La movida nocturna en Cádiz

El Ayuntamiento mantendrá el botellódromo a pesar de su escaso uso y su mal estado

Cádiz, Huelva, Córdoba y Jaén son las únicas capitales de provincia que mantienen esta infraestructura

El Ayuntamiento mantendrá el botellódromo a pesar de su escaso uso y su mal estado

El reciente cierre del botellódromo de Granada deja a Cádiz, Huelva, Córdoba y Jaén como las únicas capitales de provincia de Andalucía que mantienen en uso esta infraestructura, ideada hace una década para limitar el consumo de alcohol en la vía pública.

En pleno debate sobre si este modelo de ocio ya está agotado y pasado de moda, el Ayuntamiento de Cádiz no se plantea de momento su posible cierre. Fuentes municipales aseguraron que este debate no está encima de la mesa en este momento, al entender que las instalaciones siguen manteniendo la función para la cual fueron concebidas.

Sin embargo, mucho ha cambiado el concepto de un recinto que se puso en marcha por exigencia de la Ley Antibotellón de Andalucía (de diciembre de 2006). Por entonces, el Gobierno de Teófila Martínez decidió instalar en la zona superior del Paseo Pascual Pery el recinto, para alejarlo de la ciudad y, sobre todo, evitar molestias a los vecinos. Además, su instalación llegó acompañada de un programa de actividades alternativas y también con un proyecto de ocio para la zona.

Mucho ha cambiado el concepto de un recinto que se puso en marcha por exigencia de la Ley Antibotellón de 2006

De hecho, en sus inicios se realizaban conciertos de música en directo en las instalaciones e incluso se sacó a concurso un proyecto para la instalación de barras en la parte superior, que finalmente no llegó a funcionar ante el escaso interés de los empresarios de la zona.

No obstante, eran miles los jóvenes que se congregaban cada fin de semana en el botellódromo, donde llegaban con sus habituales lotes y donde permanecían hasta altas horas de la madrugada.

Sin embargo, la imagen de aquel botellódromo poco tiene que ver con la que luce en la actualidad. Las concentraciones de jóvenes no alcanzan el millar durante el fin de semana y las instalaciones han sufrido un importante deterioro que incluso pone en peligro la estancia de las pocas personas que pasan por allí. Las pantallas de seguridad que limitaban todo el paseo y que cumplían con la función de cortaviento han desaparecido, las paredes se han llenado de pintadas y la suciedad es evidente.

Según el Ayuntamiento de Cádiz, las pantallas no se han repuesto porque sufren actos vandálicos de forma continua y ahora los técnicos municipales están buscando otras alternativas para sustituir estos costosos paneles. En principio no se ha determinado aún el nuevo proyecto, y mientras tanto, el paseo se encuentra totalmente desprotegido. En estos días de verano es muy habitual ver a jóvenes subidos en el muro, con el peligro que conlleva.

Tampoco se borran las pintadas que cubren casi todas las paredes de la parte superior del Paseo y la suciedad también es constante en una zona donde además sopla el viento con intensidad, arrastrando todos los residuos hasta el mar y contaminando también la fauna marina. La zona también se ha convertido, además de botellódromo, en un lugar habitual para los perros, por lo que es fácil divisar durante un simple paseo numerosos excrementos de canes.

A estos desperfectos hay que sumar también el deterioro de las instalaciones, con boquetes en el suelo y paredes a las que se les han caído cascotes. Sin duda, el botellódromo es una estupenda ventana al mar abocada al abandono.

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