CONSUMO

Las ventas para la campaña navideña arrancan con timidez en Cádiz

Después de tres días de estímulos para captar al consumidor e impulsar las ventas, los comercios empiezan a notar el lento despertar de la Navidad

Las ventas para la campaña navideña arrancan con timidez en Cádiz

Reconozcámoslo. Estamos ya dentro de la «vorágine» navideña aunque falte casi un mes para Nochebuena. La televisión hace semanas que nos bombardea con anuncios de juguetes y perfumes; hemos conocido la historia de Carmina, la anciana protagonista del anuncia de la lotería de Navidad; bombones y turrones van colonizando discretamente las despensas y, tras las rebajas del «Black Friday», hoy se celebra el «Ciber Monday», el lunes de las oportunidades para los amantes de la tecnología.

Sin embargo, este inicio de campaña se está caracterizando en la capital gaditana por su tibieza. El encendido de la chispa consumista –al igual que el alumbrado– se está retrasando. «Hay mucho paseante pero poco comprador», insisten los detallistas. Una visita al Mercado de Abastos de Cádiz confirma que los gaditanos aún se resisten a sacar las carteras. «Estas dos últimas semanas han sido malas. Ya ves como está La Plaza con varios puestos cerrados y poco ambiente. Esperamos que se empiece a animar para final de mes, (cuando los pensionistas cobren la paga) y, sobre todo en diciembre», confiesa la tendera de pescados y mariscos Camilo. En las grandes superficies se observa más movimiento pero los carros aún no van mucho más llenos de lo habitual porque aún no se ha empezado a hacer acopio para las fiestas.

La sensación es agridulce entre los comerciantes gaditanos. Por una parte, la recuperación económica y el mayor optimismo que se respira empuja a creer que ésta será una campaña positiva, incluso mejor que la pasada. Noviembre es un mes tradicionalmente malo para el comercio pero el «Viernes Negro» se ha consolidado y ha conseguido que, pese a la lluvia, las ventas remonten. Sin embargo, esta euforia inicial se está viendo lastrada por el polémico recorte del alumbrado que privará de iluminación navideña las calles del casco antiguo. Los comerciantes no ocultan su preocupación porque la Navidad sostiene muchos negocios para el resto del año.

La lista de la compra

El consumo de los hogares es un termómetro infalible para comprobar la vitalidad de los bolsillos y de la economía. Diciembre es el mes que concentra la mayoría de las ventas de los alimentos típicos para las fiestas navideñas pero, en los últimos años, las compras se han ido adelantando a noviembre. Entre los productos que antes empiezan caer en los carritos de la compra se encuentran los turrones. Es llamativo, además, que polvorones, mantecados y otros dulces típicos se empiezan a consumir desde el momento que los compramos y no se reservan exclusivamente para Nochebuena o Navidad.

El análisis de la consultora Kantar Worldpanel revela que sólo uno de cada tres hogares que compra turrones y polvorones antes de Navidad los guarda (es decir, ya no vuelven a comprar en diciembre). Por el contrario, el otro 66% vuelve a comprar alguno de estos productos y en tres meses (noviembre, diciembre y enero) consume casi 3 kilos e invierte más de 25 euros de su presupuesto.

Los productos más habituales en las mesas navideñas no han variado sustancialmente con el paso de los años. Langostinos, gambas, salmón, besugo, cordero y pavo volverán a ocupar un lugar de preferencia en las reuniones familiares. Además de dulces y bombones tampoco podrán faltar sidra, cava, champán, jamón ibérico y los ahumados. Así mismo existen algunos productos que han ido ganando peso en la cesta navideña como el paté y el foie, las bases de hojaldre y, cada vez más, el queso. Desde la crisis ya no se gasta alegremente ni con los chollos, por eso, una estrategia cada vez más recurrente del consumidor para esquivar la subida de precios es adelantar las compras y congelar.

Más allá de las posibles subidas de precios que se puedan registrar en esas fechas, hay otros factores que hacen que se encarezca la cesta. Por ejemplo, las familias tienden olvidarse de las marcas blancas y compran productos ya de por sí más caros. De este modo, el pollo y el conejo pierden peso, en favor de la carne de ovino (con un índice de precios un 40% más alto). También crece consumo de lomo embuchado y jamón ibérico, en detrimento jamón curado normal, el chóped o la mortadela que tienen un precio medio casi cuatro veces menor.

Finalmente hay que recordar que en España existe una fuerte tradición de consumo de productos frescos que propicia que, si el bolsillo lo puede soportar, se espere hasta los días señalados para adquirir el pescado y la carne.

Cestas desde 15 euros

Los obsequios de comestibles nacieron en Roma como regalo en las festividades de Saturnalia. Siglos después se han convertido en una costumbre navideña con la que las empresas agradecen el esfuerzo y la dedicación de sus empleados. Con la crisis, muchas eliminaron estos de talles pero desde el pasado año la tradición parece que se va recuperando. Eso sí, los contenidos de las cestas son bastante más modestos que hace ocho años. Actualmente podemos encontrar cestas desde 15 hasta más de 150 euros (el precio se dispara si incluyen jamón ibérico). Las más económicas, pese a su precio reducido, tienen una botella de cava y otra de Rioja, dulces (turrón El Artesano, trufas Delaviuda y barquillos) y salados (mejillones y paté ibérico).

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