Economía

Uber aspira a convertirse en un «BlaBlaCar» urbano

La compañía reclama el fin de la prohibición a los vehículos compartidos en los servicios de arrendamiento con conductor

Uber aspira a convertirse en un «BlaBlaCar» urbano

Uber continúa defendiendo su España. Seis meses después de que la compañía norteamericana regresara al país —estuvo suspendida cautelarmente—, la estrategia de la tecnológica pasa por la consolidación. Aumentar el número de conductores dados de alta en la aplicación y asentarse en Madrid son objetivos prioritarios; aunque conseguir una regulación más flexible todavía es una asignatura pendiente.

Este verano, Uber ha puesto en marcha un piloto de su particular línea de Metro, la Línea U. Aprovechando las obras en la línea 1 de Madrid, la compañía ofrecerá trayectos a 4 euros entre Pacífico, Atocha, Sol y Bilbao, cuatro de las paradas más transitadas del recorrido. Más allá de ofrecer un servicio que, según la empresa, «tendrá por objetivo aumentar las opciones de movilidad durante las obras de remodelación», Uber ha utilizado el piloto de la Línea U para conocer en mayor medida al público español.

La compañía ha realizado más de 2.000 encuestas entre los usuarios de este servicio. Algunas conclusiones muestran que un 45,2% de los usuarios prefiere el servicio de Uber como complemento habitual del transporte público, un 78,5% de los usuarios de Uber en Madrid afirma que si dispusiera a cualquier hora y en cualquier lugar de una alternativa de transporte, usaría menos su coche o que el 81,4% de los usuarios de Uber en Madrid les gustaría usar el servicio con mayor frecuencia.

La tecnológica ha aprovechado estos resultados para ofrecer sus propias conclusiones. Para seguir creciendo, Uber reclama mayor flexibilidad regulatoria. UberX, el servicio que ofrece un trayecto con un conductor profesional, está vigente desde el pasado mes de marzo, pero uberPOOL, que permite a los usuarios compartir un coche para dirigirse a un destino concreto, todavía está prohibido en España. Este hecho impide, según la empresa, una reducción en el número de vehículos privados que circulan a diario por las grandes ciudades... y un mayor ahorro de sus usuarios.

«Además de la disponibilidad, una de las principales razones por la que los usuarios no usan más el servicio de Uber es el precio. En Londres, el precio de un viaje con uberPOOL es un 25% más barato que el mismo viaje realizado con uberX, independientemente de si comparte su viaje con más personas», aseguran desde la tecnológica, que argumenta que este servicio supondría un ahorro en emisiones contaminantes.

Un servicio polémico

La propuesta, por ahora, se antoja imposible. No hay que olvidar que la regulación impide compartir vehículo en los servicios de arrendamiento con conductor. El caso de BlaBlaCar es diferente, porque opera entre particulares que buscan compartir gastos.

Por el momento la empresa solo puede contar con uberX, que desde hace casi seis meses compite de forma regularizada con el taxi y otras plataformas como Cabify. «La demanda ha crecido prácticamente de forma ininterrumpida desde la llegada del servicio y cada vez son más los conductores que se dan de alta en la aplicación», sostiene Yuri Fernández, portavoz de la compañía. En cuanto a los precios, Fernández se muestra «satisfecho» con las tarifas de Uber y espera «mejorar el servicio ofrecido a los madrileños».

Uber continúa defendiéndose. Una parte importante de su actividad está prohibida en nuestro país, mientras la otra, sigue siendo duramente cuestionada por colectivos como los taxistas. Mientras intenta flexibilizar las leyes que impiden su desarrollo completo, la compañía sigue lanzando propuestas y consolidando su modelo en la capital. «Contamos con las tarifas más competitivas del mercado, nos falta espacio para seguir creciendo».

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