Economía

La OCDE advierte de que España está «amenazada» por la ausencia de Gobierno

El organismo revisa una décima a la baja su estimación de crecimiento mundial en 2016 y 2017 hasta el 2,9% y 3,2%, respectivamente, y advierte de los efectos negativos del Brexit

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ABC Madrid - Actualizado: Guardado en:

Nuevas voces alertan a España de los peligros de prolongar la interinidad en los mandos del país. Esta vez ha sido la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico(OCDE) quien ha advertido que la ausencia de Gobierno representa una «amenaza» para España. No obstante, la instutución ha reconocido que el país se encuentra en el «camino correcto» gracias a que las reformas efectuadas «sostienen la actividad económica y la creación de empleo».

«España está amenazada por la ausencia de Gobierno, aunque las reformas efectuadas sostienen la actividad económica y la creación de empleo, por lo que se encuentra en el buen camino», sostuvo la economista jefe de la OCDE, Catherine L. Mann, en rueda de prensa.

No obstante, consideró que España es «vulnerable» a la revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento de la eurozona, dada la «dependencia» de la zona euro que tienen las exportaciones españolas. «La dependencia de España de la eurozona para sus exportaciones hace que sea vulnerable a las revisiones a la baja que han tenido lugar en la zona euro como consecuencia del Brexit y de los menores niveles en la inversión, el consumo y el comercio», aseguró Mann.

En concreto, la OCDE ha revisado una décima a la baja sus previsiones de crecimiento mundial en 2016 y 2017 hasta el 2,9% y 3,2%, respectivamente y advierte de las «condiciones económicas más débiles» en los países desarrollados como consecuencia los efectos del Brexit.

Según las nuevas estimaciones publicadas este miércoles por la organización, la eurozona crecerá este año un 1,5%, una décima menos de lo que preveía en su informe de junio, mientras que para 2017 ha recortado su previsión desde el 1,7% hasta el 1,4%.

En concreto, ha mejorado en dos décimas su previsión de crecimiento en 2016 para Alemania, hasta el 1,8%, mientras que ha reducido en una y dos décimas las de Francia e Italia, hasta el 1,3% y 0,8%, respectivamente.

De cara a 2017, la OCDE estima que la economía alemana crecerá un 1,5% dos décimas menos de lo que esperaba en junio, mientras que el PIB de Francia se expandirá un 1,3%, una décima menos de lo previsto hasta ahora. Para Italia, la organización ha recortado seis décimas su previsión de crecimiento, desde el 1,4%, hasta el 0,8%.

Sin embargo, ha revisado una décima al alza su previsión para Reino Unido en 2016, hasta el 1,8%, a pesar del Brexit, aunque reduce en un punto porcentual, hasta el 1%, la estimación de crecimiento para 2017.

Por su parte, la OCDE ha rebajado en cuatro y una décima su estimación para Estados Unidos en 2016 y 2017, hasta el 1,4% y el 2,1%, respectivamente, mientras que ha reducido en cinco décimas el crecimiento de Canadá para el vigente año, al 1,2%, y en una décima el previsto para 2017, hasta el 2,1%.

Respecto a Japón, la revisión a de una décima a la baja en 2016, hasta el 0,6%, contrasta con las mejores expectativas de crecimiento para 2017, que pasan del 0,4%, hasta el 0,7%. En el caso de China, la OCDE mantiene sus previsiones de junio en el 6,5% para 2016 y en el 6,2% para 2017.

No obstante, la organización espera que la recesión de Brasil sea considerablemente menor a lo previsto en junio y estima que en 2016 y 2017 la principal economía de Sudamérica se contraerá un 3,3% y un 0,3%, respectivamente, frente a las contracciones del 4,3% y 1,7% proyectadas en junio.

La trampa del bajo crecimiento

En su análisis, la OCDE constata que el débil crecimiento de la economía global se mantendrá plano en el entorno del 3%, con solo una «modesta mejora» en 2017 como consecuencia de las débiles condiciones económicas de las economías desarrolladas, que incluyen los efectos del Brexit, «contrarrestados por la mejora gradual de los países productores de materias primas».

En este sentido, considera que la economía mundial continua en la «trampa» del bajo crecimiento, con «persistentes decepciones» que lastran las expectativas de crecimiento y retroalimentan el «débil comercio», la inversión, la productividad y los salarios. «Lo que conduce hacia más revisiones a la baja en las expectativas de crecimiento y a una menor demanda», apostilla.

En su opinión, el débil comercio refleja factores estructurales y una «ausencia de progreso» acompañada de «cierto retroceso» en la apertura de mercados globales para el intercambio de bienes y servicios, una situación que deprimirá el crecimiento de la productividad de cara a los próximos años.

Asimismo, insta a acompañar la política monetaria de reformas fiscales y estructurales. «Una política monetaria efectiva requiere el apoyo de una política fiscal mayor y más colectiva, así como reformas estructurales para impulsar el crecimiento y la inclusividad», indica.

Además, añade la política monetaria acomodaticia ha generado un entorno de bajas rentabilidades, por lo que se debe aprovechar el mayor espacio fiscal para incrementar la inversión y garantizar el crecimiento.

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