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El triunfo de Juan Duyos

Una jornada racial, galáctica y muy elegante. No faltaron el minimalismo con toque deportivo ni la evocadora estética de los años 20 y 30

Duyos Su colección destacó sobre el resto en la jornada dell sábado
Duyos Su colección destacó sobre el resto en la jornada dell sábado - S. B. y A. D. A

El flamenco de Montesinos, las mujeres de blanco óptico de Ulises Mérida y la moderna feminidad de Ion Fiz y Juanjo Oliva marcaron una jornada en la que el desfile de Juan Duyos eclipsó la pasarela.

Siempre se dice que si un creador no da un buen desfile en términos de prendas, al menos tiene que dar buen show. A veces estas dos circunstancias se unen. Tal es el caso de los desfiles de Francis Montesinos, que siempre ponen al público en pié. Tiene Montesinos la habilidad de vestir a la mujer con volantes, encajes y tonos mediterráneos, añadiéndole complementos raciales con atino. En esta ocasión, los abanicos con dibujos se acompañaron de una maravillosa colección de zapatos joya con pedrería incrustada y -los más bellos- con ramilletes de flores de raso de colores, cosidas a mano. Francis, que acabó con claveles e himno valenciano incluidos, es un showman nato, que sabe transmitir su energía incluso en los momentos más difíciles. Una apisonadora de raza y fuerza.

Uno de sus delicados vestidos
Uno de sus delicados vestidos- A. D. A. y S. B.

Desde el frío

Ulises Mérida conquistó con su mujer fría venida del Polo Norte: pantalones y parkas, camisas de cuello abierto en blanco óptico, prendas esculturales en color hielo, y una serie de zapatillas similares a las de deporte de corte galáctico y tonos plata. Los maxi bolsos se alternaron con las carteras de mano con asa, de fácil sujeción, en tonos blancos y azulones. Predominio de las rayas en blanco y negro en una colección creativa pero minimalista, algo difícil de conseguir.

Juanjo Oliva y su eterna mujer femenina no defraudaron. Especialmente delicados fueron sus modelos en gasas impresas con motivos florales de colores. Oliva sabe hasta donde llegar para no pasarse ni quedarse corto, en el difícil equilibrio entre la elegancia y el atrevimiento. Ion Fiz, por su parte presentó una delicada colección inspirada en el mar, con un toque retro que recordaba a las playas de Deauville y Cannes en los años 20 y 30. El elegantísimo traje de baño de rayas azules con cinturón y los conjuntos de faldas con apliques y polos de inspiración tenística, dieron toda una lección de estilo. Su mono palabra de honor en tela vaquera muy fina fue la alternativa elegante y moderna a ciertos modelos que desfilaron en Nueva York la semana pasada. Y sus sandalias doradas y bolsos de madera con red, dejaron al público con ganas de ver más.

Un baño de gloria

Pero si alguien se apropió de la pasarela ayer ese fue Juan Duyos. Dejando atrás sus preciosas pero invendibles colecciones artísticas de hace unos años, un Duyos cada vez más práctico, comercial y complaciente con el deseo femenino de estar favorecidas, se dio un baño de gloria con la colección para la próxima primavera. Tocó todos los palos: el vestido Mar de Frades, de pedrería en tono platino, hecho por cuatro costureras durante más de dos semanas, las amplias túnicas con flores gigantes impresas, los vestidos de inspiración griega, los modelos en guipur, los de muselinas superpuestas en capas y un sinfín de otras variaciones y combinaciones, perfectas para las ocasiones más señaladas. Sus sandalias plata con flecos de pedrería fueron el podio para una colección deseable, favorecedora y muy vendible.

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