Weiner (derecha) y Jon Hamm, protagonista de «Mad Men»
Weiner (derecha) y Jon Hamm, protagonista de «Mad Men»
LIBROS

«Absolutamente Heather»: Weiner, poca cosa

El creador de series míticas como «Los Soprano» y «Mad Men» publica su primera novela, y fracasa

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Admiro a Matthew Weiner desde hace tiempo, ya que es el creador y guionista de dos de las más grandes narraciones televisivas de todos los tiempos, «Los Soprano» y «Mad Men». Estas dos gigantescas series están llenas de personajes inolvidables y de relatos de vidas sorprententes. En las dos aparece el personaje del escritor frustrado. En «Los Soprano» es Christopher Moltisanti, un mafioso que quiere hacer algo en su vida que no sea dar palizas y trocear cadáveres y logra escribir un guion de cine que luego es llevado a la pantalla. En «Mad Men», se trata de Ken Cosgrove, un simpático ejecutivo de la agencia de publicidad cuyo sueño es convertirse en novelista, y que logra publicar un cuento en «The Atlantic». Me pregunto cuánto hay de Matthew Weiner en los sueños creativos de Moltisanti y de Cosgrove, que ha visto también su sueño realizado con la publicación de su primera novela.

No es una historia en la que pasen cosas, sino un texto en el que se nos cuenta que pasan cosas

La verdad es que me interesó averiguar qué era capaz de hacer en el territorio de la literatura un creador de historias y de personajes tan fabuloso como Weiner. La verdad es que leí un par de páginas en la librería donde vi el libro por primera vez y me pareció que tenía muy buena pinta, y que estaba escrito con claridad y contundencia. He de contar algo también. Fue la librera de la librería en que me encontraba la que llamó mi atención sobre el título en cuestión, ya que al colocar los ejemplares en el estante de novedades, comentó en voz alta: «¿por qué escriben libros los que no son escritores?» Al ver que el «no escritor» era Weiner pensé que a lo mejor, en este caso, se equivocaba. Pero no se equivocaba en absoluto.

Elogios desmañados

«Absolutamente Heather» es un libro que ha sido publicado, promocionado, traducido, y que ahora está siendo reseñado y que usted a lo mejor incluso se compra, porque su autor es famoso. Es un libro muy pobre y muy malo, un tímido ensayo de principiante, y después de leer sus parcas 152 páginas resulta casi hilarante recorrer las cuatro páginas de agradecimientos en los que Weiner relata lo mucho que ha sufrido «convirtiéndose en escritor», y la cantidad de gente que ha leído el manuscrito y le ha ayudado en su elaboración. ¿De verdad lo ha leído toda esa gente? ¿De verdad ha habido tantos «borradores»?

Michael Chabon dice que es «un "tour de force" psicológico» y que tiene «ecos de Flaubert». Philip Pullman afirma que es una novela «soberbia». John Banville (la verdad es que no se moja) que «retrata la desigualdad enfermiza de EE.UU.». La lista de elogios sigue y sigue, y su único efecto es hacer que nos preguntemos por qué escritores admirables y de inmensa integridad artística apoyan con elogios desmañados un libro al que nadie haría el menor caso si su autor no tuviera la proyección mediática que tiene.

No es una historia en la que pasen cosas, sino un texto en el que se nos cuenta que pasan cosas, como en esos pasajes que abundan al principio de las novelas o en los pasajes informativos acerca de la vida de un personaje, por ejemplo. Pero en esta novela sólo hay pasajes informativos, de principio a final. Es como un tratamiento de una película, que luego habrá que desarrollar en escenas y diálogos. Los personajes son aburridos, la trama insignificante, los detalles que Weiner pone aquí y allá para dar algo de vida e interés a su relato, previsibles.