Los 20 mejores discos internacionales de 2017, según ABC

Rap, folk, pop, jazz, rock... estos son los álbumes seleccionados por nuestros críticos y melómanos este año

MADRIDActualizado:

Como cada año, los críticos y melómanos de ABC han elegido sus diez discos favoritos de 2017. El mejor valorado entre los álbumes españoles ha sido «Los Ángeles» de la cantaora catalana Rosalía en comandita con el productor y trotamúsico Raül Refree [consulta la lista completa de los mejores discos españoles de 2017]. En este ranking hay pop, folk, rap, música experimental, jazz... ¿quieres saber quién es el rey?

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  1. 20. Iron & Wine: «Beast Epic»

    Responsable único desde los comienzos de Iron & Wine, el guitarrista, cantante y compositor Sam Beam se ha ganado a pulso una posición sobresaliente entre los músicos más sugerentes de su generación. Después de su desconcertante «Ghost on ghost» (probablemente un fallido intento de alcanzar un público más amplio), vuelve al tono más intimista que siempre le ha caracterizado. La buena noticia es que firma en esta ocasión una espléndida colección de canciones, y que canta de forma más intensa y emotiva que nunca. / PABLO CARRERO

  2. 19. Valparaiso: «Broken Homeland»

    Siguiendo los pasos del Nick Cave más crepuscular y empeñados en convertir en música las palabras de Cormac McCarthy, los franceses Valparaiso se han colado entre lo mejor de la temporada gracias a un disco que picotea del folk noctámbulo, el rock fronterizo y las nanas viciadas y sienta a la mesa a una alineación estelar de invitados encabezada por Dominique A, Howe Gelb (Giant Sand), Phoebe Killdeer (Nouvelle Vague) y Shannon Wright. Un rompecabezas de rock hecho jirones y sutiles pinceladas acústicas que sublima el western y explora todos los matices y significados posibles de la melancolía. Oscuridad otoñal para iluminar la cara más polvorienta de la mitología estadounidense. / DAVID MORÁN

  3. 18. Lee Ranaldo: «Electric Trim»

    Ranaldo fue el único miembro de Sonic Youth que, tras su disolución, se cobijó (con muy buena nota) en la estructura clásica de canción. Ahora, el guitarrista neoyorquino confirma que, lejos del rastro de su banda madre, es un compositor de rock con mayúsculas, capaz de ofrecer desarrollos imprevisibles y estimulantes. El responsable de viejos himnos como «Hey Joni» demuestra con sus nuevas canciones —«Moroccan Mountains», «Uncle Skeleton», «New Thing»— que su apetito experimental no tiene nada que envidiar al de Thurston Moore o Kim Gordon, pero que su papel como cantautor, echando mano de colaboradores de lujo como Sharon Van Etten o el productor catalán Raül Refree, es aún mejor. No exageramos si decimos que Ranaldo se acerca a su obra maestra... de su carrera en solitario. / ISRAEL VIANA

  4. 17. Cigarettes After Sex: «Cigarettes After Sex»

    Dice una buena amiga que cuando escucha la música del trío liderado por Greg González directamente se traslada a una habitación con moqueta y enormes ventanas desde la que se contempla un cielo nublado. Si cierras un poco más los ojos puede que comiences a escuchar la lluvia tintinear en el tejado. No hay mejor forma de definir la sonoridad de este precioso disco de debut que se aferra a las guitarras minimalistas para dibujar un paisaje deliberadamente monocromático y de enorme poder evocador que escarba en las heridas afectivas abiertas, para buscar el amparo de una melancolía reparadora. En un punto intermedio entre unos Red House Painters sin lija y la saudade de Robert Wratten, Greg González susurra unas canciones que se consumen como una de esas cerillas que ardían en primer plano en «Corazón Salvaje» y serían la banda sonora perfecta de una película perdida de Godard. / FERNANDO PÉREZ

  5. 16. The War on Drugs: «A Deeper Understanding»

    «Lost in the Dream», el último gran disco americano, tenía tanta pinta de cima creativa que se daba por descontado que a Adam Granduciel solo le quedaba despeñarse. Y probablemente con estrépito. Muchos lo estaban esperando con ganas. ¿Por qué realmente alguien necesita a estas alturas otro disco de rock clásico? La respuesta es «Deeper Understanding», y no puede ser más contundente. Sesenta minutos de minuciosa orfebrería, con cada detalle esculpido hasta la obsesión, que son un paseo por el lado peor iluminado de un sueño profundo (I’m movin trough the dark of a long black night…), un viaje de redención imposible por carreteras secundarias en un Delorean que desafía la ley de la gravedad. Las referencias siguen siendo obvias, especialmente las springsteenianas, pero su capacidad para sublimarlas y convertir las viejas recetas en un elixir hipnótico y balsámico, casi mágico, sigue intacta. Incluso más concentrado y efectivo que en su anterior trabajo. Canciones que siempre dan un paso más allá justo cuando parecía imposible añadir ninguna otra cosa. Porque quizás el secreto del buen arte, y de la vida en general, es intentar volver a mirar las cosas con la emoción de la primera vez. / FERNANDO PÉREZ

  6. 15. Drake: «More life»

    El propio Drake no definió su disco como un disco al uso, sino como una «lista de reproducción». Sea lo que sea, las 22 canciones que conforman el último trabajo del canadiense, «More life», suponen un conjunto que lo coloca entre los mejores discos internacionales de 2017. Los sonidos de la música negra más clásica (R&B, soul…) se entremezclan con los actuales (rap, trap…) envueltos en un manto pop «made in USA». Aunque sea algo excepcional, no rechina ni una sola de las colaboraciones de otros artistas. Hace años que Drake se ganó al gran público con su hip-hop universal, y con «More life» se acerca un paso más también para hacerse con la escena. / MERCEDES N. ALCOCER

  7. 14. Yellow Days: «Is Everything Okay in Your World?»

    «Is everything ok in your world?» es la consagración de George Van Den Broek, un jovencísimo (ahora mismo tiene 18 años) músico británico recién llegado al panorama independiente, que el año pasado epató en la escena europea con un soul-blues de otra galaxia, dotado de una sonoridad a veces espacial, a veces cavernosa, siempre intensa y penetrante. Pero lo que marca realmente la diferencia es la extraordinaria interpretación de Van Den Broek, cuya voz suena con un desgarro nada adolescente, como un lamento intemporal que pone los pelos de punta. / NACHO SERRANO

  8. 13. Hurray For The Riff Raff: «The Navigator»

    A los 17 años Alynda Segarra, joven compositora nacida en Kingsbridge, Bronx, de ascendencia portoriqueña, se marchó de casa viajando en trenes por toda América, para recalar en Nueva Orleans. En 2014 publicaba «Small Town Heroes», colección de folk y blues que le ha hecho recibir comparaciones con Laura Nyro. Tras una temporada en Nashville, Alynda volvió al barrio para grabar «The Navigator», un disco híbrido, con ecos de Lou Reed en «Living in The City» pero también con sonidos tribales en «Rican Beach», hermosa fusión de latin soul y guitarras eléctricas. El marcado aire hispano es patente en «Pa´ Lante» o «Fourteen Floors». El final esconde una fabulosa descarga gracias a los percusionistas Juan-Carlos Chaurand y Norka Hernández-Nadal. «The Navigator» se inspira en los viejos discos de Fania y la poesía de su paisano Pedro Pietri. / ÁLVARO ALONSO

  9. 12. Algiers: «The Underside Of Power»

    Daba la sensación de que, con este segundo disco, Algiers tenía que demostrar si el éxito de su primer trabajo era flor de un día —la cosa olía regular con el fichaje del batería de Bloc Party y el oportuno discurso revolucionario— o no. Para el reto echaron mano de nada menos que Adrian Utley, de Portishead, y el resultado no ha podido ser más esperanzador. En Algiers hay mucha enjundia más allá de la fachada y este «The Underside Of Power» lo demuestra desde el primer corte, «Walk Like a Panther», una suerte de bofetada en la cara que te teme en este pedazo de disco contra tu voluntad. Un álbum salvaje e hipnótico a partes iguales, que te lleva del Nick Cave más oscuro de The Birthday Party, pasando por el post-punk de Joy Division, hasta el dub o el gospel más elegante de temas como «Hymn For An Average Man». Y todo ello sin caer en el plagio. Con Algiers ya no nos queda más que despejar las dudas y rendirnos a la evidencia. / ISRAEL VIANA

  10. 11. Avishai Cohen: «1970»

    Desde que el gran Chick Corea lo descubriera tocando en una esquina de Nueva York, Avishai Cohen no ha hecho más que enamorar al mundo de jazz con su contrabajo. Lo que no nos esperábamos es que el compositor, arreglista y ahora más que nunca cantante fuera igual de efectivo con el pop o el soul. Escuchen «Song of Hope» o «It’s Been So Long» y pensarán que han puesto un disco de Stevie Wonder en su mejor época. Y les costará reconocerlo en «Motherless Child», «Blind» y «Emptiness», pero qué diantres, este Cohen que coge el bajo eléctrico, se acerca al micrófono y toca el piano más que nunca, emociona igual y, encima, nos pone a bailar. Con «1970» —su año de nacimiento— el israelí da un salto al vacío en su carrera (¿hacia el gran público?) en la que parece no tener techo, creativamente hablando. / ISRAEL VIANA

  11. 10. Wand: «Plum»

    Esta banda de Los Angeles salió de la nada en 2014, y en sólo un año publicó tres impresionantes discos («Ganglion Reef» en 2014, «Golem» y «1000 Days» en 2015) de garaje psicodélico renovado y estilizado para el siglo XXI. Este «Plum» supone otra fantástica demostración de que el rock todavía puede dar mucho de sí, con varios hits impresionistas en los que el líder del grupo, el geniecillo Cory Hanson, desliza hechuras de su debut en solitario (editado el año pasado) a través de un mayor preciosismo en las melodías. Un álbum imponente, que augura un crecimiento imparable para el quinteto. / NACHO SERRANO

  12. 9. Trummors: «Headlands»

    Anne Cunningham y Dave Lerner, antes en Ted Leo & The Pharmacists, decidieron dejar Nueva York para buscar refugio en Nuevo Méjico. Con su tercer trabajo como Trummors rozan la perfección en lo que significa expresar con canciones el desierto a vista de pájaro, el manto de nieve en los meses de verano y toda la magia del cañón de Topanga. Mediante sugerentes baladas crean ambientes de calma contemplativa gracias a guitarras que se entrecruzan, saxos que parecen surgir del cielo nocturno y melodías ensimismadas. Annie y Dave mantienen viva la llama de la música cósmica americana post-hardcore, donde Trummors tienen un lugar destacado mediante deliciosos sonidos de guitarra española y pedal steel, con los que Annie, tímida doctora en Literatura comparada, mantiene al oyente en un delicioso universo propio, abierto y sugerente. Los dos se turnan en la voz principal, o cantan juntos en un disco este «Headlands» que es de esos impermeables al paso del tiempo. / ÁLVARO ALONSO

  13. 8. The New Year: «Snow»

    La banda formada por los hermanos Kadane (Bedhead) y el bueno de Chris Brokaw (Come, Steve Wynn) ha salido con «Snow» de un largo invierno discográfico de nueve años. Y lo ha hecho, como suele ser habitual, con nota. The New Year —artífices destacados de aquello que se bautizó como slowcore a principios de los noventa— mantiene sin una mácula, e inasequible a las modas, su coherente e insobornable trayectoria dentro de la música alternativa estadounidense. Diez nuevas canciones cocinadas a fuego lento que rezuman tristeza, dudas y desolación, a base de guitarras trenzadas, hermosas melodías de voz que cantan a los problemas cotidianos y partes instrumentales épicas que dejan entrar la luz entre tanta angustia. Otra obra impecable de rock atemporal con temazos como «Recent History», «The Beast», «Myths» o «Mayday» que no llenará estadios... pero dejará huella/ ISRAEL VIANA

  14. 7. Lorde: «Melodrama»

    Promesa cumplida. «Soy pequeña, pero vengo a por la corona», cantaba la neozelandesa en «Still Sane», una de las canciones de «Pure Heroine», el aclamado álbum de debut que la convirtió en la gran esperanza del pop con apenas diecisiete años. Y la princesa ha reclamado su trono con una continuación que, aparcado el minimalismo, es un expansivo carrusel de emociones (no hay juventud si no se bebe a borbotones) que se precipita desde la euforia ciega («Green Light») al desgarro afectivo («Liability») y hace parada en medios tiempos de capacidad magnética (la memorable «The Louvre»). Disco de ruptura, de reivindicación y autoaceptación, repleto de guiños generacionales que retratan sentimientos universales, «Melodrama» es un candidato perfecto a estar en todas las listas del año por su capacidad, que no es tan habitual, de apelar con inteligencia a grandes audiencias y al sujeto afectado por la más severa de las melomanías. En la era del pop en ropa interior, de divas un poco idas y salidas, que Lorde asalte y consiga el trono se antoja una cuestión de justicia. / FERNANDO PÉREZ

  15. 6. Natalia Lafourcade y Los Macorinos: «Musas»

    Tras el golpe de timón hacia el folclore que dio en su anterior disco, «Hasta la raíz», Natalia Lafourcade se tira de cabeza y bucea en el éter de la tradición latinoamericana, a través de las grandes musas: desde Chavela Vargas hasta Violeta Parra pasando por Frida Kahlo. Para ello se rodea de Los Macorinos, Miguel Peña y Juan Carlos Allende, guitarristas de Chavela que también han tocado por separado para José Alfredo Jiménez o José José. Si bien «Musas» iba a ser un disco de versiones de clásicos latinoamericanos, como el que la mexicana dedicó a Agustín Lara del que hace un tema, finalmente canciones propias y ajenas se reparten por igual: destacan las primeras, hace suyas las segundas. La calidez e intimidad del álbum estremece. Grabado en tomas en directo en el estudio, las suaves caricias de nylon de Los Macorinos y la elegante producción de Gustavo Guerrero complementan a una artista que detiene el reloj. Al igual que el Calamaro de «El Cantante», Lafourcade registra algunos de los minutos más emocionantes de su carrera al contagiarse de los clásicos. Desde la dicha de «Tu sí sabes quererme» hasta la solemnidad del tour de force de «Qué he sacado con quererte» y «Rocío de todos los campos», en la que la voz de la mexicana corta el sonido con la garganta: «Mariposa morada entre bambú». /JAVIER TAHIRI

  16. 5. LCD Soundsystem: «American Dream»

    De nuevo entre los vivos por obra y gracia de David Bowie, quien le animó durante la grabación de «Blackstar» a abandonar esa reclusión autoimpuesta, James Murphy ha reactivado su sofisticada y febril factoría del ritmo y, dispuesto a hacer añicos todos los clichés asociados a los discos de retorno y a los regresos sin más sentido que el de hacer caja, ha entregado un disco que engrandece aún más la leyenda de la banda neoyorquina. Un disco que se mira en el espejo de PIL y Suicide y en las atmósferas viciadas de la no-wave de los ochenta sin renunciar al himno de acción directa, al traqueto de la pista de baile y al torbellino disco-punk con vocación de conquistar estadios. Un disco que, en fin, añade nuevos matices al catálogo sonoro de los autores de «Sound Of Silver» y consigue un equilibrio casi perfecto entre euforia recreativa e introspección experimental. / DAVID MORÁN

  17. 4. Sampha: «Process»

    Como un alumno aventajado que ha sabido absorber los mejores trucos de sus colegas, Sampha publica su primer disco después de años colaborando con artistas cuasi desconocidos como Kanye West, Frank Ocean, Drake o Beyonce y Solange Knowles. En «Process» escancia un granizado de beats y samples –desde la voz ultraplanetaria de Neil Armstrong y Buzz Aldrin hasta Timmy Thomas o Samson and Delilah– que se enriquece con la calidez y el sentimiento del británico. Si bien, al más puro estilo West -con quien coescribe la redentora «Timmy's prayer»- Sampha va dibujando una paleta de sonidos impresionante, el soul gana el pulso a la técnica. «Process» es un disco que tiene de denominador común la emoción y lo autobiográfico, en concreto la muerte por cáncer de los padres de Sampha: un componente presente tanto en una balada clásica como la evocadora «(No one knows me) Like the piano» como en los guiños a sus raíces familiares de Sierra Leona en el hipnótico ritmo de «Kora sings». El sentimiento brota en todo detalle. La catarata de texturas y emociones que exhibe en los escasos cuatro minutos de «Blood on me» resumen un disco fascinante./ JAVIER TAHIRI

  18. 3. Songhoy Blues: «Résistance»

    La conquista del norte de Mali por el yihadismo en 2012 y la instantánea prohibición de la radiodifusión de música, empujó a los cuatro integrantes de Songhoy Blues a la huida y la posterior grabación de su debut «Music in Exile» (2015), en el que las guitarras y los infartantes ritmos africanos eran protagonistas absolutos. Dos años después, en «Résistance» amplían su horizonte al incorporar a la coctelera otros componentes: desde la contundencia garage del riff de la reivindicativa «Voter», que llama precisamente a la abstención, pasando por el escarceo rapero de Elf Kid en «Mali Nord». La cavernosa voz de Iggy Pop en «Sahara» los designa como grandes sucesores de The Stooges: de Detroit a Mali, son la esperanza del rock de guitarras. La actitud está presente en textos contra el racismo que repasan la situación de los refugiados y que llaman a resistir. Resistir hasta en las trincheras de la noche, al ritmo del trepidante funk a punta de navaja de «Bamako»./ JAVIER TAHIRI

  19. 2. Slowdive: «Slowdive»

    No nos engañemos, hay que tener muy febril la mirada para pensar que veinte años no son nada. A pesar de la evidencia tatuada en la frente marchita, el año que se funde en negro también será recordado por los inesperados regresos discográficos desde las nieves del tiempo de algunos grupos que creíamos definitivamente aparcados en el desván de los recuerdos. The Dream Syndicate, Ride, The Jesus and Mary Chain, At the Drive-in... Decentes y más o menos convincentes, ninguna de estas reapariciones fueron fantasmales, pero tampoco reveladoras. Ni arrasaban reputaciones ni aguantaban la comparación con los viejos buenos tiempos. Solo la banda de Neil Halstead y Rachel Goswell fue capaz de agrandar su modesto mito con un disco homónimo que actualiza su sonido característico y explora nuevas vías de expresión sin perder la esencia melancólica. Más accesibles y abiertos, pero igual de insobornables, no hay un milímetro de margen para la nostalgia en un puñado de canciones impecables, densas y elegantes que siguen habitando suspendidas fuera del tiempo en ese lugar indeterminado en el que los sueños se entrelazan y se confunden con los miedos. El mejor álbum de dream pop de los últimos años sirve también para recordar que la influencia de su legado en el pop de las últimas dos décadas es enorme (Sigúr Ros, Tame Impala, The XX, Beach House… incluso los mejores Radiohead no hubieran sido lo mismo si no hubieran escuchado «Souvlaki»). Slowdive lo hicieron antes; y ahora, todavía mejor. Y sí, su actuación fue la mejor del Mad Cool de este año. / FERNANDO PÉREZ

  20. 1. Kendrick Lamar: «Damn»

    Como Muhammad Ali, Kendrick Lamar también sabe revolotear como una mariposa, picar como una avispa y, llegado el momento, asestar unos ganchos de los que tumban de espaldas. Así, después de la elegancia satinada y de las puertas abiertas al jazz de «To Pimp A Butterfly», el californiano sigue sumando enteros para coronarse como el mejor rapero de su generación con el bronco, peleón y a ratos chulesco «DAMN.». Un regreso a las esencias del hip hop y a las enseñanzas de los samples y las cajas de ritmos que el autor de «Good Kid, M.A.A.D. City» resuelve tirando de genio y entrañas y exprimiendo a conciencia el poderío de cada verso. Un tsunami de rap arrollador repleto de zurriagazos a la Fox y a algunos de sus compañeros de quinta y coronado por colaboraciones tan sonadas como esa «Loyalty» que funde casquetes polares con la ayuda de Rihanna o una «XXX» que consigue que U2 vuelvan a sonar relevantes durante cuatro minutos. Pasado, presente y futuro de la música negra concentrados en una voz que, después de revolotear por los dominios del jazz, apuesta ahora por el gancho directo y el uppercut devastador. / DAVID MORÁN

  21. Resto de la lista

    21. Ty Segall: «Ty Segall»

    22. Jay- Z: «4:44»

    23. Mount Eerie: «A crow looked at me«

    24. Godspeed You! Black Emperor: «Luciferian Towers»

    25. Kelela: «Take Me Apart»

    26. The Clientele: «Music For The Age Of Miracles»

    27. Real Estate: «In mind»

    28. Vince Staples: «Big Fish Theory»

    29. King Krule: «The Ooz»

    30. Caroline Spence: «Spades & Roses»

    31. Peter Perret: «How the west was won»

    32. Arcade Fire: «Everything Now»

    33. Thundercat: «Drunk»

    34. Moses Sumney: «Aromanticism»

    35. The Weather Station: «The Weather Station»

    36. King Gizzard & The Lizard Wizard: «Murder of the Universe»

    37. Khalid: «American Teen»

    38. Father John Misty: «Pure comedy»

    39. Kevin Morby: «City Music»

    40. Connor Oberst: «Salutations»

    41. The Feelies: «In Between»

    42. Benjamine Clementine: «I Tell A Fly»

    43. Wolf Alice: «Visions Of A Life»

    44. Lukas Nelson: «Lucas Nelson & Promise of The Real»

    45. Foxygen: «Hang»

    46. 2 Chainz: «Pretty girls like trap music»

    47. Bedouine: «Bedouine»

    48. The XX: «I see you»

    49. Alvvays: «Antisocialites»

    50. Gospelbeach: «Another Summer of Love»

    51. Sharon Jones: «Soul of a woman»

    52. Logic: «Everybody»

    53. The Dream Syndicate: «How Did I Find Myself Here?»

    54: Protomartyr: «Relatives In Descent»

    55. Los Espíritus: «Agua Ardiente»

    56. Big Sean: «I decided»

    57. SZA: «Ctrl»

    58. DBH: «Mass»

    59. Mount Kimbie: «Love What Survives»

    60. Michael Naud: «The Load»

    61. The Oh Sees: «Memory of a cut off head»

    62. Future: «HNDRXX»