Manuel Martínez exhibiendo su carné de socialista
Manuel Martínez exhibiendo su carné de socialista - EFE

Martínez y el PSOE, la historia de un desengaño

Después de 40 años como militante anuncia su intención de irse tras una legislatura marcada por los desencuentros

SantiagoActualizado:

Una moción de censura, dos intentos de reconciliación y tres «traiciones». La relación entre el alcalde de Becerreá y el PSOE saltó por los aires esta semana de forma aparentemente definitiva tras una legislatura marcada por los desencuentros y las deslealtades. La decisión de Manuel Martínez de romper la disciplina de voto socialista en el último pleno de la institución fue la gota que colmó el vaso de la dirección del partido en la provincia de Lugo, que acordó iniciar los trámites para pedir la apertura de un expediente disciplinario contra el regidor, aunque él mismo anuncia que no recurrirá. «No me preocupa ya lo que haga el Partido Socialista. Mi dependencia, tanto personal, como orgánica, como incluso sentimental con este partido, con el que ya no me identifico, se ha acabado», declaró Martínez tras conocer la decisión de la cúpula del PSOElugués. No obstante, los vínculos entre el alcalde becerrense y la formación de la que fue un destacado militante durante más de 40 años empezaron a agrietarse hace ya tres años, tras las elecciones municipales de 2015.

Todo comenzó con la celebración del proceso interno que el partido celebró para buscar candidato a la presidencia de la Diputación de Lugo. Conocedor de que el BNG rechazaría respaldar a un presidente imputado en un proceso judicial —condición que ostentaba Martínez por aquel entonces—, el secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, aupó hasta la victoria al alcalde de Becerreá con el fin de debilitar a su rival en aquellos comicios, el entonces secretario provincial del PSOE lugués, Juan Carlos González Santín. Con Santín tocado y Manuel Martínez cuestionado hasta el último momento por los nacionalistas, la dirección socialista aprovechó los instantes previos al pleno en el que se constituiría el gobierno provincial para lanzar un candidato de última hora: el alcalde de A Pontenova, Darío Campos. A posteriori, el regidor becerrense vería en esta jugada la primera «traición» de su partido.

«Al BNG le inducen para que ponga esa condición [el veto a políticos imputados]. Nuestra relación con el Bloque era buena, llevábamos ocho años gobernando. Yo creo que fue Besteiro, en las conversaciones que mantuvo con el señor Xavier Vence [el entonces portavoz nacional del BNG]. Creo que Besteiro buscaba un partido dócil, sometido y con títeres, que es lo que tiene ahora», manifestó el alcalde de Becerreá en una entrevista concedida a ABC en 2015. El voto en blanco de Martínez en la constitución del gobierno del ente provincial elevó a la popular Elena Candia a la presidencia de la Diputación; un auténtico jarro de agua fría para los de Besteiro que pronto iniciarían las negociaciones para intentar volver al gobierno de la institución.

Moción de censura

Apenas tres meses después, las conversaciones entre ambas partes dieron sus frutos y el alcalde de Becerreá accedió, mediante un acuerdo por escrito, a favorecer la moción de censura a cambio de convertirse en el vicepresidente del ente provincial y responsable de vías y obras. Con Campos ya como presidente, su cesión a un nuevo veto del Bloque, esta vez a que Martínez —aún imputado— se convirtiese en número dos de la institución, volvió a provocar la ira del alcalde lugués, víctima de lo que calificó como una nueva «deslealtad» de su partido. Era ya la segunda. «Besteiro me ha vuelto a traicionar», afirmó el regidor por aquel entonces a este diario. Fue el principio de un año, 2016, en el que Martínez se convirtió en la peor pesadilla del grupo socialista en la Diputación, pero también en azote del BNG, formación a la que llegó a calificar de «secta yihadista». Su decisión de aliarse con el PP con el objetivo de recortar la asignación de los nacionalistas para contratar a personal de confianza le valió la apertura de un expediente de expulsión en el PSOE que acabó con su suspensión cautelar de militancia. «Manolo es un niño que si no le das el chupa-chups que quiere, no quiere otro. Es una persona con el ego muy alto y esta haciéndole daño a esta institución. Creo que como político está acabado», aseguraba entonces Darío Campos.

Con todo, con el PP y Martínez haciéndose fuertes desde la oposición y el gobierno de socialistas y nacionalistas en minoría, Campos se vio obligado a ceder a las pretensiones de los populares y del llamado alcalde «díscolo» para aprobar los presupuestos de ese año. La maniobra terminó con la salida del Bloque del Ejecutivo provincial, lo que inmediatamente se tradujo en un nuevo acercamiento al alcalde de Becerreá, que en febrero de 2017 regresaría al gobierno de la Diputación de Lugo, esta vez sí, como vicepresidente y responsable de vías y obras. «A partir de ahora ponemos el cuentakilómetros a cero y empieza una nueva época», defendió el presidente del ente provincial tras hacer oficial el acuerdo con el regidor de Becerreá que implicaba además su regreso al partido. Era la segunda reconciliación con Martínez en dos años.

Residencias de ancianos

La gestión de cerca de una decena de residencias de ancianos en la provincia acabaría siendo el detonante de la tensa relación entre el alcalde de Becerreá y el PSOE. El verano pasado Manuel Martínez accedió gracias a los votos del PP a la presidencia de Suplusa, el organismo provincial llamado a gestionar estos centros. Sin embargo, a principios de este 2018 el gobierno de la Diputación de Lugo decidió iniciar los trámites para retirarle a este ente esas competencias. Fuentes de la institución achacan este hecho a un cambio en el «marco legal», mientras que el alcalde de Becerreá habla de una «maniobra torticera» para intentar restarle competencias. «Quien mecía la cuna la sigue meciendo», señaló Martínez en referencia velada a Besteiro.

Finalmente, el apoyo del alcalde de Becerreá esta semana a una iniciativa popular solicitando que Suplusa conserve la potestad para gestionar los geriátricos hizo saltar por los aires la reconciliación de 2017. «No lo queremos, ni en el gobierno ni en el partido», afirman a este diario fuentes del PSOE lugués, que creen que Martínez «estaba buscando» desde hace tiempo llegar a esta situación. Él, por su parte, contraataca afirmando que se presentará a las próximas elecciones locales mediante una candidatura de independientes. Esta «traición», asegura, ha sido la tercera y la última.