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Irina Shayk «atasca» el centro de Madrid, mientras proclama su amor por España

La modelo rusa aterriza en nuestro país como embajadora de una marca de lencería

Irina Shayk, mientras soplaba las velas de Intimissimi
Irina Shayk, mientras soplaba las velas de Intimissimi - ÁNGEL DE ANTONIO

Cuando Irina Shayk (30 años) puso un pie en la céntrica calle de Preciados de Madrid, pasadas las seis de la tarde de ayer, los cientos de personas que se congregaron frente a las puertas de la flagship de la marca Intimissimi comenzaron a gritar al unísono un «¡síííííí!» ensordecedor. Un clara referencia a la manera en la que Cristiano Ronaldo celebra sus goles. La top rusa mantuvo con el crack portugués un noviazgo de cinco años, que acabó en enero de 2015.

Ataviada con un vestido negro drapeado hasta las rodillas y unos salones de pulsera del mismo color, la modelo eclipsó el alboroto con su derroche de sensualidad y algún que otro gesto cercano a los allí presentes, que enloquecieron con su presencia. Tanto, que la situación llegó a sobrepasar a los propios organizadores del evento, a quienes parecía que semejante revuelo les había pillado desprevenidos.

El motivo de su llegada no fue otro que el de celebrar el 20 aniversario de la firma italiana de lencería, de la que es una orgullosa embajadora. «Me descubrieron hace diez años y es un sueño hecho realidad», afirma. No es de extrañar. Para ella, la ropa interior es su «segunda piel»: cuando se levanta por las mañanas, lo primero que hace es pensar en el conjunto que se va a poner ese día.

Además, adora España. Estuvo viviendo en Madrid durante unos años y en Barcelona desfiló por primera vez, algo que no olvida. «Es uno de los países donde siempre me he sentido bienvenida, al menos desde mi primera noche... Ocupa un lugar muy especial en mi corazón y adoro el jamón. ¡Oh dios mío!», recuerda con cariño sobre el tiempo que pasó en nuestro país, antes de trasladarse a vivir a Nueva York.

Felicidad completa

La seductora Shayk no solo trabaja para esta firma de lencería, también lo hace para Victoria’s Sectret, su rival. El 5 de diciembre desplegará sus alas por primera vez en el mundialmente conocido desfile de la firma estadounidense, junto a las hermanas Gigi y Bella Hadid, y las veteranas Adriana Lima y Alessandra Ambrosio, entre otras. Una oportunidad que ha conseguido, según ella misma asegura, haciendo muchos sacrificios: «No ha sido un camino fácil. A la gente le gusta lo bueno, pero no llega así como así. Hay que ser fuerte y saber a dónde quieres llegar».

Su vida personal también es envidiable. Muy pronto podrían sonar campanas de boda para la top, o eso se rumorea. Las malas lenguas hablan de un posible enlace con el actor y exmodelo americano Bradley Cooper, con quien lleva algo más de año y medio. Aunque no le gusta hablar sobre su vida privada, es un hecho que a Irina no le importaría pasar por la vicaría y dar el «sí, quiero», como ha expresado en alguna ocasión. Buena nueva que podría ser por partida doble, si se confirma que está embarazada. Algo a lo que por supuesto no quiso responder.

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