Abrazos de los familiares a los acusados tras aceptar la pena en conformidad. - NACHO FRADE
TRIBUNALES

El 'grupo de los 10' de Puerto Real reconoce los hechos y acepta nueve meses de prisión

La pena queda suspendida si en un periodo de dos años no cometen otro delito

CádizActualizado:

Los diez jóvenes acusados de ocasionar graves destrozos en el puente Carranza en diciembre del año 2013 llegaron este lunes a un acuerdo con la fiscal que lleva el caso por el que evitarán su posible ingreso en prisión si eran finalmente considerados culpables. Para llevarlo a efecto, los integrantes del conocido como 'grupo de los 10' tuvieron que reconocer los hechos ante el titular del Juzgado de lo Penal número 4 de Cádiz, es decir, admitieron a preguntas del juez que fueron ellos los autores de los daños causados en el puente con lo que además generaron un gran colapso de tráfico aquel día.

Así pues, los procesados han sido condenados a seis meses de prisión por el delito de daños y otros tres meses por los desórdenes públicos. Además, cada uno de ellos tendrá que abonar una multa de 1.080 euros, después de que hayan consignado ya los más de mil euros que se les exigía en concepto de responsabilidad civil.

Durante el acto de conformidad en sala, los abogados solicitaron al juez la suspensión de la condena de prisión por los hechos que ocurrieron durante una protesta de los trabajadores de Navantia que solicitaban el apoyo de las instituciones para tener más carga en los astilleros de Puerto Real. La suspensión de cárcel ha sido aceptada por el juez siempre que los acusados no comentan ningún delito en un periodo de dos años ya que de hacerlo se revocaría la conformidad acordada. A la salida de los juzgados de lo Penal, ubicados en el Estadio, 'los 10' recibieron, entre aplausos, abrazos y lágrimas, el respaldo de las más de cien personas que se había concentrado a las puertas para mostrarles su apoyo.

Los acusados, en el banquillo.
Los acusados, en el banquillo.- N. FRADE

Hay que tener en cuenta que los diez jóvenes se enfrentaban a una pena de dos años y nueve meses de cárcel, tal y como pedía el Ministerio Público. Un año y seis meses por los cuantiosos daños causados en el puente durante los altercados y un año y tres meses por un delito de desórdenes públicos.

Los hechos que admitieron los diez acusados se remontan al 12 de diciembre de 2013. El titular del juzgado de lo Penal número 4 leía la acusación en sala y los procesados se confesaban uno a uno autores de tales delitos. Así reconocían que aprovechando una protesta de los trabajadores de Navantia ocuparon el puente Carranza «con la intención de tomar parte en los incidentes que se desarrollasen».

Foto tomada el día de los hechos.
Foto tomada el día de los hechos.

En torno a las tres y media de la tarde «y previamente puestos de acuerdo» se dirigieron hasta el lugar con dos vehículos, un BMW y un Volswagen Golf, propiedad de dos de los acusados. En ellos llevaban un buen número de bragas, bufandas y prendar con las que ocultar sus rostros, además de un tirachinas y tornillos con tuerca como munición. Todo ello lo utilizaron en su asalto al puente, tal y como quedó grabado en las imágenes tomadas aquel día.

Corte de circulación por los daños

Ya sobre las cinco y media de la tarde, varias personas «que procedían de la empresa Navantia» invadieron la calzada, como en otras ocasiones, lo que obligó a cortar la circulación. Fue entonces cuando se unieron a estos manifestantes los diez acusados. «Tomaron varias balizas tipo 'new jersey' arrojándolas a la vía pública y prendiéndoles fuego sobre la calzada». Además, rompieron la señalización vertical de la vía y una farola. Y también arrojaron sobre la calzada piedras de gran tamaño, a sabiendas de que dicha acción inutilizaba la vía y alteraría de forma muy grave la circulación, por ser esta la principal vía de conexión de Cádiz con Puerto Real y con las restantes localidades de la Bahía de Cádiz, cuyas vías alternativas quedaron rápidamente colapsadas.

Más tarde, sobre las 17.45 horas, los ahora juzgados se retiraron del puente volviendo a la factoría. Cogieron de nuevo sus coches para dirigirse a Puerto Real y durante el trayecto, fueron detenidos.

La Fiscalía repara en su acusación en lo que supuso el corte del puente ya que no se pudo volver a abrir al tráfico hasta el mediodía del día siguiente. Este retraso se debió también a que los técnicos encargados del mantenimiento del puente tuvieron que dejar de repararlo durante la tarde porque varias personas les estuvieron amenazando con tirarles objetos si continuaban.

Los incidentes provocados por los acusados generaron una gran polvareda en días sucesivos a los hechos. La Subdelegación abogó por que se respetara la ley y las decisiones del juez, y por otro, los familiares y amigos de los acusados criticaron las actuaciones. Para ellos fue «desproporcionado» que fueran enviados a prisión. Del mismo modo se pronunció el comité de Navantia Puerto Real que afirmó que habían cogido a los detenidos como cabezas de turco para que las movilizaciones se frenaran en seco. Finalmente el juez instructor aceptaba la propuesta de la defensa de imponerles una orden de alejamiento con respecto al puente en lugar de la privación de libertad.

A su salida de Puerto II, los ocho jóvenes fueron recibidos como si fueran auténticos héroes de la lucha obrera. Alguno llegó a ser manteado por los amigos en la puerta de la cárcel. Hubo cánticos de «libertad» o «yo también soy de los diez» que se mezclaron con los gritos de los familiares que se abrían paso para abrazar a su ser querido.