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Cultura - Música

Las metamorfosis de Bob Dylan, nuevo Premio Nobel de Literatura

El sabio cantor de Duluth ha cambiado de estilo tantas veces como ha creído necesario y oportuno él mismo, ajeno a modas y estrategias

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Canción protesta

Según siempre ha comentado con posterioridad a esta etapa, Dylan se convirtió a su pesar en la voz de su generación. Pero a principios de los años sesenta parecía a gusto en este papel. Canciones como «Blowin' in the Wind» o «The Times They Are A Changin'» fueron verdaderos himnos para los jóvenes inconformistas, que vieron reflejadas sus inquietudes en sus palabras. No necesitaba más que una guitarra y una armónica para despertar pasiones. «Bob Dylan», «The Freewheelin' Bob Dylan», «The Times They Are a-Changin'» y «Another Side of Bob Dylan» son los discos de este capítulo inicial de su carrera, todos ellos grabados entre 1962 y 1964.

Rockero

Entonces llegó el escándalo. Dylan cambió de peinado, de actitud, de temática y de instrumentos. Bandas como los Byrds le habían hecho meditar acerca de su propuesta musical, y se decanta por electrificar sus canciones. Las consecuencias son harto conocidas: abucheos sonoros allí por donde pasa, empezando por el Newport Folk Festival de 1965. «Bringing It All Back Home», Highway 61 Revisited» y «Blonde on Blonde», publicados entre 1965 y 1966, fueron los discos de la ruptura con el pasado.

Country

Un aparatoso accidente de moto sufrido en Woodstock, el 29 de julio de 1966, marca el comienzo de una nueva etapa. Dylan se retira del mundanal ruido y hace dos cosas: la primera reunirse con los miembros de The Hawks, grupo posteriormente conocido como The Band, y se dedica a tocar para divertirse y disfrutar de la música, dejando para la posteridad unas canciones que saldrían a la luz en dos partes, la primera en 1975 con el título de «The Basement Tapes» y la segunda en 2014 «The Bootleg Series Vol. 11: The Basement Tapes Complete». Por otro lado, su regreso a la discografía oficial representaría una vuelta a sus raíces, aunque con un componente más country. Nos referimos a «John Wesley Harding» (1967) y «Nashville Skyline» (1969). Justo cuando el mundo se dirige hacia la piscodelia, él está de vuelta.

Los setenta

Resulta imposible unificar la producción de Bob Dylan en los años setenta. Cada disco es un mundo: «Self Portrait» (1970), «New Morning» (1970), «Pat Garrett & Billy the Kid» (1973), «Dylan» (1973), «Planet Waves» (1974), «Blood on the Tracks» (1974), «Desire» (1976) y «Street Legal» (1978). En ellos el músico de Duluth se muestra irregular. Su estilo es una amalgama de folk, rock, pop y country que ofrece momentos gloriosos y otros prescindibles. Como es natural, para ilustrar esta etapa elegimos uno de los buenos, «Tangled Up in Blue», perteneciente a «Blood on the Tracks».

Etapa religiosa y góspel

En 1978 Bob Dylan vuelve a revolucionar el mundo de la música popular con su anuncio de que se convierte a la religión cristiana. Fue la salida que encontró a un momento especialmente difícil: tras un período de desencuentros se divorcia finalmente de su mujer, Sara, lo que le conduce al camino del alcohol y la depresión. Pero ve la Luz al final del túnel. Se bautiza, abraza el góspel, sus letras hablan de iluminación y se olvida en directo de sus antiguas canciones. Nuevamente provoca estupefacción entre público y críticos con sus discos «Slow Train Coming» (1979), «Saved» (1980) y «Shot of Love» (1981).

En un supergrupo

En los años ochenta el público del pop había adquirido cierta ojeriza a los tótems de los años sesenta y setenta. Era el momento de renovarse o morir. De hecho, algunas de estas estrellas veteranas atravesaron por su peor momento creativo en su intento por modernizar su propuesta. Bob Dylan, George Harrison, Tom Petty, Jeff Lynne y Roy Orbison unieron sus fuerzas en la banda Traveling Wilburys y lanzaron dos discos divertidos que no pasarán a la historia como lo mejor en la discografía de ninguno de ellos, pero se respira buen rollo y sí tiene suficientes temas como para pasar un buen rato. Grabaron dos discos, «Traveling Wilburys Vol. 1» y «Traveling Wilburys Vol. 3», el segundo sin Orbison, que moriría poco después de la publicación de la primera entrega.

«Crooner»

Tras una serie de buenos discos de canciones propias, más una incursión en el repertorio tradicional navideño («Christmas in the Heart», de 2009), Dylan vuelve a sorprender ya con más de setenta años a sus espaldas con dos álbumes dedicados al repertorio cantado por Frank Sinatra: «Shadows in the Night» (2015) y el recién publicado «Fallen Angels». Y las críticas son muy positivas. Su toque entre folk, country y jazz ofrece un nueva y estupenda perspectiva a la tradicional canción americana.

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