El modisto Juan Duyos y la directora de la Guía Repsol María Ritter posan con la chaquetilla
El modisto Juan Duyos y la directora de la Guía Repsol María Ritter posan con la chaquetilla - EFE

Juan Duyos: «Si no fuese diseñador, habría sido cocinero»

La alta costura llega a los fogones de la mano del modisto Juan Duyos, quien ha diseñado unas chaquetillas personalizadas para los 550 cocineros con «Soles» de la Guía Repsol

MadridActualizado:

El modisto Juan Duyos y la Guía Repsol se han unido para diseñar un modelo evolucionado de la chaquetilla de cocinero, una prenda de inspiración militar que no se renueva desde el siglo XIX, y que está destinada a los cocineros galardonados con los «Soles» de la Guía Repsol.

Duyos ha afrontado con mucha ilusión el «reto» de renovar esta prenda ya que, tal y como ha comentado durante la presentación en Madrid, la cocina es una de sus grandes pasiones y considera que los procesos creativos de la cocina y la costura son similares. Además, ha confesado que «si no fuese diseñador, habría sido cocinero».

El modisto ha aunado la alta costura con la alta gastronomía, obteniendo un resultado «bonito y distinto», que conseguirá que los cocineros no sólo se sientan más favorecidos, sino también más cómodos debido a que el nuevo diseño permite una mayor libertad de movimiento en las cocinas.

Los diseños masculino y femenino de Duyos
Los diseños masculino y femenino de Duyos- MARTA DORADO

Chaquetillas más femeninas para ellas

La tradicional prenda característica de los chefs mantiene su esencia, pero introduce una serie de cambios que pretenden convertirla en una más adaptable, elegante y personalizada, ya que cada cocinero llevará bordado su nombre (aunque aún no saben dónde irá colocado). El modisto ha explicado durante la presentación en Madrid que la chaquetilla está «pensada para ellos y para ellas, para que cuando se la pongan luzcan bien».

La directora de la Guía Repsol, María Ritter, ponía de relieve la necesidad de llevar a cabo esta renovación del vestuario sobre todo en el caso de las mujeres, que en su opinión parecen «sacos» con su vestimenta actual. Duyos coincidía con ella y añadía: «A ellas les hemos entallado las chaquetas y les hemos puesto pinzas en el pecho para hacerlas más femeninas».

En este nuevo diseño, el modisto ha hecho una bajada del clásico cuello mao, le ha añadido una manga de sastre y la botonadura ha pasado a estar oculta, dejando ver un solo botón dorado en el cuello. Las trabillas y los bolsillos desaparecen salvo el de la manga en el que están bordados en color naranja los soles.

Apuesta por la sostenibilidad

Este uniforme de trabajo ha sido confeccionado a partir de materiales reciclados -identificados por el Centro de Tecnología de Repsol en Móstoles (Madrid)-, es decir, que se inscribe en lo que se conoce como economía circular, que consiste en crear productos reciclados que al final de su vida útil puedan ser devueltos a la naturaleza para servir de alimento a la tierra.

Estas chaquetillas están compuestas a partes iguales por algodón reciclado proveniente de otras prendas y envases de plástico. Además, otra novedad es que son ignífugas y antimanchas, ya que «la mezcla de materiales crea una película protectora que junto con su acabado hacen que no traspase el líquido».

La sencillez del blanco

El diseñador hizo tres propuestas, pero al final se decantó por la clásica chaquetilla blanca, por la pulcritud con la que se identifica este color. Por otro lado, Ritter apuntaba que «aunque es una comunidad donde ahora está entrando mucha gente joven, hay personas de todas las edades, por lo que el diseño se tenía que adaptar a todos los cocineros».

En uno de los patrones que barajó utilizaba un tejido «denim», con los cortes propios de una chaqueta vaquera, muy juvenil y vanguardista. Sin embargo, Duyos explica: «Tenía un punto muy moderno y demasiado avanzado para la historia que se tenía entre manos». El otro era de corte oriental, tipo kimono.