osé Fernández de Villavicencio, marqués de Vallecerrato (izda) con Guido Brunner
osé Fernández de Villavicencio, marqués de Vallecerrato (izda) con Guido Brunner - Miguel Povedano

Los Villavicencio se defienden de las «barbaridades» de Sandra

Fuentes de la aristocrática familia refutan los ataques de la hija del marqués: «Nada de lo que dice es verdad»

MadridActualizado:

Mientras Sandra Fernández de Villavicencio Frommer cuenta su versión sobre el litigio que mantiene contra su padre, José Carlos Fernández de Villavicencio y Eleta, V marqués de Larios, el aristócrata prefiere guardar silencio. El pasado mes noviembre, esta joven de 29 años contaba en una entrevista a ABC que su padre se desentendió de ella cuando era muy pequeña, que durante unos años le pasó una pensión de 600 euros al mes y que su madre, Eva Fommer, había tenido que hacer grandes esfuerzos para sacarla adelante. Sandra dice que actualmente no tiene trabajo y que su madre, agobiada por las deudas, ya no puede ayudarla económicamente. Ni a ella ni a su hijo Kenzo, de cinco años. «Vivo de la caridad de mi familia materna», afirmó esta semana.

«José Carlos es una persona muy privada y este asunto lo ha llevado solo, no comparte sus dolores y problemas con nadie», dijo ayer un íntimo amigo del marqués de Larios a ABC. Y añadió: «El divorcio de Eva fue muy complicado, pero Sandra ha contado muchas barbaridades a la prensa, nada de lo que ha dicho es verdad». El marqués de Larios «es una persona muy tranquila y huye de la confrontación, si eso es lo que Sandra busca, no lo va a encontrar. Lo único que está consiguiendo es hacer mucho daño».

Un motivo antisemita

El entorno de la familia Fernández de Villavicencio afirma que el marqués «sí que intentó tener una buena relación con Sandra». Cuando se divorció de Frommer, «ella siguió varios años yendo a casa del marqués los fines de semana y durante los últimos doce años él sí que ha intentado llegar a un consenso con ella». Sandra también ha comentado que su tío Darío, hermano del marqués de Larios, le «abrió los ojos» y «animó» a llevar a su padre ante los Tribunales. «Cuando Darío leyó estas informaciones en la prensa, decidió no querer saber nada más sobre el tema. Lo que dice sobre él Sandra tampoco es cierto. Él conoció a esta niña cuando era muy pequeña y no la ha vuelto a ver».

La exclusiva urbanización de La Zagaleta
La exclusiva urbanización de La Zagaleta

Lo que más ha escandalizado a su familia paterna es que Sandra haya dicho que una de las razones por las que no quieren saber nada de ella es porque es judía, «y más todavía que diga que la segunda mujer de su abuelo, José Fernández de Villavicencio y Osorio, marqués de Vallecerrato, le dijera que tenía que convertirse al catolicismo». «Los marqueses de Vallecerrato no son practicantes. Van a la iglesia como el 99 por ciento de los españoles: cuando hay una boda o asisten a un funeral», comentó con impotencia otra amiga íntima de la familia.

El linaje del marquesado de Larios siempre ha estado vinculado a las finanzas y el emprendimiento. De hecho, a finales del siglo XIX, José Aurelio Larios, III marqués de Larios, compró las bodegas de Málaga donde se producía, entre otras bebidas, la famosa ginebra Larios. En esta empresa trabajó «Pepe» -así llaman cariñosamente al abuelo de Sandra, el marqués de Vallecerrato- hasta hace 18 años, cuando la bodega Larios se vendió a un grupo francés y él decidió jubilarse. A lo largo de toda su vida, el marqués de Vallecerrato ha tenido otros negocios. En 1962 derribó el palacio del duque de Anglada -conocido como «Palacio de Larios»- del Paseo de la Castellana para construir el Hotel Villamagna, que vendió a un grupo hotelero británico en 1985. También participó en la fundación de la exclusiva urbanización La Zagaleta (Málaga), donde todavía tiene propiedades. Siempre lo hizo, pero ahora ya no puede aconsejar mucho a su hijo: «Está muy mayor, ya no ve y tampoco oye. Tiene 98 años».