Cultura

Nacho Duato creará una fundación en Madrid

«Estoy pensando en algo que permita recopilar todo mi trabajo, que sirva de foro, , donde pueda organizar charlas, que sirva también para dar becas»

Nuevos planes de Nacho Duato
Nuevos planes de Nacho Duato - IGNACIO GIL
ROSALÍA SÁNCHEZ - Actualizado: Guardado en:

El bailarín y coreógrafo Nacho Duato trabaja ya en el perfil de un nuevo ciclo profesional que estará centrado en Madrid y en el que tendrá un papel protagonista una fundación que lleve su nombre. «Estoy pensando en una fundación que permita recopilar todo mi trabajo, que sirva de foro, donde pueda organizar charlas, que sirva también para dar becas», ha declarado a ABC en Berlín, donde actualmente dirige el Staatsballet de la capital alemana, «y que cualquiera que quiera informarse, cuando yo ya no esté, pueda a acudir allí. Tengo más de ochenta ballets y hay que empezar a pensar qué quiero que pase con todo eso».

A partir de 2019, Duato abandonará la dirección y se concentrará en su trabajo como coreógrafo. «Mi contrato termina en 2019 y a finales de esta temporada yo debía ya avanzar si deseaba seguir o no y hablarlo con el teatro. Llevo dirigiendo 28 años, desde que tenía 32, y considero que estoy cerrando una etapa, además de la mejor manera, como director en Berlín», explica su decisión. «Sí creo que hubiera sido mejor anunciarlo solamente un año antes, no con tanta antelación, pero yo trabajo día a día y en eso es en lo que me concentro. En Berlín había prisa por dejar cerrada la sucesión antes de las elecciones regionales y por eso se ha precipitado el anuncio, pero mi trabajo no se ve afectado, tengo programado hasta 2018 y me queda programar solamente la temporada 18-19», señala hablando de un trabajo que compatibiliza con las consultas legales a expertos en fundaciones.

«Seguiré haciendo trabajos, mis trabajos se bailan por todo el mundo y quiero dedicarme más a ellos. Ahora, por ejemplo, estreno en Praga y en Seattle y en Chicago, y ni siquiera puedo asistir a los estrenos por falta de tiempo. Quiero hacer ese tipo de cosas, estar más con las compañías. Y también pasar algo más de tiempo con mi familia», dice el artista, interesado también en proyectos de formación y en devolver a las nuevas generaciones de bailarines lo mucho que ha ido recabando en su prolongada trayectoria.

Los bailarines del Staatsballet de Berlín están abiertamente descontentos con la sucesión de Duato, que recaerá en la bailarina alemana Sasha Waltz, a la que respetan en el ballet contemporáneo pero que no consideran adecuada para el clásico. En el día a día del teatro, el cambio de director se ha dejado sentir en las audiciones, con menos afluencia; en los proyectos con coreógrafos para la temporada 2019, más difíciles de acordar; y en el ánimo sobre la tarima. «En el trabajo a diario, los bailarines tienen en mente que me voy y me cuesta más que den lo mejor de sí, es más trabajo», reconoce el director, muy apreciado por el equipo entre otras cosas porque ha sido el impulsor y soporte de un acuerdo con el sindicato Ver.Di gracias al cual los bailarines tienen un día libre más a la semana y cobran más por las horas extra. «No sentó muy bien, me llevé alguna regañina de la directiva, pero creo que mereció la pena», confiesa.

Todavía con tiempo por delante en Berlín, Duato constata que ya ha dejado su sello, tanto en la compañía como en el público berlinés. «Viene más público, sobre todo más público joven. Ha ido calando mi forma de hacer ballet, porque a fuerza de trabajo la gente te conoce. Queda mucho de mí en este ballet. Me encanta enseñarles a bailar y a sentir la danza, a hacer esto no como funcionarios de una gran institución, sino sintiendo la pasión por la danza», defiende.

El Cascanueces que estrena el viernes es una muestra de ello y en los últimos ensayos pule unos movimientos clásicos, pero rabiosamente actuales. «El Cascanueces lo hice para San Petersburgo… ¡Cada vez que lo pienso…! Es como si en España un chino dirigiese el Barsa… Y es un clásico con un giro Duato. Trato de quitar en los movimientos todo lo más antiguo, lo cursi. Es un cásico revisado y adaptado el siglo XXI. En un clásico hay que preservar la esencia, pero también quitarle el polvo, eliminando lo que no sirve para nada, y actualizar el concepto. Y agilizar los tiempos. Hoy en día, un joven que va al ballet, con la cultura audiovisual que lleva, con dos horas en un teatro ya tiene bastante. Se trata de preservar la base clásica, pero adaptarla al ritmo actual y al ojo actual», enseña.

Sobre nuestro país señala: «En España tiene que haber teatros con compañías propias. No es aceptable que solo la ciudad de Berlín tenga más presupuesto en Cultura que España entera. Y hay demasiado ego, así es imposible que surja una escuela nacional. Incluso en la misma ciudad, en cada escuela, cada maestro de danza enseña su peculiar forma de bailar, pone su sello. Es necesario dejar los egos a un lado y unir esfuerzos, dialogar y llegar a acuerdos».

Duato reconoce llevarse también mucho de Berlín, aunque en ningún momento ha dejado de trabajar en Rusia. «El día 22 estreno en Siberia y unos diez de mis ballets se siguen bailando en San Petersburgo», anota. «Estoy muy a gusto aquí, con tanta música y tanta cultura alrededor, aunque es una ciudad muy difícil en muchos aspectos y a veces hasta un poco provinciana», critica. Pero a pesar de los roces, Duato sospecha que su relación con Berlín continuará de una u otra manera: «He hecho ya unos diez ballets aquí y cuando termine habré hecho más de treinta, así que seguirán bailando mis coreografías durante mucho tiempo».

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