CONFERENCIA

«Si lo que te hace sufrir es la propia relación, es que ya no hay amor»

La psicóloga Silvia Congost es la protagonista del último de los Encuentros de la Casa Pemán

CádizActualizado:

La sala de conferencias de la sede de la Fundación Cajasol se ha quedado pequeña para acoger en la tarde noche del lunes el último de los Encuentros de la Casa Pemán, que ha tenido como protagonista a la psicóloga y experta en autestima y dependencia emocional Silvia Congost.

Una muestra del éxito de la conferencia, que llevaba por título 'Si duele no es amor. Aprende a identificar y liberarte de los amores tóxicos' ha sido la cantidad de sillas que ha habido que traer desde otras salas de la Casa Pemán. El encuentro, organizado por la Fundación Cajasol y LA VOZ, ha sido un éxito antes de empezar.

El encargado de presentar a la psicóloga ha sido el director de LA VOZ, Ignacio Moreno Bustamante, que ha mostrado su agradecimiento por la gran acogida de la conferencia. En seguida ha cedido el testigo a Congost, que se ha metido en el bolsillo a los espectadores en los primeros minutos acercando sus propias vivencias a la audiencia. «Después de vivir una relación en la que sufrí dependencia amorosa decidí centrarme, dentro de la psicología, en estos casos», ha confesado.

Y ha abordado el tema sin tapujos: «Todos vivimos situaciones parecidas, estas conclusiones las he extraído depués de años de investigaciones». Y esas conclusiones han sido el hilo conductor de la charla, en la que la psicóloga ha desgranado que sólo existen «tres tipos de relación de pareja, cualquier tipo de relación en uno de esas».

El público ha interactuado con la conferenciante
El público ha interactuado con la conferenciante- A.V.

Si bien es difícil dar la fórmula del éxito de las relaciones, sí ha dado la fórmula exacta del fracaso amoroso: «Cuando se centra el objetivo de la relación en lo que se quiere obtener de la otra persona, ahí empiezan los problemas». Esta actitud, ha explicado, «es el germen de la decepción, cuando no se consigue aquello que se buscaba en otra persona». De esta decepción viene el control. «Puede que la otra persona se someta o que se niegue, y ahí se empieza a sufrir porque cada uno toma direcciones opuestas», ha ido relatando.

Congost, con voz tranquila, ha lanzado una pregunta al auditorio: «¿Se sufre cuando hay amor?» Su conclusión es tajante: «no, estamos equivocados si pensamos eso». Acto seguido, ha empezado a hablar de las relaciones de pareja típicas.

«La primera de las relaciones, la ideal, es la basada en el amor, en la que sentimos que la otra persona nos hace ser mejores», ha explicado Congost, que ha destallado que es la relación en la que se mira en la misma dirección. Son relaciones, ha explicado, «con grandes dosis de empatía, en la que se comparten las dificultades».

La psicóloga ha indicado que los ingredientes del amor verdadero son tres «la bondad, la compasión (entendido como empatía, evitar el dolor) y el deseo de inclusión». Ante un público que la miraba sin moverse, ha subrayado que estos componentes deben ser constantes y mantenidos, «y no sólo en relaciones de pareja, pensad en personas a las que queráis aunque no lo sean».

Cuando el amor se acaba

El segundo tipo de relaciones que ha analizado, «la mayoría», son las relaciones basadas en el desamor. La cara de muchos espectadores ha cambiado cuando ha explicado que son las relaciones en las que se pierde el amor pero se tiene la esperanza de que se recupere. «Aquí aparecen relaciones como la esperanza, la pena, la culpa... que evitan que salgamos de ellas», ha recalcado, justo antes de señalar que estas situaciones condenan a los que las viven a no ser felices. «El amor sin los componentes de bondad, compasión e inclusión va muriendo hasta desaparecer», ha resumido anticipando que el no poder escapar de esas situaciones es el germen de las relaciones tóxicas.

En ese sentido, ha lamentado que todos somos esclavos «del apego a que las cosas no cambien». «En ninguna relación tenemos garantías -ha querido dejar claro-, aún así, no aceptamos que ninguna persona nos pertenece». «Somos seres cambiantes, y puede llegar un día en que nos demos cuenta de que ya no tenemos nada que ver con la persona que tenemos delante, pero creemos que tenemos que seguir juntos porque un día nos lo prometimos». Contra eso, Congost apuesta por la fórmula de «levantarnos cada día y plantearnos, ¿la sigo eligiendo?». Como contrapartida, hay que aceptar que la otra persona se está haciendo la misma pregunta.

El tercer grupo de pareja son las basadas en la «inexistencia de amor». Congost ha revelado que son más habituales de lo que la gente piensa y que se ve claro desde fuera: «Son quienes, debido a sus miedos, deciden seguir justos aunque no haya habido amor nunca. Prefieren seguir en la relación a enfrentarse a la soledad, al cambio...».

Mostrando ejemplos a un auditorio tan callado como numeroso, ha hablado de quienes se enamoran de personas con pareja o de casos de malos tratos. «En estas relaciones se dan casos de ansiedad porque, al final, demandas algo que nunca puedes conseguir de la otra persona», ha indicado. Ciertos codazos y miradas de complicidad entre varios asistentes se han dado cuando explicó que en las relaciones sin amor se da con frecuencia el fenómeno de «volver y dejarlo».

Los promotores de Los Encuentros en la Casa Pemán, Fundación Cajasol y La Voz, con la protagonista
Los promotores de Los Encuentros en la Casa Pemán, Fundación Cajasol y La Voz, con la protagonista- A.V.

Las relaciones de pareja, y sus efectos, no son, según Congost, un asunto menor. «Son casi un asunto de salud pública, porque la mayor parte de los casos de ansiedad y depresión vienen de mal estado en la pareja», ha apuntado.

Y, ¿de dónde vienen el no saber establecer una buena relación de pareja? Para la autora de 'Si duele no es amor', por nuestros modelos de referencia, «ya que se copian, y no se cuestionan». En ese aspecto, ha prevenido de la tendencia de no querer separarse por los hijos, «es un gran error porque, con muchas posibilidades, vamos a legarles el mismo modelo de pareja, en la que no suelta la relación pese a no ser feliz».

Además de sufrir porque lo hemos aprendido, Congost también ha culpado al hecho de basar la identidad en lo que se tiene y, una de esas posesiones es la pareja, a lo que se añade el hecho de que «no nos enseñan a qué hacer con el desamor» y al pánico que siente el ser humano por la soledad, «que nos da pánico».

Antes de terminar, ha avisado a la audiencia (la mayoría mujeres), de no caer en errores típicos como «qué pensarán de mí si me quedo sin pareja». «No hay que confundir no estar con pareja con estar solo en el mundo», ha enfatizado con más acento catalán que en el resto de la charla :«es importante establecer una red de relaciones personales no centradas solo en la pareja».

«Sólo se sufre por amor cuando ves a tu pareja que sufre por un asunto ajeno a la pareja. Si lo que te hace sufrir es la propia relación, es que no hay amor». Antes del turno de preguntas, ha leído uno de los pasajes de su libro, lo que ha sido respondido por la abarrotada sala con un caluroso aplauso. También al final, la conferencia fue un éxito.