Elliott Erwitt. Autorretrato. Francia. Saint Tropez. 1979
Elliott Erwitt. Autorretrato. Francia. Saint Tropez. 1979 - ELLIOTT ERWITT/MAGNUM PHOTOS

Una mirada inédita (y lúdica) al archivo de Magnum

Martin Parr y Cristina de Middel rastrean su cara más desenfadada en la Fundación Telefónica a través de 200 imágenes de 46 fotógrafos

MadridActualizado:

Hace 71 años cuatro fotógrafos (Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, George Rodger y David Seymour, Chim) fundaron la mítica agencia Magnum. Desde su nacimiento han pasado por ella 92 fotógrafos (de España solo Cristina García Rodero) y son innumerables las exposiciones que se han realizado en todo el mundo con fondos de su archivo, que fue digitalizado en la década de los 90 y es accesible en internet desde 1996. En su base de datos, 700.000 imágenes que constituyen la mejor crónica del siglo XX y parte del XXI.

Cuando hablamos de Magnum nos vienen a la mente instantáneas icónicas de acontecimientos históricos, guerras, revueltas sociales... Pero dos fotógrafos (el británico Martin Parr, miembro de Magnum desde 1994, y la española Cristina de Middel, candidata a ingresar en la agenciadesde el verano pasado) han querido ofrecer una mirada «irreverente» e inédita menos oficial y más oficiosa, sugerente y sorprendente, no exenta de un gran sentido del humor, alejada de tópicos– sobre el archivo de Magnum: no todo son guerras y dramas en esta «ONU de la fotografía», como define De Middel la agencia.

Bruno Barbey. «A boy plays in the Riviere of Galets», 1991
Bruno Barbey. «A boy plays in the Riviere of Galets», 1991 - BRUNO BARBEY/MAGNUM PHOTOS

«Players»

En este caso lo hacen no como fotógrafos (aunque hay alguna instantánea de Parr), sino como comisarios. Ambos se plantearon un reto: ¿por qué no dejar a un lado la veneración y la norma, la sobriedad documental asociada a la canónica Magnum, y buscar el lado más lúdico, provocador y desenfadado de este archivo? Se pusieron manos a la obra. Para ello partieron de la palabra «players» (jugadores), que en inglés tiene más acepciones que en español: puede referirse a jugadores de deportes como el fútbol, el béisbol o el golf, pero también a intérpretes musicales o, simplemente, personas que lo pasan bien en sus momentos de ocio.

La idea partió de Cristina de Middel (Alicante, 1975), premio Nacional de Fotografía en 2017, que recibió una carta blanca de PHotoEspaña, germen de esta muestra, que puede verse en la Fundación Telefónica. Cristina de Middel explica que la exposición «pretende rebajar el tono de las expectativas que se proyectan sobre la agencia, mostrarla relajada, en la intimidad, cuando nadie la mira, disfrutando de la fotografía sin tener que grabar en piedra verdades universales con cada disparo».

Cristina de Middel y Martin Parr
Cristina de Middel y Martin Parr - FUNDACIÓN TELEFÓNICA

De Middel y Parr bucearon en el archivo de Magnum y han seleccionado 200 imágenes de 46 fotógrafos de distintas generaciones, la mitad de los que ha tenido la agencia en sus 70 años de vida. Los hay históricos, pero también recientes incorporaciones. De los dos centenares de imágenes expuestas, unas 180 son desconocidas, pero no faltan fotografías icónicas, como la del ciclista cayendo al río («A boy plays in the Riviere of Galets»), de Bruno Barbey. Martin Parr subraya que la fortaleza de Magnum radica en que «aborda tanto la fotografía artística como el fotoperiodismo, con fotógrafos muy variados con visiones muy distintas». Los comisarios tratan de mostrar que el instante decisivo del que hablaba Cartier-Bresson también es posible hallarlo en las situaciones más triviales de la vida cotidiana.

El juego es el protagonista de la exposición, en un doble sentido: juego tanto en la acción descrita como en la actitud del fotógrafo, que puede jugar a engañarnos. Cada uno juega a su manera. Elliott Erwitt se autorretrata con cabeza de gorila tomando una fotografía; Thomas Dworzak «juega» a atrapar Pokémon (dicen que se han convertido en las fotografías más populares subidas a la web de Magnum); Abbas, recientemente fallecido, retrata a una niña colocándose unas calaveras en los ojos; Cristina García Rodero inmortaliza a una niña emulando a Marilyn –juega sobre una rejilla de ventilación a que vuele su vestido–; Peter Marlow fotografía a los alumnos del exclusivo Eton jugando al «juego de la pared» –una especie de rugby ancestral–... Incluso el montaje expositivo está concebido de manera lúdica, pensado para que el público se pierda como si fuera un laberinto.