'Alcaldesa Perpetua'

Cádiz se rinde ante la Virgen del Rosario

Por primera vez el Cabildo de la ciudad no renueva el voto a la Virgen del Rosario pasando el testigo al catedralicio, a cargo del deán Guillermo Domínguez Leonsegui

Cádiz amanecía ayer engalanada para celebrar la festividad de la Virgen del Rosario, su Patrona. Aunque el día comenzaba nublado, a medida que avanzaban las horas las nubes iban dejando paso a un sol resplandeciente que animó a los fieles a salir a las calles para festejar este día cargado de actos en honor a su Virgen.

Sobre las 10,30 horas, los concejales de la oposición salían del Ayuntamiento bajo mazas hacia la iglesia de Santo Domingo, donde este año no asistió ningún miembro del equipo de Gobierno municipal, tal y como habían anunciado durante esta semana. Acudieron los portavoces del Partido Socialista, Fran González; de Ciudadanos, Juan Manuel Pérez Dorao; y prácticamente todos los concejales del Partido Popular con la ex alcaldesa de la ciudad, Teófila Martínez, y el portavoz del grupo, Ignacio Romaní, al frente.

A diferencia del pasado año, en el que asistió el concejal de Podemos Adrián Martínez de Pinillos, encargándose (como viene siendo habitual desde hace años) de la renovación del voto a la Virgen del Rosario en representación del Cabildo de la ciudad, en esta ocasión fue el Cabildo catedralicio en encargado de hacerlo en nombre de los dos.

La renovación del voto corrió a cargo del deán de la Catedral Guillermo Domínguez Leonsegui, que en representación de los dos cabildos dio en primer lugar las gracias a la Virgen «por todo lo que ha hecho por nosotros».

Leonsegui pidió a la Patrona de la ciudad por todos los gaditanos y en especial por los niños «para que huyan del egoísmo», los jóvenes «por su futuro laboral», los matrimonios «por la falta de estabilidad o de amor», los ancianos y enfermos «que se encuentran solos», y los pecadores «que están lejos de Dios».

Protectora de la ciudad

«Ponemos a tus pies la labor de la Iglesia, del obispo, sacerdotes, diáconos, religiosos, misioneros, voluntarios, catequistas, los que asisten a los refugiados, los que atienden a los enfermos, las cofradías y de los movimientos y asociaciones católicas. Bajo tu amparo nos acogemos», añadió.

A continuación dio paso al obispo Diocesano de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, que hizo un recorrido histórico de la Virgen del Rosario y de la devoción y fervor que le profesan los gaditanos. Zornoza se remontó al año 1730 cuando los fieles acudían a pedirle a la Virgen su intervención milagrosa en las epidemias. «Desde entonces se convirtió en la protectora de la ciudad y «sus fieles no paran de invocarla». señaló.

El obispo hizo mención durante toda la homilía al Año Jubilar de la Misericordia asegurando que «hay que amar a Cristo y abrir el corazón a la misericordia, porque lo demás vendrá solo».

Abogó por el rezo del rosario, «como arma poderosa que la Virgen ha querido poner en nuestras manos para que la voz de Dios llegue a este mundo. Hay que valorar el rezo del rosario porque nos llena de esperanza».

Tuvo palabras para los desempleados, las personas que se encuentran en situación de exclusión social, los refugiados, los inmigrantes, las familias rotas, o las personas que tienen algún tipo de dependencia como la droga. Asímismo, recordó las palabras del Papa Francisco I sobre los jóvenes para que «superen la tentación del sofá, sean activos y presten servicio a los demás y sobre todo a los más necesitados».

Por último, el obispo de Cádiz pidió consuelo para los ancianos, los enfermos y para todos los que sufren e hizo un llamamiento para «caminar con decisión y alegría por el camino de Dios». Zornoza también pidió «a los que nos gobiernan para que busquen la justicia, la solidaridad y la paz» y en general por todos los españoles, andaluces y gaditanos «para que llevemos a todos el Evangelio y que la misericordia llegue a nosotros».

Tras culminar la misa celebrada en la iglesia de Santo Domingo, multitud de fieles y de curiosos rodeaban el convento queriendo ver a la Alcaldesa Perpetua de la ciudad dando paso a la ofrenda floral de la ciudad a la Patrona. En los alrededores de la iglesia muchas familias acudían con sus hijos portando los tradicionales nardos para presentárselos a la Virgen del Rosario.

Por la iglesia pasaron muchos gaditanos que querían estar presentes en esta tradicional misa en la que cada año se renueva el voto a la Patrona, acercándose también visitantes y turistas que preguntaban a las puertas de la iglesia el motivo del repicar de las campanas que indicaban que este acto religioso había finalizado y que daba paso a la ofrenda floral ciudadana.

El reencuentro con la Virgen

Por la tarde numerosos gaditanos se acercaron hasta Santo Domingo. En la iglesia conventual se vivían con entusiasmo los momentos previos a la salida procesional. La Virgen del Rosario estaba a punto de reencontrarse de nuevo en las calles con los fieles. Se volvía de esta forma a cumplir la tradición como cada 7 de octubre, festividad de la Virgen Santísima del Rosario Coronada, Alcaldesa Perpetua, Patrona y Protectora de Cádiz, patronazgo ratificado por la Santa Sede en 1867 siendo obispo de Cádiz Fray Félix María de Arriete y Llano.

Sobre las 18.30 horas se abrieron las puertas de Santo Domingo. Iniciaba la procesión, por segundo año consecutivo, la banda de cornetas y tambores Nuestra Señora del Rosario de Cádiz que una vez más destacó con su acompañamiento. Al principio se escucharon marchas clásicas como Cristo del Amor y Sentencia de Cristo. Tras la agrupación musical precedían a la bendita imagen las representaciones de las hermandades y cofradías de la ciudad, de penitencia y gloria, de las que la Virgen del Rosario Coronada es también su Patrona. Mientras, las calles previstas en el itinerario se llenaban de público que esperaba ver el paso de la Virgen.

Procesionaron con la Patrona los representantes del Consejo Local de Cofradías y Hermandades de Cádiz con su presidente al frente, Martín José García Sánchez. Acólitos de la Archicofradía del Rosario escoltaron el coqueto paso sin palio sobre el que destaca la venerada imagen patronal que luce para la ocasión el terno del cincuentenario y la corona de su coronación canónica.

La Virgen llevaba el fajín de capitán general y portaba el bastón de ‘Alcaldesa Perpetua’ de la ciudad. En su pecho lucía las diferentes medallas y distintivos concedidos. Como detalle, el niño Jesús lucía el hábito dominico en blanco y negro con motivo del 800 aniversario de la orden de predicadores.

El paso iba completamente exornado con los nardos regalados por los escolares gaditanos y las asociaciones y entidades participantes en las distintas ofrendas. Con solemnidad, la Virgen del Rosario se reencontraba con los gaditanos y avanzaba en su recorrido llevada por la cuadrilla de la Archicofradía del Rosario dirigida por el capataz Juan Pidre Alonso.

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