Cristina Fernández, en una sesión del Senado el pasado agosto
Cristina Fernández, en una sesión del Senado el pasado agosto - Reuters

La Justicia argentina ratifica que Cristina Fernández sea detenida como jefa de una red de sobornos

Los jueces consideran a la viuda de Néstor Kirchner la cabecilla de una organización ilícita que se aprovechó de las estructuras del Estado para llenarse los bolsillos

MadridActualizado:

La expresidenta de Argentina Cristina Fernández sumó su sexto procesamiento por corrupción, un embargo de millón y medio de pesos y la ratificación de su detención preventiva. La Cámara Federal, una instancia superior, confirmó la decisión anterior del juez Claudio Bonadío, donde la acusa de ser jefa de una banda criminal creada para enriquecimiento propio y de sus cómplices (ministros y funcionarios). Como en ocasiones anteriores, la actual senadora evitará la prisión gracias al blindaje de los fueros.

Los magistrados Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, coincidieron al considerar, a la viuda de Néstor Kirchner, la cabecilla de una organización ilícita que se aprovechó de las estructuras del Estado para llenarse los bolsillos. Dicho de otro modo, de recibir sobornos astronómicos de empresarios a cambio de diferentes concesiones y adjudicaciones de obras públicas. Los jueces, integrantes de la sala 1, observan que la expresidenta, aunque no recibiera los fajos de billetes en mano propia, lo hacía por medio de sus subordinados e intermediarios y era el cerebro del entramado junto a su difunto marido. Ese círculo vicioso, según los magistrados, se «terminaba de cerrar» en «Néstor y Cristina Kirchner».

Entusiasmada con las encuestas que la colocan como la principal adversaria de Mauricio Macri en las elecciones generales del próximo año, Fernández descalificó el fallo y lo atribuyó, como en otras ocasiones, al poder de Clarín, el principal grupo de medios de comunicación que ella intentó arruinar y hundir, durante su Gobierno.

El fallo de la Cámara mete en el mismo organigrama y ratifica la prisión preventiva, además de a Julio De Vido, al ex secretario de Estado y arrepentido, José López, el hombre sorprendido, hace un par de años, cuando trataba de ocultar más de ocho millones de dólares en bolsones en un monasterio. López confesaría posteriormente que el origen de ese dinero eran los sobornos. También fue ratificada la prisión de Roberto Baratta, jefe del chofer que dejó por escrito los circuitos de recaudación y los nombres de los «donantes».

Los cuadernos de Óscar Centeno, chofer de Baratta, (número dos del exministro de Planificación), son el principal soporte de esta causa judicial que, por primera vez en la historia de Argentina, significó el procesamiento y detención, de empresarios emblemáticos de Argentina.