Una imagen de la muñeca que representaba a Ana Gabriel
Una imagen de la muñeca que representaba a Ana Gabriel - ABC
CORIPE

La «Quema de Judas», esa denuncia fogosa de origen incierto

Cuenta la tradición popular que el pueblo de Coripe castiga los males del mundo «quemando» a sus representantes

CORIPEActualizado:

«Intensa y emocionante». Así se define una de las tradiciones más señeras de Coripe, la «Quema de Judas», que tiene lugar cada Domingo de Resurrección.

Un espectáculo que sólo hace ruido en ese mismo día y, si acaso, entre los propios vecinos de la localidad en los días posteriores, a modo de comentario. Pero este año, la polémica ha puesto a la pequeña población de Coripe en el mapa de toda España.

El Domingo de Resurrección se vive de forma intensa, no cabe duda. Comienza con la misa de Resurrección en la única iglesia del pueblo, en la plaza de San Pedro, que recrea el Huerto de los Olivos, por donde pasará el Cristo Resucitado.

Acompañando a la imagen se pueden ver por primera vez (y escuchar, sobre todo), a varios escopeteros que lanzan tiros de salva, anunciando por todo lo alto la resurrección del Señor.

Al finalizar, el huerto queda desmantelado por los vecinos y la plaza cambia radicalmente. Se prepara la llegada del Judas, el personaje más impopular que haya realizado una fechoría o que haya tenido mal comportamiento durante el año anterior.

Este sufrirá el castigo de los coripeños a base de escopetazos (con balas de fogueo) y fuego. Judas ha encarnado a políticos, banqueros, famosos, terroristas, asesinos y demás ralea que pudo librarse (o no) de la justicia de los mortales, pero que, en Coripe, será pasto del fuego.

Simbólicamente, claro. «Nosotros no buscamos asesinar a nadie, sino castigar el hecho que representan», explica Miguel Escalante, miembro de la comisión de festejos. Pero eso no ha impedido la ira de la gente.

La elección de Ana Julia Quezada, la asesina confesa del pequeño Gabriel, como la personalidad a la que se castigaría en 2018, ha sido el motivo. Bárbara Rey, Rodrigo Rato, Iñaki Urdangarín o Miguel Carcaño no despertaron esa atención.

«Nosotros no buscamos asesinar a nadie, sino castigar el hecho que representan»

Sólo la denuncia del Movimiento Contra la Intolerancia y lo mediático del caso del pequeño Gabriel han bastado para que los focos señalen esta fiesta de origen incierto. «Muchos mayores del lugar recuerdan esto en su infancia, pero no sabemos cuándo empezó, ni quién estaba detrás».

«Es algo que se celebra desde hace mucho tiempo y que busca denunciar la corrupción, a los asesinos… pero no matar a nadie, ni actuar de forma racista», recalca Escalante. Este año, Puigdemont iba a ser el Judas, pero el Ampa se decantó por la asesina confesa.

Ellos escogen, en secreto, al personaje, porque todo lo que mueve la «Quema» va para financiar el viaje de fin de curso de los alumnos de 2º de la ESO. En cualquier caso, la que fuese tradición de interés ha dado una imagen de Coripe menos amable y que ha afectado entre los vecinos, tildados de «catetos, cavernícolas» y otras muestras de desprecio hacia poblaciones pequeñas y rurales.