Resultados elecciones vascas Urkullu no falla y deja sin argumentos al populismo

Pese a irrumpir en la Cámara vasca, Podemos no consigue ser una fuerza decisiva en un hipotético Gobierno

El PSOE agrava su crisis y es igualado por el PP. Con 9 parlamentarios, ambos podrían ser socios del PNV

Urkullu en un acto de campaña
Urkullu en un acto de campaña - EFE

Nadie esperaba una sorpresa y las quinielas se han cumplido, Iñigo Urkullu y el PNV han vuelto a ganar en su feudo. Antes de las comicios, y mirando de reojo a la Carrera de San Jerónimo, la única incógnita que había que desvelar era el nombre del socio de los nacionalistas, un detalle capaz de descifrar la clave del candado que cierra la Presidencia del Gobierno que, tras dos elecciones, no se ha solucionado.

Con los resultados en la mano, el guionista de esta historia le ha puesto un poco más de picante al argumento, ya que tanto PSE como PP podrían pactar con el PNV si quiere tener mayoría en la Cámara vasca. El socio tradicional del PNV, al menos en los últimos tiempos, era el PSE que, antes de empezar, no las tenía todas consigo para aguantar el tipo ante la irrupción de Elkarrekin Podemos y la consolidación de EH Bildu.

Y, por si no tuviera suficientes problemas, Pedro Sánchez ha asistido esta noche al (previsible) desplome de su partido en el País Vasco, donde ha caído siete escaños con respecto a los comicios de 2012. Una de las razones fundamentales por las que el PSE ha perdido fuelle se llama Elkarrekin Podemos.

Pese a los 11 parlamentarios, la formación liderada por Pili Zabala no será excesivamente decisiva a la hora de formar Gobierno y entrará en el Parlamento vasco como la segunda fuerza de la oposición, un resultado que podría haber sido mejor de no ser porque los de Pablo Iglesias han vuelto a incurrir en errores habituales: su indefinición con el asunto territorial y las constantes peleas internas en Madrid.

Indefinición

Rubén Tamboleo, politólogo e investigador de la Universidad Complutense, reconoce que Podemos «se ha comido una parte del voto del PSOE», pero también explica que los resultados que le presuponían las encuestas, y que hoy se han cumplido, «les permiten estar, pero no terminar de despegar».

«Están en tierra de nadie. La indefinición y jugar a pares y nones a la vez es lo que tiene, hay que decidirse», le reprocha el politólogo y profesor en la Universidad Carlos III, Jesús Gutiérrez Villalta, a Podemos que, según su criterio, ha vuelto a tropezar en la misma piedra que en Cataluña. «Cada vez que hay unas elecciones en las que entra en juego la variable territorial, se desdibujan», resume.

División interna

Lo que no se ha desdibujado, sino más bien se ha repasado con rotulador permanente, ha sido la división interna en Podemos, especialmente en Madrid, algo que ha afectado a la campaña en el País Vasco. «A Podemos le ha pesado la división, el enfrentamiento público», confirma Tamboleo. En este sentido, Gutiérrez Villalta resalta que incluso «han empezado a repartir culpas temiéndose lo peor».

Más poder nacionalista

«Nosotros, a lo nuestro», dijo Andoni Ortuzar, presidente del PNV, tras un acto de campaña y parece que la estrategia les ha ido bien: han ganado las elecciones y han reforzado, como consecuencia, su poder a nivel nacional, lo que se traduce en mayor influencia a la hora de sentarse a negociar en el Congreso. «No cabe duda que un pacto del PNV, con PSE o PP, va a tener un influencia inmediata en el bloqueo nacional», advierte Gutiérrez Villalta.

De hecho, si quiere gobernar en mayoría, Urkullu tendrá que hablar con los líderes de PP y PSE, que han calcado resultado con 9 representantes cada uno, y elegir. A partir de ahí, y no antes, se podrá empezar a hablar del papel del PNV a la hora de desatascar el Gobierno nacional. Previsiblemente será importante, pacte con uno o con otro.

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