INFRAESTRUCTURAS

Los flecos del puente

Los remates finales del nuevo acceso a la Bahía siguen activos cuando se cumple un año de su inauguración

La implantación del tendido de fibra óptica permitirá a partir de e ahora una nueva iluminación, la colocación del radar y la mejora de la señalización

Fomento ha colocado los focos led en los tirantes del puente la para la iluminación definitiva
Fomento ha colocado los focos led en los tirantes del puente la para la iluminación definitiva - FRANCIS JIMÉNEZ

La obra del segundo puente de Cádiz sigue su curso aunque ya no es perceptible para los vecinos como lo fue durante los siete años que duró su construcción. Los montadores eléctricos han relevado a la legión de soldadores y encofradores que dieron forma al nuevo acceso de la Bahía. El próximo sábado se cumple el primer aniversario de su inauguración y desde que se abrió al tráfico se ha trabajado sin descanso en el remate de los últimos flecos. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la presidenta de la Junta, Susana Díaz, cortaron la cinta aquel 24 de septiembre a falta de multitud de detalles que hoy complementan un proyecto de obra que suma 507 millones de euros de inversión. No obstante, la culminación de estos flecos no se prevé hasta finales de marzo de 2017.

Durante el primer trimestre del próximo año se dará por concluida la instalación de servicios, redes y, sobre todo, el paseo peatonal del barrio de Astilleros, que discurre desde el estribo del puente, a la altura del Club Viento de Levante, hasta el parque Celestino Mutis. El desembarco del puente en la ciudad ha dejado un paso inferior que se ha aprovechado para trazar uno de los mayores circuitos peatonales de la ciudad. Precisamente, en el entorno de este paso inferior es donde transcurre ahora buena parte de la obra externa.

Los trabajos se centran además en el interior de la estructura, donde el equipo técnico se afana en la instalación del tendido de fibra óptica. La incorporación de este cableado permitirá un salto cualitativo en favor de la imagen externa del puente, ya que su puesta en servicio supondrá, por un lado, la conexión directa con el centro de control de Tráfico y la posibilidad de ofrecer datos sobre el estado de la circulación a través de sus paneles informativos. A nadie se le escapa que la implantación de esta tecnología en las entrañas del puente resulta clave para la instalación de dos radares de velocidad. De hecho, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha iniciado los estudios para la mejor ubicación del primero de los dos dispositivos que están previstos a lo largo del puente. Este radar se localizará en sentido Cádiz, cerca de la glorieta de El Corte Inglés. De esta forma se evitará el exceso de velocidad a la entrada de la ciudad.

El primer dispositivo de velocidad se situará en sentido Cádiz, cerca de la glorieta de acceso

Igualmente, el cableado que se está acoplando a lo largo del pasillo interior o vía de servicio que discurre por el centro del tablero permite también la iluminación del túnel, utilizado por los servicios de mantenimiento. Se trata de actuaciones que no son perceptibles para los conductores y no entorpecen a la circulación, sin embargo, son vitales para que los ingenieros del Ministerio de Fomento puedan culminar el desarrollo de lo que llaman el ‘cerebro’ del puente. Se trata de los dos soportes informáticos que se encuentran situados en las pilas centrales y que enviarán información pormenorizada del comportamiento de la estructura, así como de la densidad de tráfico. Este ‘cerebro’ es el que permitirá al mismo tiempo coordinar los horarios de iluminación del puente.

El nuevo acceso se abrió al público hace ahora doce meses solo con la luz ambiental que aportan las farolas de su calzada. Este periódico ha podido saber que tanto Dragados, empresa adjudicataria de la obra, como Fomento ultiman el diseño definitivo de la iluminación del puente. Para ello ya han distribuido tanto en los tirantes de los tramos centrales como en los puntos estratégicos de las pilas un centenar de focos que ayudará a resaltar la imagen nocturna del puente en mitad de la Bahía. Está previsto que la composición cromática de las luces varíe por tiempo y hora, es decir, un programa informático se encargará de ofrecer varias combinaciones lumínicas posibles.

La culminación total de la obra, incluido el paseo de Astilleros, se prevé para el primer trimestre de 2017

La puesta en servicio del nuevo acceso ha supuesto para la Bahía la catalogación de área metropolitana y para ello se han tenido que realizar importantes ajustes en su trama urbana. Así, la reordenación que se ha llevado a cabo en la orilla de Cádiz ha sido la clave para permitir fluidez en el paso de vehículos. La nueva rotonda ha quedado regulada por una docena de semáforos y cabe recordar que los primeros estudios que se hicieron sobre la intensidad media de circulación que soportará el puente durante su primer año de vida apuntaban a unos 30.000 coches al día. Se trata de una cifra inferior a la que registra en estos momentos el puente Carranza que, en los meses de mayor intensidad, julio y agosto, ha llegado a contar con un paso de 50.000 vehículos diarios.

No obstante, los propios ingenieros reconocen que la presencia de los dos puentes, el Carranza y el de la Constitución de 1812, ha dividido los flujos. Así ha sido. Fuentes consultadas por este periódico han destacado que la intensidad media de paso de vehículos por el nuevo acceso varía según las horas y los días de la semana, sin embargo, la media se encuentra ahora establecida en poco más de 19.000 vehículos, algo menos que la circulación que soporta el puente Carranza. Algunos explican que la presencia de polígonos industriales junto al puente Carranza es los que explica el ligero incremento de vehículos con respecto al nuevo acceso. No obstante, el tráfico por el segundo puente ha sido superior a lo largo de los meses de verano debido al turismo.Los visitantes ha preferido acceder al centro de la ciudad por la nueva construcción.

Fomento ha colocado los focos de luz en tirantes y pilas para iniciar las primeras pruebas de su iluminación definitiva

Los casi ocho años de obras que ha necesitado el puente y el quebradero de cabeza que significó su financiación -la obra se paralizó en tres ocasiones-ya forman parte del recuerdo. Se ha podido comprobar que su utilización ahorra entre diez y quince minutos a quienes se dirigen a Puerto Real y El Puerto de Santa María.

El proyecto se adjudicó a Dragados en noviembre de 2006 por 273 millones de euros después de seis años de tiras y aflojas, sin embargo, el autor del diseño, el ingeniero Javier Manterola avisó entonces de que se trataba de un presupuesto muy ajustado para la magnitud de la obra. Los trabajos comenzaron en la primavera de 2007 con el horizonte puesto en 2012. El Gobierno de la nación, entonces en manos del PSOE, confirmó y reafirmó que el puente estaría acabado para conmemorar los actos del Bicentenario de la Constitución del Doce. Sin embargo, los pronósticos no se cumplieron y el nuevo puente se abrió al tráfico el pasado 24 septiembre con más de tres años de retraso y casi con el doble de la inversión prevista.

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