A la izquierda, la placa donde advierte de la presencia de perros. A la derecha, Sandra en el salón de su casa repasando un álbum de fotos familiar
A la izquierda, la placa donde advierte de la presencia de perros. A la derecha, Sandra en el salón de su casa repasando un álbum de fotos familiar - J. R. LADRA / ABC

Los cuatro perros de la hija del marqués de Larios impiden su desahucio en la casa de La Moraleja

A las once y media de esta mañana estaba prevista la operación, ordenada por su padre, propietario de la vivienda. «Mi padre jamás me ha ayudado, y eso que su fortuna podría estimarse en 50 millones de euros», cuenta Sandra a ABC

MADRIDActualizado:

Fue el pasado 16 de noviembre cuando ABC se hacía eco de la tensa situación que viven el marqués de Larios, Jose Carlos Fernandez de Villavicencio y su hija Sandra (29 años), fruto de su primer matrimonio con Eva Frommer, de quien lleva divorciado mas de 20 años, a raíz del contencioso que mantienen en los juzgados por la casa que el marqués tiene en La Moraleja, donde vive Sandra con su hijo Kenzo, de cinco años.

Tras cinco años de disputa judicial, Sandra presentó el pasado mes de noviembre un recurso contra la orden de desahucio que había conseguido el marqués a fin de recuperar la casa, que fue un regalo que le hizo su padre, el marqués de Vallecerrato, antes de su boda con Eva Frommer. Casi al mismo tiempo que Larios consideraba que era el momento de recuperar esa vivienda, donde se quedaron Frommer y su hija —que tenía entonces seis años— tras el divorcio, Sandra daba a luz a su hijo Kenzo, con quien vive en La Moraleja, en el que ha sido su domicilio familiar.

El marqués de Larios y su hija Sandra, en 1990
El marqués de Larios y su hija Sandra, en 1990-ABC

Hoy, a las 11.30 de la mañana, la abogada del marqués llegaba a la propiedad acompañada por las personas que iban a realizar ese desahucio y que tuvieron que abortar la operación al comprobar que había varios animales sueltos por el jardín (hay cuatro perros, tres gatos, un pez, tortugas y hasta un pony) y que no podían abrir la verja al no haber electricidad desde hace varios días. Tras estudiar la situación todos se han ido del lugar sin que Sandra ni tan siquiera se asomara a la puerta.

Horas después, Sandra ha declarado a ABC que no entiende cómo se han personado en el desahucio «cuando la juez sabe que he solicitado un abogado de oficio y procurador porque no tengo dinero para pagar a mi anterior letrada. Estoy sin defensa y sin electricidad, como tantas otras veces, y llevo muchas noches sin dormir empaquetando las cosas para la mudanza. He pedido tiempo, pero tampoco me lo dan. No he oído la puerta porque no funciona el timbre y tampoco me han llamado por teléfono porque además estaba sin batería. He visto en un video que me han mandado a la abogada de mi padre, C. P., en la puerta con más personas», asegura. «Sé por una prima de Panamá que mi padre les ha dicho que no quiere saber nada de mí desde que nos abandonó y que le da igual dejarme con mi hijo tirada en la calle, y eso que nunca ha hecho nada por mi. El nivel de vida de mi padre es elevadísimo y por eso algunos parientes le han intentado convencer sin éxito. Mi padre no ha hecho ni un arreglo de esta casa ni ha pagado nada en 24 años. Dice que es su casa pero jamás la ha mantenido. A su nieto le ha visto una vez pero tampoco le interesa y eso que el niño pregunta por él sin parar», añade.

Aunque el marqués de Larios tiene dos hijos más, fruto de su segundo matrimonio, será su hija Sandra quien herede en el futuro tanto su título nobiliario como el de su abuelo, que además tiene Grandeza de España. «A mi padre solo le importan los títulos. No me importaría cederlos a cambio de un techo para mi hijo porque los títulos no me dan de comer», asegura Sandra. «Hasta hace un tiempo mi madre nos ha ayudado, pero su situación actual es muy mala. Mi padre jamás lo ha hecho, y eso que su fortuna podría estimarse en 50 millones de euros. Yo sigo empaquetando porque supongo que volverán, pero no tengo ni idea de donde iré. He de agradecer cómo me ha ayudado la trabajadora social para asesorarme. Nunca he entendido el rencor de mi padre y supongo que todo será porque soy judía. Lo único que le he pedido a mi padre es tiempo y que ayude a su nieto», cuenta tras confesar que ha estado con depresión «porque en el fondo creía que mi padre era de otra manera». «Comprobar su crueldad hacia nosotros sin entender el motivo es algo que no encajo. Nos dejó cuando yo tenía seis años y era sólo una niña. Mi padre ha heredado una fortuna de mi abuela y su situacion es privilegiada».