Madrid

Una licencia municipal aboca al cierre a decenas de guarderías privadas

Denuncian las trabas del Consistorio para que los centros se ajusten a la ley y sigan en funcionamiento

Entrada principal a la escuela infantil Nuestra Señora de Los Dolores, en la calle San Bernardo
Entrada principal a la escuela infantil Nuestra Señora de Los Dolores, en la calle San Bernardo - RAFA ALBARRÁN

Desde que el Ayuntamiento pusiera el foco en las inspecciones urbanísticas de las escuelas infantiles privados, una cerrará de forma inminente, otra está al borde y cerca de la decena se ha salvado por los pelos. Es el balance que deja la intensificación por parte del equipo de Carmena de un plan, aprobado por el anterior Consistorio, que «sitúa en orden de prioridad absoluta la revisión de las licencias de este tipo de centros». Según alerta Escuelas Católicas de Madrid, que solo en la Comunidad agrupa más de 350 instituciones educativas, son muchas las guarderías que, «dado el carácter histórico» de los edificios donde desarrollan su actividad, «no pueden hacer frente» a las reformas, aprobadas en última instancia por la Agencia de Actividades (ADA).

Este organismo autónomo del Ayuntamiento, cuya finalidad es la tramitación de los procedimientos necesarios para implantar o modificar una actividad, incluidas las obras que precisen, es el encargado de notificar las deficiencias detectadas tras las inspecciones pertinentes. «Para que te den la licencia primero viene Bomberos y te comunica lo que tenemos que hacer. Después deben dar el visto bueno y llevar el informa al ADA, que son finalmente los que se encargan de tramitar la nueva licencia», apuntan en una de las guarderías afectadas.

Otro centro, ubicado en el distrito de Chamberí, y que recientemente ha tenido que desembolsar «miles de euros» para conseguir la «aceptación de la adaptación de las nuevas exigencias», coloca la tragedia del Madrid Arena como el punto de partida de la revisión de licencias. «Ante el temor generalizado, nos adelantamos a cualquier tipo de notificación y realizamos cambios de cuadros de luz, renovamos los extintores y otra serie de requisitos que no sabemos ni como hemos podido pagar», señalan, bajo el ruego constante de mantener el anonimato.

Emilio Díaz, responsable de comunicación y relaciones institucionales de Escuelas Católicas de Madrid, incide en que «sin restar un ápice de necesidad a estas inspecciones de seguridad», no existen actualmente «medidas alternativas» para las instituciones que, «por sus características especiales», no pueden acometer actuaciones «de imposible cumplimiento». «Echamos en falta un poco más de flexibilidad política ante una guardería que lleva muchos años operativas y se ve obligada a cerrar», recalca.

Esas características especiales que subraya Díaz chocan de manera frontal con las exigencias estrictamente técnicas que deben superar. «Si, por ejemplo, un colegio no puede abrir una salida de emergencia en una pared porque goza de especial protección dada su riqueza artística, habrá que encontrar una solución para abrirla en otro sitio», expone, apuntando, además, varios casos de actualidad: «Tenemos una guardería en Moratalaz que ya nos ha comunicado la orden de cierre, otra en el caso histórico que costó lo indecible para evitarlo. Hay una decena que han tenido que hacer malabarismos para seguir en pie».

Hace meses, Escuelas Católicas de Madrid solicitó, «sin obtener respuesta», una entrevista con la alcaldesa Manuela Carmena. «Con Ana Botella si que mantuvimos una reunión cuando estaba al frente del Ayuntamiento y nos trasladó su buena disposición a valorar nuestra queja», asegura Díaz, al tiempo que pide a las autoridades entender la raíz del problema: «Si el ámbito técnico no tiene clara la voluntad política, más que resolver controversias, lo que hace es subrayarlas».

Asesoramiento de un arquitecto

Cinco años atrás, la entidad religiosa puso en marcha Infraestructuras Escolares de Madrid (IEM), un servicio de asesoramiento a través del arquitecto Antonio de la Peña, que tiene por objetivo regularizar la situación legal de los centros de Madrid. Hasta la fecha, más de 70 escuelas infantiles han precisado su asistencia, ya sea como mecanismo de urgencia o simplemente de prevención.

Uno de sus últimos logros es la supervivencia, «con mucho sufrimiento», de la guardería Nuestra Señora de Los Dolores, en la calle San Bernardo. «Ante la dificultad de los requerimientos demandados, solicitaron nuestra ayuda y, después de una serie de complejas reformas, recibimos hace pocos días la excelente noticia de que habían superado todos los problemas en torno a la licencia», apuntan desde el IEM.

Pero no siempre hay un final feliz. En ocasiones, aunque las obras puedan llevarse a cabo, el coste económico de la operación impide su realización. «Hemos encontrado casos donde el importe se ha disparado hasta los 400.000 euros. Una cifra que ni por asomo pueden asumir instituciones pequeñas, con menos de 10 empleados, cuyo presupuesto anual como mucho es de 50.000 euros», sentencia Díaz, con cierto tono de resignación.

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