Resultados elecciones vascas El PNV gana con holgura las elecciones vascas y el PSE toca fondo

Urkullu encabeza los resultados con 29 escaños, seguidos de EH Bildu y Podemos, de los socialistas en caída libre y del PP, que resiste con nueve asientos. Ciudadanos no logra arañar ni un escaño

Vídeo: Así ha sido la noche electoral - EFE

Seis meses después de las últimas elecciones, los vascos volvieron a las urnas por tercera vez en un año. Y eligieron un Parlamento que estará conformado por mayoría de mujeres 40, frente a hombres, 35. Lo hicieron en unas autonómicas que, tras nueve meses de gobierno en funciones, podrían ser decisivas en clave nacional, y en las que el PNV vuelve a imponerse de forma holgada con 29 parlamentarios, dos más que en la pasada legislatura, pero lejos de los 38 que le garantizarían la mayoría absoluta.

Pese a la victoria de los jeltzales, los únicos que amplían su representación en la Cámara autonómica, la concurrencia de nuevos partidos dibuja un nuevo mapa político en la Comunidad histórica. EH Bildu apenas se ha erosionado por la aparición de Podemos, que ha podido arañar algún escaño de los independentistas y de un PSE maltrecho, en caída libre con su peor resultado. El PP, que iguala en escaños a los socialistas, se mantiene en la línea de 2012, y Ciudadanos, irrelevante en la Comunidad vasca, no logra representación.

La vieja Batasuna, marcada por la inhabilitación de Otegui para concurrir a las listas, se mantiene como segunda fuerza en la Cámara vasca, con cuatro escaños menos que en las pasadas elecciones autonómicas y conteniendo la presión de Elkarrekin Podemos, a rebufo.

El secretario general de Sortu ha tendido la mano de EH Bildu al PNV para conformar «una gran mayoría de país que consolide un Gobierno de progreso en lo nacional y lo social» en el País Vasco.

Aupados por las decimoterceras elecciones generales de la democracia, el partido de Pablo Iglesias esperaba pintar el mapa político vasco de morado. Pero los vascos han demostrado nuevamente que no votan igual en unos comicios nacionales que en unos autonómicos. En las generales obtuvieron más de 335.000 votos y casi 45.000 papeletas de diferencia con los jeltzales. Sin embargo, y pese a su irrupción en la Cámara, se desinfla como alternativa en la Comunidad. Con 11 parlamentarios, no logra imponerse al PNV ni tampoco a los abertzales, aunque sí escenifican el «sorpasso» a los socialistas de Idoia Mendia, uno de los nombres de peso en Ferraz y sanchista declarada, a la que el inmovilismo de su líder ha podido pasar factura.

La candidata de la formación morada, Pili Zabala, ha calificado la entrada de su partido en el Parlamento vasco como «histórica», y ha reivindicado que su «reto» será el de «articular una mayoría social nueva».

Un reglamento antibloqueo

El reglamento del Parlamento Vasco es diferente al de otras comunidades, y la investidura del lendakari más sencilla, al no existir la posibilidad del voto en contra. Pueden presentarse varios candidatos y, aunque para ser elegido en primera votación se requiere mayoría absoluta, en segunda (24 horas después) basta con que uno de los candidatos sea el más votado para ser lendakari.

Con el mayor número de papeletas reunido, ni siquiera un pacto entre EH Bildu y Podemos, segunda y tercera fuerza con 17 y 11 respectivamente, podría frustrar el gobierno del partido jeltzale. La sombra de una alianza entre ambos planeó durante la campaña, pero los resultados finales evitan que le peleen la Lendakaritza al PNV. A pesar de que Urkullu se garantiza la investidura como lendakari, si los nacionalistas quieren garantizar cierta estabilidad institucional y sacar adelante leyes como la de los Presupuestos, podrían buscar la mayoría absoluta junto al PSE, que toca fondo con nueve escaños, siete menos que en los pasados comicios, o con el PP, que resiste, en tierra hostil para el partido, con nueve asientos y pierde tan solo uno de los 10 parlamentarios que obtuvo en 2012.

No sería la primera vez que los pactos entre diferentes formaciones dan la vuelta a los resultados electorales. Los 30 escaños obtenidos en 2009 por el PNV, que unió fuerzas con Aralar (4) y EA (1) no fueron suficientes para impedir que Patxi López, con 29 escaños, se convirtiese en el primer lendakari socialista de la historia de la autonomía vasca gracias a los 13 parlamentarios del PP y al único asiento de representación en la cámara vasca de UPyD, que ni siquiera heredaría Ciudadanos.

Algo similar intentaron populares y socialistas cuatro años antes, ejemplificando una alianza que han demostrado imposible de sellar a nivel nacional para impedir terceras elecciones. En esa ocasión, sus votos no pudieron competir contra la coalición del PNV-EA (29), que llegó a un acuerdo con EB (3) y el PCTV (2 parlamentarios de los 9 que obtuvieron) para que Juan José Ibarretxe revalidase su Lendakaritza en 2005, en unos comicios marcados por la vía soberanista del llamado «Plan Ibarretxe».

Unas autonómicas clave a nivel nacional

Unas elecciones, las de este 25-S, marcadas por el aguante de los nacionalistas frente a los independentistas y la incursión de la formación morada, por debajo de las expectativas, que certifican el hundimiento de los socialistas, rebato que materializa el castigo de los vascos a la formación de Pedro Sánchez.

La candidata socialista al País Vasco, Idoia Mendia, ha reconocido el «mal resultado» de su partido en estos comicios autonómicos, algo que el PSE «no esperaba» y se ha agarrado a necesidad de «dialogar y a buscar acuerdos».

Por su parte, Urkullu, recibido al grito de «ari ari ari, Urkullu lendakari», ha asumido la «responsabilidad» de formar el nuevo Gobierno Vasco y ha reiterado su voluntad de lograr un acuerdo plural para mejorar el autogobierno vasco y conseguir una relación de «bilateralidad» con el Estado.

Aunque escorados al ámbito autonómico, los resultados podrían dar fuelle a unas negociaciones estancadas a nivel nacional. Pero, aun partiendo de una hipotética alianza entre socialistas y populares para ayudar al PNV a gobernar, es perfectamente posible que, tal y como rige la actual vida política, Sánchez se justifique en que la situación vasca no es extrapolable al resto del país.

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