Sesión plenaria en el Parlamento Europeo (Estrasburgo)
Sesión plenaria en el Parlamento Europeo (Estrasburgo) - AFP
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Nuestra Europa¿En qué se gastará el dinero la Unión Europea?

Hay una brecha de casi 200.000 millones entre el proyecto de la Comisión para 2021-2027 y el que defiende el Parlamento

MadridActualizado:

El presupuesto plurianual para el periodo 2021-2027 será el primero de la Unión Europea de los 27. La salida del Reino Unido de la UE plantea un grave problema presupuestario debido a la pérdida de la contribución británica, que la Comisión Europea (CE) ha intentado resolver mediante ajustes en los fondos de cohesión y en los destinados a la agricultura, y proponiendo nuevas vías de ingresos. Sin embargo, el proyecto no ha encontrado el respaldo del Parlamento Europeo debido a esos recortes. Más aún, la mayoría de los eurodiputados ya han advertido de que no aprobarán el Presupuesto si no hay más recursos propios para la UE. Y aunque, dado el calendario de los debates, será el Parlamento que resulte de las próximas elecciones de mayo el que finalmente vote las Cuentas, las posturas parecen claras.

La Comisión propone un gasto global para el periodo 2021-2027 de 1,13 billones de euros (a precios constantes de 2018), mientras que el Parlamento Europeo reclama que se llegue a los 1,32 billones de euros, una cifra que permitiría evitar los ajustes al tiempo que se incrementarían las partidas de investigación, ayuda a refugiados y defensa, que también plantea la Comisión.

«La política agraria sigue siendo básica por seguridad alimentaria, control de precios y desarrollo», explica Eider Gardiazabal, eurodiputada socialista. Mientras la Comisión propone recortar un 45,5% los fondos de cohesión y un ajuste del 15% del dinero destinado a la agricultura y política marítima, los eurodiputados quieren que se mantengan como ahora. «Hay nuevas prioridades, como la nueva política de acogida a refugiados, la defensa común o la investigación, por eso el Parlamento defiende que hay que tener más recursos que vengan directamente a la Unión Europea, y en eso coincidimos socialistas, populares, liberales y verdes», subraya Gardiazabal.

La brecha que separa los proyectos presupuestarios de la Comisión Europea y del Parlamento es de casi 200.000 millones de euros para los siete años: los eurodiputados defienden 30.000 millones más para el desarrollo regional y el fondo de cohesión, con lo que se mantendría en los niveles actuales; 17.000 millones más para el Fondo Social Europeo -incluidos 5.900 millones para una Garantía Infantil-; 68.000 millones más para recursos naturales y medioambiente; y 50.000 millones más para mercado único, innovación y economía digital. En el resto de partidas las diferencias son menores.

Desarrollo

El presupuesto es una de las principales herramientas de la política. El dinero europeo ha permitido elevar el nivel de desarrollo de las regiones más retrasadas -y de eso sabemos mucho en España-, pero también incrementar la innovación, la protección del medioambiente o el intercambio de estudiantes mediante el programa Erasmus. De cada cien euros del presupuesto comunitario, 34 se destinarán a «Cohesión y Valores», que engloba los fondos de desarrollo regional, cohesión, fondo social, Erasmus y el Cuerpo Europeo de Solidaridad. También se crearía un Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización para ayudar a los trabajadores desplazados y por cuenta propia cuya actividad haya cesado a consecuencia de grandes reestructuraciones.

Un 30% del total irá para «Recursos Naturales y medio ambiente», que incluye el dinero destinado a agricultura y pesca, así como las acciones por el medio ambiente y el clima. Para aplicar el Acuerdo de París y el compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, se pretende que en todos los programas de la UE esté integrado el impacto en el clima y que, al menos, el 25% del gasto contribuya a cumplir los objetivos en materia medioambiental. Todos los agricultores que reciban pagos por superficie tendrán que cumplir una serie de requisitos. La Eurocámara quiere incorporar un fondo para la transición energética justa. En un cruce entre innovación, agricultura, medio ambiente y tecnología, los satélites Copernicus y Galileo supervisarán la superficie agrícola europea para indicar a los agricultores en qué parte de sus tierras pueden utilizar fertilizantes, para reducir la contaminación del suelo.