Patricia Guerrero rompe con los convencionalismos que limitan a la mujer en Jerez

La bailaora presenta en el Villamarta un espectáculo donde la mujer se transforma, sale de las tinieblas y camina hacia la luz

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«Esta ‘Catedral’ no es un sitio de retiro y reflexión. Es la estructura ideológica que hace que la mujer cumpla su función en una sociedad patriarcal». Así se expresa Juan Dolores Caballero, director escénico del montaje que protagoniza Patricia Guerrero en el Teatro Villamarta, dentro del XXI Festival de Jerez. En la ‘Catedral’ la bailaora granadina pasa de la represión a la liberación, de manera que derriba el mundo interior de los convencionalismos que limitan a la mujer para iluminar su baile.

El cante de José de los Camarones y Manuel Fernández ‘El Borrico en el Palacio Villavicencio, sin amplificación acústica, completó la jornada del certamen. En ‘Catedral’ Patricia Guerrero va dejando atrás el peso de las creencias -tanto sociales como religiosas- en las que se educan las mujeres en una sociedad patriarcal y, a lo largo del espectáculo, se va despojando de aquello que la encorseta y oprime. «Es un inicio doloroso, que acaba en la liberación de ella misma, como saliendo de una enfermedad», explicó Juan Dolores Caballero.

La propuesta que lidera Patricia Guerrero sumerge al espectador en «un ‘tempo’ cuasi sagrado y finaliza con la locura de la liberación», añadió el director de escena. Una mujer transformada que, como saliendo de las tinieblas, camina hacia la luz. Y esa luminosidad se aprecia en el baile como en otras maneras y atuendos, puesto que sus movimientos se vuelven más alegres y el vestuario se torna rojizo y la melena se suelta al viento.

Al principio, la bailaora granadina lleva un traje que se asemeja a la estética del barroco. Una forma, pues, de reflejar ese mundo cerrado y opaco de las creencias impuestas pero que, poco a poco, se irán difuminando en el interior hasta permitir el desarrollo de la propia personalidad. Ese proceso, no exento de lucha, se muestra en el vestuario y Patricia Guerrero va quitando capas a esa ropa que la encorseta -un reflejo de su angustia- y va liberándose de ataduras.

Los elementos sonoros también contribuyen a hacer más patente aún el clima de opresión hacia la mujer. Así las cosas, las campanas de la catedral, las cadenas y las oraciones apoyan esta dramaturgia. «Hay un momento en que Patricia baila contra unas voces que casi gritan. Ella está dialogando con los demonios de su interior, que luchan por salir adelante», precisó Juan Dolores Caballero, que ha concebido un montaje donde conviven el gregoriano y la seguiriya, lo clásico y lo contemporáneo.

En ‘Catedral’ la artista no sólo está obligada a desplegar su baile, sino que tiene que realizar al mismo tiempo un trabajo de interpretación. Como ella misma ha explicado en otras ocasiones, «aquí bailas una seguiriya pero, al mismo tiempo, estás contando algo». En opinión del director de escena, Patricia Guerrero ha hecho «un gran esfuerzo en la búsqueda de su lenguaje. En estos momentos está definiéndose», aseguró.

El elenco artístico tiene también otras referencias bailaoras: las de Maise Márquez, Ana Agraz y Mónica Iglesias, que fueron sus compañeras en el Ballet Flamenco de Andalucía. El espectáculo contó, además, con el cante de Juan Ángel Carmona y la guitarra de Juan Requena, autor de la música junto a Agustín Diassera, que también ejerció de percusionista junto a Paco Vega. Una de las singularidades fue la presencia de los gemelos Diego y Daniel Pérez -tenor y contratenor, respectivamente- para reforzar el ambiente místico de este montaje.

‘Catedral’ es un proyecto artístico que surgió hace dos años. El germen se puede encontrar en ‘Pórtico’, anterior propuesta presentada a modo de introducción. El estreno de ‘Catedral’ en la pasada edición de la Bienal de Sevilla no pasó desapercibido, pues obtuvo el Giraldillo al Mejor Espectáculo.

Desde que en 2011 Patricia Guerrero se convirtiera en primera bailarina del Ballet Flamenco de Andalucía, bajo la dirección de Rubén Olmo, la bailaora granadina ha emprendido una meteórica carrera artística. En 2012 es galardonada con el Giraldillo a la Artista Revelación en la Bienal de Sevilla por ‘Las idas y las vueltas’, una fusión de flamenco y música barroca.