar un trayecto de 569 kilómetros que en la actualidad podría hacerse en seis horas. Ese fue el tiempo que tardó el emperador español Carlos I (1500-1558) en realizar su rocambolesco y definitivo peregrinaje entre el puerto de Laredo, lugar donde arribó el 28 de septiembre de 1556, y allí donde murió: el monasterio de Yuste. Emplazamiento escogido por el monarca para disfrutar de la paz que le había sido tan esquiva durante sus cuarenta años de reinado.

Este monasterio gótico (1402) se encuentra situado en Cuacos de Yuste. Hermosa villa de la Vera cacereña localizada al noroeste de Extremadura. Región que -emplazada a los pies de la Sierra de Gredos y bañada por el río Tiétar- está rodeada de un rico entorno natural. Además de por su belleza, la comarca es conocida por su pimentón con denominación de origen y su oferta histórica y cultural; entre la que sobresale el lugar de retiro del emperador. No en balde recibió 103.648 visitantes durante 2016.

En este espacio sacro de las fértiles tierras extremeñas -habitado durante la época por contemplativos monjes jerónimos- su Majestad Cesárea ordenó la construcción de un palacio anexo realizado a su medida. Debido a la fuerte devoción católica que profesaba, y al ser incapaz de recorrer grandes distancias por los ataques de gota que sufría, tuvo que ubicar sus aposentos junto al coro de la iglesia para no perderse los oficios.

Durante el breve periodo de tiempo que permaneció en su electo remanso de paz, el emperador tuvo la oportunidad de conocer a Jeromin (Don Juan de Austria). Hijo ilegítimo al que concibió junto a la aristócrata alemana Bárbara Blomberg tras enviudar en 1539 de su única esposa y gran amor, Isabel de Portugal (1503-1539).

El joven Don Juan (1545-1578), quien encabezó aquella Santa Alianza que batió al turco en la batalla de Lepanto (1571), recibió de su regio padre lecciones acerca de la guerra y las dificultades del gobierno durante el tiempo que ambos compartieron en la localidad cacereña. Encuentros que no duraron mucho, pues el 21 de septiembre de 1558 el emperador murió víctima de unas fiebres.

Este imperial monasterio actualmente es custodiado por monjes paulinos y forma parte del Patrimonio Nacional. Una auténtica joya histórica.