Miles de peces muertos en el Tajo a su paso por Toledo, en una imagen de 2012
Miles de peces muertos en el Tajo a su paso por Toledo, en una imagen de 2012 - EFE
Agua

Castilla-La Mancha manda un informe a la UE sobre el impacto negativo del trasvase

En el análisis, que se centra en los espacios de la Red Natura 2000 de la cuenca del río Tajo, se asegura que las aves en la zona se han reducido un 61%.

TOLEDOActualizado:

El trasvase Tajo-Segura tiene una influencia clara y perjudicial sobre la fauna y flora de su entorno. Básicamente, esta es la conclusión del informe que el Gobierno de Castilla-La Mancha va a remitir a la Unión Europea.

Sabida es la lucha que la región mantiene con el Gobierno nacional para que deje de pisar el acelerador con los continuos trasvases hacia el Levante. Pues bien, la última medida de presión es acudir a Europa con contundentes datos. Por ejemplo: debido al trasvase las aves en la zona se han reducido un 61 por ciento y hay especies muy afectadas, como las gaviotas (con una pérdida del 90 por ciento), las fochas (78 por ciento), ardeudas (78 por ciento) y limícolas (67 por ciento).

El informe, al que ha tenido acceso Europa Press, está elaborado por la Dirección General de Política Forestal y Espacios Naturales de Castilla-La Mancha y se mandará a la Comisión Europea. El análisis se centra en la incidencia que el trasvase ha tenido en los espacios de la Red Natura 2000 acogidos en la cuenca el río. En total, de los 55.700 kilómetros cuadrados de superficie de la demarcación del río, 8.290 forman parte de espacios protegidos por la Red Natura 2000. En el caso de Castilla-La Mancha, de los 534 kilómetros de río Tajo, 303 forman parte de la Red Natura 2000.

Tres Zepas

Se argumenta que a causa de no respetarse los caudales ecológicos en los últimos años ha descendido el número de aves invernantes y bosques al tiempo que han aumentado las especies invasoras. El informe hace un balance de la población de aves en las tres Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) afectadas.

Así, en la ZEPA de la sierra de Altomira el número de aves ha caído de los 115.000 del periodo 2001-2005 hasta los 43.500 en el tramo comprendido entre 2011-2015. Las especies se reducen de 38 a 33. En la ZEPA de Carrizales y Sotos del Jarama, en el mismo periodo se ha pasado de 41.050 a 13.536. Por último, en la zona del río Tajo de Castrejón, islas de Malpica y Azután la población de este tipo de aves cae de 72.400 a 28.200.

Además, «la ictiofauna autóctona presenta un estado de conservación desfavorable con tendencia negativa, manteniendo algunas especies de interés comunitario una severa fragmentación y regresión poblacional», dice el análisis. También que los hábitats acuáticos «muestran evidentes signos de deterioro y degradación, repercutiendo negativamente en su funcionalidad ecológica».

En cuanto a los bosques de ribera, se han reducido a partir de la segunda mitad del siglo XX y los índices de diversidad de comunidades biológicas de macroinvertebrados «muestran peores valores de variabilidad que otros ríos ibéricos muy regulados». Se ha perdido dinamismo y han desaparecido alamedas, olmedas y saucedas, al tiempo que «se han destruido las funciones del río Tajo como corredor ecológico de la Red Natura 2000, con afecciones directas en las comunidades de peces y aves», concluye.