El río Tajo a su paso por la ciudad de Toledo
El río Tajo a su paso por la ciudad de Toledo - Ana Pérez Herrera

La Junta prepara una denuncia por el caudal ecológico del Tajo

Pide también un decreto de sequía en el río Guadiana por un problema «extremo» en la cuenca alta

ToledoActualizado:

Después de que este año se haya convertido en el más seco de lo que va de siglo y el quinto con menos agua en los embalses desde 1990, según datos facilitados por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, el Gobierno de Castilla-La Mancha sigue su lucha jurídica contra el trasvase Tajo-Segura y contra la situación hídrica de los ríos de la región.

En este sentido, el consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, durante su comparecencia en el Palacio de Fuensalida para dar a conocer los acuerdos del Consejo de Gobierno, anunció que el Ejecutivo castellano-manchego ya ha interpuesto un recurso al último trasvase de regantes de la cuenca alta del río Tajo al Segura, pero también adelantó que están preparando una denuncia medioambiental, teniendo en cuenta la situación en la que queda el caudal ecológico del Tajo debido a los trasvases continuos.

«Nosotros estamos en contra de que se trasvase agua de cualquier modo», aseguró el consejero, quien hizo un llamamiento al sentido común, al ver las imágenes del río Tajo a su paso por Toledo o por Talavera y los informes técnicos presentados a la Comisión Europea. Algo que se refleja no solo en imágenes, en opinión de Martínez Arroyo, quien recordó las cifras de los embalses de la cabecera del Tajo —Entrepeñas y Buendía—, que se encuentran al 9,5% de su capacidad. Por lo tanto, concluyó, «no podemos seguir con este tipo de políticas trasvasistas».

Del mismo modo, la directora general de Relaciones Institucionales y Asuntos Europeos de Castilla-La Mancha, Virgina Marco, en declaraciones a los medios tras un encuentro en Bruselas con la Alianza por la Cohesión —un grupo de trabajo con representantes de regiones europeas y organizaciones—, recordó que desde la comunidad autónoma se ha lanzando un informe a la Unión Europea sobre el impacto medioambiental y lo que supondría continuar con el trasvase Tajo-Segura. «Hemos informado a la Comisión para que lo analicen porque una de sus prioridades es el respeto medioambiental y esperemos que sea coherente y nos dé la razón».

Por su parte, los municipios ribereños calificaron ayer de «inconcebible» que la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina —en una entrevista con ABC—, ponga como ejemplo el Memorándum del trasvase Tajo-Segura cuando acaba de «saltárselo a la torera». El presidente de la Asociación de Municipios Ribereños, Francisco Pérez, lamentó en una nota pública que la ministra no haya contestado cuando se la ha preguntado por el reciente trasvase que calificó de «ilegal, camuflado de cesión entre particulares».

«No jugamos a confundir a nadie, luchamos por el abastecimiento de nuestras poblaciones y por el sustento de nuestros vecinos», afirmó Pérez, quien añadió que «con Entrepeñas y Buendía a punto de secarse definitivamente, con menos de un 10% embalsado sin tener en cuenta los lodos, leer a la ministra defender las bondades del Memorándum que sólo ha servido para dar la puntilla al Tajo suena a broma macabra», manifestó el presidente de los Municipios Ribereños.

Guadiana: decreto de sequía

Pero no solo el río Tajo atraviesa por una difícil situación, también el Guadiana y el Segura, entre otros. El consejero de Agricultura pidió ayer que la cuenca del Guadiana se incluya en un decreto de sequía teniendo en cuenta la «problemática extrema» que tiene su parte alta, en particular las lagunas de Ruidera y las Tablas de Daimiel que en este momento mantienen mil hectáreas inundadas. Así, recordó que la cuenca alta del río está al 18% de su capacidad total, lo que no puede compararse con el 70% que tiene la cuenca baja, en Huelva.

«Las lagunas están en la parte más alta de la cuenca y en este momento tienen muchas dificultades. Hay lagunas que están secas, una situación que se produce periódicamente y que conocen los habitantes y los visitantes del Parque, pero que pone de manifiesto la problemática extrema que tenemos en este momento con la sequía», reflexionó Martínez Arroyo. Según los datos que aportó, las lagunas de Ruidera y las Tablas de Daimiel tienen ahora unas mil hectáreas encharcadas, una cantidad «muy menor» de la que tenían hace dos o tres años.

Además, las expectativas de escasas lluvias pone en riesgo el mantenimiento de las actuales hectáreas inundadas, por lo que el consejero insistió en la necesidad de que el Gobierno central incluya la cuenca del Guadiana en un decreto de sequía.