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Cultura - Toros

Las siete faenas de dos orejas que conquistaron la plaza más importante del mundo

Cuatro matadores y dos rejoneadores (uno por partida doble) desorejaron a sus toros este año en Las Ventas

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Andrés Roca Rey

Andrés Roca Rey, a hombros con las dos orejas del sexto- Paloma Aguilar
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en: Cultura , Toros

13 de mayo: primer festejo de «No hay billetes» de San Isidro 2016. A la primera actuación de dos figuras, Castella y Talavante, se une la confirmación del peruano Roca Rey. Asiste Don Juan Carlos, al que brindan Roca y Castella. Apenas sucede nada hasta el quinto toro, al que Talavante corta una oreja; en el último, Roca Rey arrolla, enloquece a la Plaza, corta dos trofeos y abre la Puerta Grande. Obtiene el triunfo con el sexto, uno de los dos toros de Conde de Mayalde que remendaron la corrida de Cuvillo.

Escribe Andrés Amorós en su crónica de ABC: «Con sólo 19 años, Andrés Roca Rey tiene cualidades claras de figura: cabeza fría, valor natural, variedad. En el primero, levanta un clamor al replicar, con el capote a la espalda, el quite de Castella. Comienza con tres pases cambiados y sigue por la derecha, muy mandón, aguanta parones. Como el toro se raja, recurre a lo menos clásico y los puritanos se lo reprochan, injustamente. El sexto, de Mayalde, es serio, alto, abierto de pitones: se mueve, va fuerte, sin fijeza. Andrés asusta al público con un tremendo quite, capote a la espalda. Enlaza los estatuarios con unos cambios tan ceñidos que el toro le tropieza; templa por la derecha, aguanta coladas por la izquierda: traga de verdad, se juega la cornada, con serenidad asombrosa, pone a la gente de pie. Entra a matar volcándose, sale con la taleguilla rota. Se han acabado ya los recelos: el público madrileño se ha entregado a un nuevo fenómeno. ¡Qué bueno es esto para la Fiesta, en el Perú! Y, en general, en todo el mundo taurino. Roca Rey ha apostado fuerte y ha ganado. Si le respetan los toros –su toreo es de enorme riesgo– va a arrasar, en muchos ruedos. Sólo he lamentado que no lo haya visto, esta tarde, su compatriota Mario Vargas Llosa, que me preguntó por él».

David Mora

David Mora acaricia al toro de Alcurrucén, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre- Paloma Aguilar
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en: Cultura , Toros

San Isidro, 24 de mayo. Todos los aficionados recuerdan la tremenda cornada que sufrió David Mora el 20 de mayo de 2014, en Las Ventas, al recibir a portagayola a su primer toro. Durante muchos meses, se pensó que no podría volver a torear. Con enorme entereza, ha logrado recuperarse y volver a los ruedos, con la misma seguridad y –parece– más gusto y calidad todavía que antes. Lo mostró ya en su reaparición, en Vistalegre, y lo ha corroborado plenamente. La fortuna le ha premiado con un toro extraordinario y lo ha aprovechado plenamente: dos orejas y clamorosa salida en hombros. Los Lozano se han quitado la espina de la tarde anterior. Urdiales no ha tenido suerte. Roca Rey se ha sobrepuesto a todas las dificultades, confirmando su categoría.

Dice la crónica abecedaria: «El segundo, «Malagueño», negro bragado y chorreado, de 563 kilos, luce una bravura excepcional en todos los tercios. Traza David Mora estéticas verónicas; se aplaude al picador Israel de Pedro; quita Roca Rey con el capote a la espalda y replica Mora por el mismo palo. La emoción sube cuando brinda a Máximo García Padrós, el cirujano que le atendió. Como el toro va largo, le cita de lejos, para un pase cambiado, y le arrolla, como si fuera una locomotora: un momento de enorme tensión. Felizmente, sólo lleva el golpazo. El toro sigue embistiendo con mucha clase y David disfruta –y hace rugir al público– cincelando muletazos de gran estética. Crujen los olés mientras el toro continúa, incansable, y el diestro dibuja el mejor toreo. Mata con decisión y el premio es indiscutible: dos orejas para el torero y vuelta al ruedo para un toro que, por ahora, es, sin duda, el mejor de la Feria –y no parece fácil que otro lo mejore–».

Alberto López Simón

López Simón, en un sentido muletazo en la Beneficencia- P. Aguilar
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en: Cultura , Toros

La Corrida de Beneficencia (1 de junio) vivió una tarde apoteósica: dos toreros desorejaron a uno de sus toros. El primero fue López Simón, que se ganó las dos orejas del tercero de la tarde, con el hierro de Toros de Cortés.

Escribió Amorós: «López Simón, con una entrega absoluta, consiguió abrirse camino la pasada temporada. Por méritos propios, ya está en todas las Ferias. El tercer toro se mueve muchísimo, repite, incansable: es ideal para él. Alberto hace la estatua, aguanta las encastadas embestidas, torea sin moverse, en un ladrillo (como había que bailar el chotis, decían). Entrando de muy lejos, deja una estocada y sufre una voltereta. La emoción del momento provoca que el presidente conceda las dos orejas (muchos, protestan la segunda). Ya tiene abierta la Puerta Grande. Después de la faena de Manzanares, en el último, ha de justificarse. Juega sus cartas: la quietud, el aguante, meterse en el terreno del toro, el valor impávido... No devuelve el triunfo y sale a hombros con José María».

José María Manzanares

Manzanares, en el inicio de un pase de pecho con su sello- Paloma Aguilar
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en: Cultura , Toros

En la corrida de Beneficencia (1 de junio), presidida por Don Juan Carlos, con lleno de «No hay billetes» y la Plaza engalanada, José María Manzanares logra una faena literalmente extraordinaria; quizá, por ahora, la mejor de su vida. Muchos aficionados –y él, sin duda– se acuerdan de Manzanares padre, por la fidelidad a un estilo de clásica elegancia; también, por lo que hubiera disfrutado el maestro, esta tarde. ¡Lástima que no haya podido saborearla! Pero no olvidemos los datos: el diestro alicantino corta dos orejas y le piden el rabo, con una fuerza insólita en Las Ventas. Le acompaña, en la salida a hombros, Alberto López Simón, que también corta dos orejas a su primero. Los dos han aprovechado la gran calidad de los toros de Victoriano del Río.

Continúa Amorós: «Sale el quinto, negro listón, de 580 kilos y nombre extraño, «Dalia» (pero es tan atractivo como la rubia melena de Verónica Lake en «La dalia azul», de Raymond Chandler). De salida, embiste ya con gran clase y Manzanares dibuja unas verónicas solemnes, suaves. En el quite, las chicuelinas de mano baja avivan el recuerdo del padre. El toro es magnífico y el diestro dibuja tandas de muletazos de gran categoría: un pase de pecho vale por tres; los naturales ponen al público de pie; un interminable cambio de mano levanta rugidos. Mata aguantando, con su habitual seguridad: el presidente saca a la vez los dos pañuelos (muy bien) y mucha gente pide el rabo».

Andy Cartagena

Andy Cartagena, a hombros- J. L.

Tarde del 7 de mayo, con toros de María Guiomar. Así rezaba la crónica de Andrés Amorós: «La noticia es la tremenda, incomprensible injusticia: Diego Ventura roza la perfección con una faena cumbre; «Sueño» se consagra como un caballo único, para soñar el toreo. Pero el presidente no se entera: un solo pinchazo, arriba, le impide cortar la segunda oreja y salir a hombros, después de una faena de rabo: ¡qué absurdo! Hace años, los aficionados se hubieran echado al ruedo para sacarlo por la Puerta Grande. Es lo que consigue Andy Cartagena, al cortar dos orejas al cuarto.

Andy Cartagena triunfa en el cuarto con sus espectacularidad y sus alardes ecuestres: «Iluso» alegra, con sus piruetas; «Cupido», con sus bailes; «Humano» entusiasma, al andar con las manos en alto. Rejón certero: dos orejas y primera salida en hombros de la Feria».

Leonardo Hernández

El rejoneador Leonardo Hernández hizo pleno y se embolsó cuatro orejas- J. L.
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En la segunda jornada de rejones del ciclo, el 21 de mayo, un nuevo lleno y buena corrida de Capea. El gran atractivo es Diego Ventura, la máxima figura actual, que la vez anterior estuvo cumbre (aunque el presidente no se enteró). Los toros del Capea –encaste Murube– dan buen juego en general; sobresale el excelente tercero. Leonardo Hernández aprovecha el mejor lote para dos faenas emocionantes, bien rematadas, que le valen el doble trofeo en sus toros y abrir la Puerta Grande.

«Galopa con ritmo el excelente tercero y Leonardo Hernández lo aprovecha plenamente, en una faena emocionante: se mete por dentro con «Amatista»; con su hijo, «Despacio», forma un lío, quebrando muy en corto; se adorna con «Xarope», dándole con la cabeza al toro, en un alarde de elasticidad, y mata certero: dos orejas. También es bueno el sexto: Leonardo se luce con «Calimocho» (nieto del mítico «Cagancho»); deja llegar muy cerca al toro con el albino «Sol», de Peralta; da espectáculo con «Xarope». Vuelve a mostrarse segurísimo al matar y el público exige las dos orejas. En total, cuatro y la salida triunfal por la Puerta Grande», decía la crónica de Andrés Amorós.

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