Daniel Lorca (centro), junto a sus compañeros de Nada Surf: Matthew Caws (derecha) e Ira Elliot
Daniel Lorca (centro), junto a sus compañeros de Nada Surf: Matthew Caws (derecha) e Ira Elliot - CARLES RODRÍGUEZ

Nada Surf: «Tras el éxito de "Popular", estuvimos a hostias contra Elektra dos años»

La banda neoyorquina cuenta a ABC su travesía por el desierto después de que la multinacional se negara a publicar el segundo disco que les entregaron

Actualizado:

Nada Surf estuvo dos años y medio «a hostias con abogados contra Elektra», tras el descomunal éxito de «Popular», allá por 1996. Durante mucho tiempo, el primer sencillo de la banda sonó en la MTV cada cinco minutos. «No nos esperábamos ser número uno. Aquel disco de debut, “High/Low”, cambió nuestras vidas. Y eso que nosotros odiábamos a la mayoría de las bandas que salían en la cadena. Ni siquiera queríamos formar parte de una multinacional», explica el bajista de origen madrileño Daniel Lorca.

¿Qué pasó entonces? Que a la discográfica —responsable de otros trabajos de gigantes como AC/DC, Björk, Metallica, Queen o Pixies— no le gustó el siguiente álbum entregado por los neoyorquinos y se negaron a publicarlo. «El juicio fastidió toda la inercia que llevábamos con lo bien que había ido el primer álbum y ese segundo lo tuvimos que sacar nosotros mismos. No tuvo distribución en Estados Unidos», aclara Lorca. Matthew Caws, guitarrista y vocalista principal de Nada Surf, cuenta a ABC que después de aquello tuvo que ponerse a trabajar en una tienda de discos: «Me dediqué a salir por la noche y tener la vida que no había disfrutado tras la universidad. Intercambié equipos de grabación baratos, cajas de ritmos y teclados para pasar el rato mientras aparecía alguna textura o progresión de acordes interesantes, por pura diversión, sin fechas límite para componer ni responsabilidades personales».

Cuando reunió un buen puñado de canciones se marcharon a un estudio importante de California que les dejó grabar, «a modo de favor», por el poco dinero que tenían en ese momento. Para costearse el viaje organizaron una gira hasta allí vendiendo camisetas y copias del fallido «The Proximity Effect». Se quedaron tan solos que tuvieron que turnarse para conducir y el mismo Daniel Lorca tuvo que encargarse de todas las gestiones del alojamiento y los conciertos. «Cuando se enteró nuestro manager, que llevaba a estrellas del momento, nos dijo: “¿De verdad vais a sacar otro disco? No podéis llamaros igual, necesitáis un nombre nuevo”. A lo que Matthew le respondió: “No, lo que necesitamos es otro manager”», recuerda el bajista, convencido de que aquel «Let Go» cambió sus vidas de nuevo: «Volvimos a hacer música sin pensar en las consecuencias ni en cómo lo iban a juzgar. Después del subidón de “Popular” fue como volver a la normalidad. Nosotros no éramos un grupo de tocar en estadios, sino en salas de 500 personas. Como mucho de 2.000».

Por eso guardan un especial cariño a este álbum, de cuya publicación se han cumplido hace poco 15 años. «Representó la incertidumbre de no saber hacia dónde iba nuestra carrera, una dulce aventura de descubrimiento», añade Matthew, que lo describe como su «colección de temas más consistente. Tuvimos mucha suerte de tener un momento tan especial en nuestro desarrollo como ese».

Y para celebrarlo, llegan ahora a España con el teclista que les acompañó entonces y con la idea de compartir, durante los conciertos, anécdotas y reflexiones sobre cómo se gestó. «Éramos demasiado indies para las multinacionales y demasiado comerciales para los indies. En cualquier caso, hemos sobrepasado con creces las expectativas que teníamos cuando empezamos. Yo el triunfo no lo mido por el tamaño de las salas en las que hemos tocado, sino por otras experiencias como haber sido la banda de Joey Ramone, haber compartido escenario con Iggy Pop y Patti Smith o, en mi caso, haberme subido al escenario y haber tocado el bajo de Antonio Arias en un concierto de Lagartija Nick la semana pasada. Casi me muero», asegura Lorca, que pasó su infancia en la capital de España hasta que se mudó con su padre, diplomático de profesión, a Bruselas y Nueva York. «Pero en Madrid viví siempre detrás de la redacción de ABC, en Serrano. Me he criado ahí. Pero eso ya te lo cuento en otro momento».