Charo Galván, María Antonia Pachecho y Juan Cejudo
Charo Galván, María Antonia Pachecho y Juan Cejudo
CÁDIZ

Marea Pensionista en Cádiz: Miles de historias, una reivindicación

La marea pensionista arrastra jubilados, parados y trabajadores porque logra despertar la conciencia de jóvenes y mayores

CádizActualizado:

Tienen años para peinar canas y galones para poder descansar después de décadas de trabajo. Sin embargo, muchos han tenido que cambiar los pasatiempos, el dominó y el sodoku por las cuentas y las cábalas. La generosidad y el amor incondicional a la familia les convirtieron en niñeras de nietos de padres trabajadores y, cuando la boyante economía española se desinfló y llegaron mal dadas, no tuvieron la menor duda para abrir las puertas de sus casas y recibir a hijos retornados por las estrecheces y el paro.

Ahora, la necesidad les ha reconvertido en matemáticos y economistas. Son pensionistas y jubilados que han roto con la etiqueta de dóciles abuelos que disfrutan de un apacible retiro mirando obras y viendo pasar el mundo desde la barrera. Han decido saltar al ruedo, coger el toro por los cuernos y entrar a matar. Han optado por aparcar la tranquilidad del merecido descanso y dar una lección a una sociedad aletargada por el brillo de los ordenadores. Los pensionistas se han levantado porque, puede que sus bolsillos están vacíos pero, les sobra voluntad y coraje. Muchos se han echado a la calle olvidando achaques y han provocado un cataclismo que está haciendo reflexionar a toda una sociedad que, viendo su ejemplo, se está uniendo para formar una marea de personas que lucha por su presente y por un futuro digno. Estos son algunos rostros la gran marea de pensionistas.

«Trabajar sin descanso»

Rosario habla con soltura de IRPF, retenciones, IPC, rendimiento de trabajo y Pacto de Toledo. Esta gaditana relata como con el paso de los años la pensión cada vez le cunde menos. Además explica que a su marido le «quitan 400 euros de IRPF» y se indigna porque un jubilado que «ya pagó sus impuestos de rendimientos de trabajo» tenga que pagar por la pensión. Charo preside la asociación Ánfora pero su carácter inquieto la ha llevado a luchar por la ciudad y a participar en campañas solidarias como la recogida de juguetes. Charo empezó a trabajar desde muy pequeña para ayudar a su familia pero su tesón le empujó a retomar los estudios y fue auxiliar de enfermería del Puerta del Mar. Tiene 65 años pero la fibromialgia que padece la obligó a jubilarse por enfermedad.

Charo examina su bolsillo y se pregunta que si a ella, –que casi cobra mil euros–, la tarea de alcanzar final de mes en ocasiones le resulta complicada, qué será de aquellos que cobren menos de la mitad de lo que ella percibe. Comenta la gaditana que cuando se convive con la dificultad «hay que tener en cuenta hasta el mes que toca pasar» porque no es lo mismo febrero con su cuatro semanas que marzo con cinco. «Con menos de 500 euros es imposible pagar alquiler, comunidad, luz, agua y teléfono», apunta. Además, –aunque la gaditana no lo dice–, los seres humanos suelen tener la mala costumbre de comer.

«No es solo lo económico»

Los más de 35 años cotizados de Juan le han permitido cobrar el 100% de la pensión. Este vecino de Loreto, de tiene 76 años, reconoce que en ese tiempo ha tenido infinidad de ocupaciones: «la estabilidad me llegó cuando estuve trabajado en una cooperativa de consumo en Cádiz pero también he estado en una empresa de granito y mármol de La Línea y, en la última etapa he ejercido de director comercial de ventas», rememora. Juan es padre de dos hijos y tiene claro que la familia siempre está para sustentar «a quien lo necesite, cuando lo necesite, sean los hijos o los nietos». La subida del 0,25% de las pensiones le repercute con 1,69 euros en lo que cobra a final de mes. Siempre reivindicativo, el gaditano quiere subrayar además del tema económico, también hay otros aspectos relacionados con los mayores que necesitan ser revisados. «Muchos pensionistas se enfrentan a la falta de centros y de plazas para los mayores. Por ejemplo, en Cádiz hay muy pocas y hay que recurrir a centros de Chiclana, San Fernando, Puerto Real o de la Sierra de Cádiz. El mundo de los mayores está muy abandonado y hay gente que está muy sola. Los medios de comunicación inciden en la parte económica pero, no todo es el dinero», advierte.

«Favorecer a las rentas más bajas»

Ramón ha trabajado más de 40 años en una institución pública. Vive con su mujer y explica que se sorprendió al leer la carta del Ministerio de Empleo y Seguridad Social donde le notificaban la subida del 0,25% porque «no tiene cargas familiares y su pensión es la máxima, más de 2.000 euros». Ramón considera que, dada diferencia de 1.941 que existe entre la pensión mínima y la máxima, la subida no debería ser igual para todos y, para compensar, las pensiones más bajas deberían subir más.

«Luchar sin banderas»

María Antonia tiene 58 años y cuatro hijos. Esta combativa vecina del barrio de Loreto no es pensionista pero su rostro quiere representar a todos aquellos que apoyan la reivindicación. «A mi no me representa ningún partido aunque me lleve bien con todos. Yo estoy con los abuelos, pero deberían haber quedado atrás las enseñas porque han querido aprovecharse de la lucha ciudadana. Debería ser una marcha unida, sin siglas ni banderas», concluye.