Solo los fans acreditados con entrada nominativa entraron ayer al concierto de Metallica
Solo los fans acreditados con entrada nominativa entraron ayer al concierto de Metallica - ÓSCAR DEL POZO

U2 podría haber frenado la reventa

El sistema de entradas nominales funcionó el pasado sábado con Metallica, pero la banda irlandesa decidió no utilizarlo con los tickets de la escala madrileña de su gira

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Escena previa al concierto del pasado sábado en el Wizink Center de Madrid. En la cola de acceso, uno de los controladores se dirige a una de las personas que arde en deseos de ver a Metallica en directo: «Lo siento, en la entrada no figura su nombre». «Pero si es de un amigo que no puede venir», responde el desconsolado fan. «Lo siento, pero no puede pasar». La misma situación se repitió con diferentes excusas («la entrada es de mi hermano», «pero cómo puede ser, si me ha costado 300 euros», etc.), con la misma respuesta. Si su nombre no aparece en el ticket, no puede pasar. Así de sencillo.

Algunos de los que trataron de persuadir a los controladores con las más variopintas artimañas tenían entradas de reventa en su poder. Al parecer ninguno lo consiguió, así que a primera vista parece una medida anti-reventa bastante eficaz. Además, la comprobación de identificaciones no generó ningún retraso especial en los accesos.

Así lo confirma Sergio Castrodeza-Mejia, Director de Operaciones de Ticketmaster España: «El control nominal en Metallica fue muy bien. Tal y como se comunicó, el control de accesos fue muy exhaustivo por petición de Metallica y la promotora Live Nation. Se registró un número reducido de incidencias, ya que como se anunció aquellos usuarios que no pudieron identificarse como titular de la entrada con su DNI, Pasaporte o Permiso de Conducir no pudieron acceder al recinto».

Si hubo pocas incidencias, y en las gradas del Wizink Center no se vieron calvas esa noche, la conclusión es que los «bots» no debieron triunfar mucho esta vez. Es más, posiblemente redujeron su actividad ante las bajas expectativas de negocio.

Así pues, si las entradas nominales demuestran ser eficaces como medida anti-reventa, ¿por qué demonios no se han utilizado para el concierto de U2 en Madrid, que tanto escándalo ha generado? La respuesta de Castrodeza-Mejia es tan simple como sorprendente: «La decisión de utilizar entradas nominales es siempre de la banda». Así que los fans de Bono y compañía ya saben a quién echar la culpa de sus penurias. «Los miembros de Metallica decidieron que las entradas para sus conciertos en España fueran nominativas como medida para proteger a los verdaderos fans, y buscar que sean ellos los que consigan las entradas y no robots o especuladores», explica el portavoz de Ticketmaster.

Sistema obligatorio

Establecer este sistema de forma obligatoria y generalizada parece la solución a este espinoso asunto, pero hay una pega. Que el cliente que no puede asistir por algún motivo no podría recuperar su dinero (lo cual puede solucionarse con sistemas de devolución), o ni siquiera regalársela a un amigo para que disfrute del concierto. El pasado sábado eso tuvo una solución algo engorrosa, ya que obligaba al comprador a desplazarse hasta el recinto para declarar la cesión de la entrada. Una vez identificado, decía a los controladores que regalaba su ticket a su compañero, para acto seguido abandonar la cola.

Evitar ese desplazamiento parece algo sencillo, estableciendo un sistema de autorizaciones con fotocopia de DNI y firma del comprador declarando la cesión de la entrada. Este intercambio de datos personales ineludible, combinado con un sistema de seguros de devolución, debería ponérselo bastante difícil a los especuladores que despachan entradas de forma masiva en cuestión de minutos.

«Así se podría haber evitado la faena que le ocurrió a un amigo mío que no pudo ir a ver a los Rolling Stones», dice Carlos Tarque de M Clan. «Se gastó 200 euros, y como la entrada era nominal se la tuvo que comer, no pudo ni dársela a un colega». Según el cantante murciano, «las autorizaciones serían una manera muy fácil de solucionarlo, y ya no habría ningún pero a las entradas nominales. Si se estableciese ese mecanismo tan sencillo, nosotros estaríamos dispuestos a imponerlas en nuestros conciertos».

Lo mismo piensan los madrileños Vetusta Morla, que estarían «a favor de una ley que obligara a que todas las entradas fueran nominales, siempre que se regulasen mecanismos de devolución y de cambio de nombre. Sólo habría que estudiarlos», dice el guitarrista Juanma Latorre, que no obstante reconoce que ellos nunca se han visto involucrados en la toma de decisiones sobre el formato de sus entradas. «Quizá U2 tampoco, quién sabe. A lo mejor ni siquiera conocen esta problemática».

Quizá no la conozcan, o puede que les salga cara. Porque hay otra pregunta. ¿Optar por las entradas nominales tiene perjuicio económico para el grupo, por la inversión extra en logística que supone para el promotor? Live Nation no ha querido contestar a esta pregunta, pero eso podría explicar por qué U2 sí las utilizó en Barcelona el pasado mes de julio, y no ahora. Quizá perdieron demasiado dinero con la jugada.

La promotora Doctor Music sí despeja algunas dudas. «Son las bandas las que toman la decisión. La promotora también interviene, pero los grupos siempre tienen mucho que decir», explica su director Neo Sala, que señala que efectivamente, «si eligen las entradas nominales hay un perjuicio económico para ellos por los gastos que genera». Sala recuerda que en el concierto de los Rolling con entradas nominales «el acceso fue lento y algo problemático». Pero allí había más de 50.000 personas, y la gran mayoría de conciertos masivos en España rondan los 15.000. «Es cierto, y al parecer ha funcionado bien con Metallica, pero eso lo sabemos ahora».

En conclusión, que cada grupo decida someter o no a sus fans a un calvario no deja de ser una arbitrariedad. Tal vez sea la hora de regular por ley un sistema de entradas nominales.