Mariano Rajoy, junto a Juan Rosell, en la asamblea general de la CEOE
Mariano Rajoy, junto a Juan Rosell, en la asamblea general de la CEOE - IGNACIO GIL

Rajoy intenta que la corrupción no eclipse la recuperación económica

La Moncloa reconoce que los últimos casos pueden desgastar la imagen del Gobierno

MadridActualizado:

El Gobierno de Mariano Rajoy ha visto más de una vez cómo la recuperación económica se ve ensombrecida por los casos de corrupción que acechan, y sacuden, al Partido Popular. De hecho, comprobó en carne propia cómo los escándalos le pasaron factura en las urnas con un importante retroceso, después de una legislatura en la que se evitó el rescate de España y se remontó la peor crisis económica en décadas. La pesadilla, que parecía superada en La Moncloa, se ha reproducido con fuerza esta semana, y en el entorno del presidente se admite la preocupación por que la mancha pegajosa de la corrupción eclipse una recuperación económica que ha situado a España a la cabeza de la Unión Europea en crecimiento económico y creación de empleo.

En público, el entorno del presidente intenta transmitir una imagen de normalidad y tranquilidad, pero los gestos graves les delatan. Fuentes próximas a Rajoy comentaron que el jefe del Ejecutivo ya ha pasado por todo tipo de vicisitudes, «de todos los colores», tanto al frente del PP como del Gobierno, como ocurrió con el caso Bárcenas. Por eso afronta con serenidad su citación a declarar como testigo en el caso Gürtel, o la operación Lezo, que ha caído como una auténtica bomba en el PP. Desde La Moncloa se insiste en que Ignacio González está «fuera del partido» y las responsabilidades políticas «se han dirimido», y por tanto «no hay que dramatizar». Se marcan todas las distancias posibles con el expresidente de la Comunidad de Madrid, y se recuerda que nunca fue candidato electoral, y no fue presidente de Caja Madrid «porque no quiso Rajoy».

Tranquilo y preocupado

En realidad, en La Moncloa se teme que los esfuerzos del Gobierno para mostrar una recuperación cada vez más sólida y para transmitir un mensaje de fortaleza y estabilidad puedan verse ahora dañados. En el entorno de Rajoy se asume que la nueva ola de escándalos judiciales puede desgastar al Gobierno y acabar ocultando los resultados de su gestión económica. Y no solo eso, la imagen de España también puede erosionarse. «Sí, Rajoy está tranquilo, pero también preocupado», acaban por reconocer en su entorno.

La parte positiva que buscan, y que encuentran, en La Moncloa está en el hecho de que «se demuestra que aquí no hay impunidad, funcionan las instituciones y quien ha denunciado los hechos ha sido un Gobierno del PP». Rajoy, por cierto, tenía previsto hablar con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, después de estallar la Operación Lezo, para comentar los acontecimientos.

El «ruido» de la oposición en las próximas semanas y meses puede llegar a ser ensordecedor en el Congreso, pero el Gobierno seguirá hablando de «su libro», y ese no es otro que la recuperación económica y, lo que es más inmediato ahora, la necesidad de aprobar los Presupuestos de 2017. «Rajoy tiene muy claras sus prioridades, que son la economía y el empleo, antes y ahora. Esa es la principal preocupación para más del 70 por ciento de los españoles», recuerdan en La Moncloa, que echan mano del CIS. Si el Congreso pide la comparecencia de Rajoy, como intenta la oposición, fuentes próximas al presidente afirman que «estará a lo que decida el Parlamento».

El futuro, «muy positivo»

El presidente del Gobierno participó ayer en un acto con empresarios, ya previsto en la agenda antes de esta semana. Y ahí anunció que el crecimiento en España será este año más alto de lo previsto, al pasar del 2,5 al 2,7 por ciento. Además, auguró dos próximos años «muy positivos», y todo ello junto permitirá crear 500.000 empleos al año y llegar a los 20 millones de trabajadores en 2020. Esa es la prioridad de Rajoy, en la que insistirá y explicará en el viaje oficial que iniciará este domingo a Brasil y Uruguay. Hoy mismo, el presidente asistirá a los actos conmemorativos del 25 aniversario de la Alta Velocidad en España, y volverá a echar un pulso con la economía a los escándalos de corrupción.