María José Carrasco durante su actuación
María José Carrasco durante su actuación - F.R.M.
LOS PALACIOS

María José Carrasco, figura del cante después de todo y antes que nada

La artista palaciega ha sido la triunfadora del 58º Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión

Actualizado:

A finales de los noventa y principios del presente siglo, la cantaora María José Carrasco (Los Palacios y Villafranca, 1974) se había hecho un hueco en el difícil mundo del flamenco. A los dieciséis años comenzó a despuntar en los numerosos concursos que participaba, ganando varios de ellos.

Poco a poco fue sumando contratos hasta el punto de ser una habitual en la mayoría de principales festivales del momento y compartir escenario con artistas de la talla de José Mercé, Bambino, Fernanda y Bernalda de Utrera, La Paquera, Terremoto, Marifé de Triana y un largo etcétera.

Acaso el momento cumbre de su carrera fue su actuación en el Lope de Vega durante la Bienal de Sevilla de 1998, cantando a Pepa Montes en «Seis movimientos del baile flamenco», un espectáculo en el que compartía escenario con Arcángel, Ricardo Miño, Pedro Ricardo Miño, Bobote y El Eléctrico. Palabras mayores.

«Fue una experiencia impresionante, ojalá se den las circunstancias para que pueda volver a la Bienal», recuerda con un suspiro tan hondo como su cante.

Eran días de vino y rosas para una artista que recorría gran parte de la geografía española demostrando su enorme dominio de los cantes a compás.

Pero tras sufrir un traumático aborto en 2004 cuando estaba embarazada de casi nueve meses, dio un paso atrás en su carrera, aspecto que se acentuó un par de años más tarde, hasta el punto de retirarse, con el nacimiento de su primera hija, la también artista Reyes Carrasco.

«Después de haber pasado un episodio tan desagradable, la llegada de Reyes y luego de Rocío, mi hija pequeña, supusieron una enorme alegría». «Mi corazón me dijo que no quería pasar ni un día sin estar con ellas, algo que era totalmente incompatible con mi carrera».

Caprichos de la genética o del destino, la pequeña Reyes comenzó a cantar flamenco casi desde la cuna mostrando unas maneras enormes. Con apenas 6 años ya ganaba concursos, y sus padres decidieron formarla y acompañarla allá donde fuera a actuar.

Hoy día, a sus doce años Reyes Carrasco es una artista conocida y reconocida a nivel nacional merced a los numerosos premios conseguidos a largo de su corta pero exitosa carrera. Entre ellos, el Premio Especial para Cantaores Jóvenes de La Unión en 2015.

Tras más de una década sin pisar las tablas, salvo en ocasiones puntuales, la palaciega decidió prepararse a conciencia para la 58º edición del Festival Internacional del Cante de las Minas de la Unión.

Animada por su familia

La palanca que activó todo ese engranaje fue el ánimo insuflado por su hija Reyes, la que la «retiró», y, cómo no, por su marido Juan y su hija Rocío. «Mamá, tú tienes talento de sobra para ganar el concurso que te propongas, es hora de que demuestres lo que vales». Le dijo Reyes a finales del pasado año.

Y vaya si lo ha demostrado. El pasado fin de semana fue la triunfadora absoluta del certamen murciano, obteniendo la prestigiosa Lámpara Minera, una lámpara que ha servido para iluminar el arte y el talento de esta palaciega de raza y compás que durante tantos años ha permanecido en la sombra.

«En un abrir y cerrar ha cambiado mi vida, ahora me llaman de todas partes para cantar e, incluso, me han ofrecido grabar un disco». Este éxito es la recompensa a incontables horas de estudio y a la admirable voluntad de reivindicarse a sí misma y de reencontrarse con sensaciones experimentadas en otras hojas del calendario de su vida.

«¿Quién me iba a decir que mi hija iba a ser artista, que ella me iba a animar a volver a los escenarios y poco después iba a ganar la Lámpara Minera?», exclama la artista, una mujer que a día de hoy es la viva imagen de la felicidad.