Cultura - Música

El nuevo disco de Bob Dylan, «Fallen Angels», canción a canción

Acudimos a la audición del segundo homenaje del cantante de Duluth al gran repertorio americano, que saldrá a la venta el 20 de mayo. Esta ha sido nuestra valoración

Bob Dylan
Bob Dylan - MARTÍ E. BERENGUER

ABC asistió en las oficinas de Sony Music a la audición del nuevo disco de Bob Dylan, «Fallen Angels», que saldrá a la venta el próximo 20 de mayo. Se trata del segundo homenaje que el autor de «The Times They Are A-changin'» ha dedicado al gran cancionero americano. Si en el anterior, «Shadows in the Night», todos los temas tenían como común denominador que habían sido interpretadas por Frank Sinatra, en esta ocasión hay una excepción, «Skylark».

La conclusión de esa única escucha podría ser que Dylan se limita a continuar el proceso de revisión con mimo, que por otra parte fue muy bien acogido. El traspaso de este repertorio a su fusión de country-jazz vuelve a ser brillante, pero algo repetitivo. Los músicos acompañantes, los mismos que viajan con él de gira, adquieren asimismo un gran protagonismo, abrazando la voz crepuscular del cantante y con espacio para lucirse.

Hay que ser conscientes de que al cantautor de Duluth le trae sin cuidado lo que opine el público o la crítica. Él hace lo que considera oportuno, lo ha dicho y hecho a lo largo de toda su carrera, ya provoque aplausos, vítores o abucheos.

«Hacer un disco no me resulta algo colosal. No es más que un disco de canciones», decía en una entrevista para «Playboy» en 1978. De esa forma ha hecho enormes monumentos sonoros y trabajos menores. «Tampoco me puedo quedar siempre en el mismo lugar», decía en esa mismas páginas para justificar sus cambios estilísticos.

Por ahora se ha quedado en el mismo sitio que pasado año, cuando dio la gran sorpresa enfrentándose a este repertorio «vintage», más propio de un disco de Michael Bublé o de Harry Connick, Jr., aunque él, hay que reconocerlo, le da un plus de grandeza. De todas formas, esperemos que no se quede mucho más tiempo en este lugar donde habitan grandes compositores y letristas, porque él también es ambas cosas.

«Young At Heart»

La música es obra de Johnny Richards (de orígenes mexicanos y llamado en realidad Juan Manuel Cascales) y letra de Carolyn Leigh. El título de esta canción dio nombre a una película de 1954 protagonizada por Frank Sinatra y Doris Day (aquí titulada «Siempre tú y yo»). Quizás esta forma de abrir el disco nos recuerda que Dylan es «Forever Young», aunque ahora se fije en un repertorio «viejuno». El steel guitar le da un aire muy country a este tema, alejado de la interpretación de Sinatra y sus arreglos orquestales. Dylan empieza muy relajado, meciendo al oyente mientras canta «Los cuentos de hadas pueden hacerse realidad, te puede pasar a ti / si eres joven de corazón».

«Maybe You'll Be There»

Sus autores son Rube Bloom (arreglista, pianista, cantante él mismo) y Sammy Gallop (excelente letrista nacido curiosamente en Duluth, lugar de nacimiento de Dylan). Otra canción lenta, demasiado incluso, y sin tanto aire country como la anterior. Su principal atractivo es la aparición de un violín que recuerda un poco al que aparecía en el álbum «Desire», de 1975.

«Polka Dots And Moonbeams»

De Jimmy Van Heusen y Johnny Burke, y grabado por Sinatra cuando formaba parte de la orquesta de Tommy Dorsey. Es un tema muy jazzistico, y como tal ha sido interpretado también por Dexter Gordon, Chet Baker o Wes Montgomery. Dylan respeta la larga introducción instrumental (hasta el minuto 1:38 no aparece su voz), con punteos de guitarra marcando la melodía y sustituyendo la trompeta original. El steel guitar le da un aire de calidez, pero esto empieza a tomar un aire de lujoso y decadente salón de baile.

«All the Way»

Para nuestros oídos europeos tiene una melodía más reconocible que las anteriores. Esto hace que el disco se anime un poco y resulte más atractivo. Sinatra la grabó en 1957, y fue incluida en la película «La máscara del dolor», de ese mismo año. Pertenece a esa época en que las canciones de Sinatra ya tienen un aire más moderno. No requiere tantos esfuerzos vocales por parte de Dylan como la canción anterior, pero aún así tiene momentos complicados.

«Skylark»

Aquí no compite con Sinatra, sino con Bing Crosby, lo que favorece a Dylan (más que nada porque el primero resulta a los oídos actuales demasiado añejo). Es quizás la que mejor se ajusta a su registro vocal. Incluso él parece más contento cantándola. Vuelve el violín, lo cual se agradece, y el tema acaba con un bonito dúo de este instrumento con la guitarra.

«Nevertheless»

Otra bonita composición para bailar agarrado, firmada por Harry Ruby y Bert Kalmar. Ha tenido multitud de versiones, desde el propio Sinatra a Harry Nilsson, Patti Page, Dean Martin o Liza Minelli. Dylan lo empapa de aire vaquero con el steel guitar, y dejando margen para que se luzcan los músicos. La voz áspera le da además cierto encanto a la canción.

«All Or Nothing At All»

Una canción que Dylan ha tocado ya en directo, con lo que ofrecía una pista sobre el contenido de este nuevo disco. Con él vuelve un poco de animación al álbum. Dylan fuerza con ella su voz nasal hasta el límite de su registro sin perder la compostura y el swing (hay que reconocer que le echa valor). Es una de las partes más atractivas del disco. Arthur Altman y Jack Lawrence la compusieron en 1939. Resulta curioso pensar qué opinarían en aquellos tiempos de una interpretación tan heterodoxa. Por cierto, también la grabó John Coltrane, lo cual habla de la grandeza y versatilidad de estas enormes canciones.

«On A Little Street In Singapore»

La más exótica, por esa melodía que quiere representar una calle en Singapur. Fue una canción bastante popular en la década de los años treinta, cuando a veces se empapaba al jazz con sonidos lejanos, como ocurría en «A Night In Tunisia». Fue rescatada por Manhattan Transfer en 1978. Sinatra la grabó con la orquesta de Harry James. En manos de Dylan adquiere un curiosa fusión entre música oriental y country. A ratos se le oye tomar aire. Como en el original, acaba de forma brusca, y no como un lento oleaje como la mayoría de los temas del disco.

«It Had To Be You»

Volvemos a mecernos con el steel guitar. También destaca la guitarra jazzística, pero a estas alturas ya cuesta mantener la atención. El tema es nada menos que de 1924, de Isham Jones y Gus Kahn, y ha tenido mútiples versiones y ha aparecido en bastantes películas, como «Annie Hall» (1977), de Woody Allen. Aquí nos damos el capricho de poner la interpretación de la inconmensurable Billie Holiday.

«Melancholy Mood»

Escogida como single de presentación del álbum. Tiene una bonita introducción jazzistica de guitarra para abrir el tema y marcar la melodía. La voz de Dylan resulta aquí más aterciopelada. Es otro de los mejores momentos del álbum.

«That Old Black Magic»

Un ritmo rápido que requiere un gran dominio del fraseo. Sinatra no la canta tan acelerada, por lo que parece que Dylan ha tomado como ejemplo ni más ni menos que a Jerry Lewis en «El profesor chiflado», donde no lo hace nada mal. O a Ella Fitzgerald, donde derrocha elegancia y saber estar. Como curiosidad, también la interpreta Marilyn Monroe en «Bus Stop».

«Come Rain Or Come Shine»

Otra canción inmortal del cancionero americano. Compuesta por Harold Arlen y Johnny Mercer, Dylan le da cierto dramatismo, a pesar de ser una declaración de amor, con un aire otoñal que hay que reconocer que no le va nada mal. Sinatra la grabó en 1961, pero nos quedamos con esta versión de Ray Charles.

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