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Elecciones europeasAbecedario de las europeas: de la subida de liberales y verdes al «pinchazo» de los euroescépticos

De la A a la Z repasamos las claves de unos comicios que acabaron con la hegemonía de la gran coalición de populares y socialistas europeos

Actualizado:

A: Alianzas.

La gran coalición es historia en la Unión Europea. Populares y socialistas, con mayoría absoluta en los últimos 40 años, deberán buscar nuevos aliados europeístas con los que formar mayorías estables en la Eurocámara. Los socialistas han sugerido estar buscando mayorías alternativas a los populares con la izquierda unitaria, liberales y verdes, pero aislar por completo a los democristianos, primera fuerza en las europeas, no parece demasiado viable de momento.

B: Bipartidismo.

La crisis económica de 2008 quebró los grandes consensos de posguerra en Europa. Tanto socialdemócratas como democristianos han protagonizado la construcción de Europa en los últimos 40 años, pero en esta nueva legislatura la tradicional alianza en la Eurocámara en las decisiones estratégicas necesitará el apoyo de otras familias políticas, hasta ahora de segundo orden. En Alemania, la CDU y el SPD han pasado de aglutinar el 62% de los votos al 44%, con los socialdemócratas en una peor situación después de perder el segundo puesto en favor de los Verdes. En Reino Unido, Laboristas y Conservadores quedaron en tercer y quinto lugar, respectivamente. En Francia, ni la izquierda ni la derecha tradicional llegaron al 9% de los sufragios. En Italia, el Partido Democrático escaló hasta el segundo puesto después del mal resultado de las elecciones del pasado año, pero la fuerza dominante es la Liga de Salvini como lo llegó a ser Berlusconi en los años 2000. Solo en algunos países miembros como España, con PSOE y PP a la cabeza, el bipartidismo parece capear el temporal de cambio en el continente.

C: Cargos.

Los líderes de la UE ya han empezado a reunirse para deliberar los nombres de los candidatos para los principales puestos de las Instituciones europeas de cara a los próximos años. Se elegirá nuevo presidente o presidenta para la Comisión de la UE, actualmente en manos de Jean-Claude Juncker (PPE, Luxemburgo); del Parlamento Europeo, hasta ahora liderado por el italiano Antonio Tajani (PPE, Italia); del Consejo Europeo presidido por Donald Tusk (PPE, Polonia); del Banco Central Europeo donde Mario Draghi (Italia) ha jugado un papel esencial en la crisis durante estos últimos años; y el Alto Representante para Asuntos Exteriores para relevar a Federica Mogherini (PSE, Italia). Tusk encabezará negociaciones en los que cada familia política ha propuesto a dos representantes de sus intereses: los populares, Krisjanis Karins (Letonia) y Andrej Plenkovic (Croacia); los socialistas, Pedro Sánchez (España) y Antonio Costa (Portugal), y los liberales, Charles Michel (Bélgica) y Mark Rutte (Holanda).

D: Derrotados/decepciones.

Para hablar de perdedores de las europeas hay que tener en cuenta las expectativas con las que llegaban a la cita electoral. Los conservadores británicos ya habían sido derrotados con la convocatoria electoral pese a que Theresa May se había comprometido a entregarles el Brexit a los británicos. En Rumanía, actualmente en la presidencia rotatoria de la UE, el gobernante Partido Socialdemócrata de Rumania perdió más de un tercio de sus votos y siete de sus 16 escaños como castigo tras ser acusado por Bruselas de socavar la aplicación del Estado de derecho en el país. (Continúa en las letras M y T).

E: Euroescepticismo.

Según un gráfico del portal «Político», las fuerzas euroescépticas ganaron la mayoría en votos en solo cinco países: Hungría (62%), Italia (56%), Polonia (53%) y República Checa (52%). Pese a la victoria del Partido Brexit y el 4% del UKIP en Reino Unido, las fuerzas europeístas con los Liberales-Demócratas a la cabeza suman ligeramente más que las marcadamente euroescépticas. Ganadores en Reino Unido (Farage), Francia (Le Pen) e Italia (Salvini), los euroescépticos, si se incluyera en esta categoría al grupo de Conservadores y Reformistas encabezados por los polacos de Ley y Justicia, han pasado de los 170 escaños, pero muy lejos del tercio de escaños con el que poder bloquear el Parlamento.

F: Farage.

Farage se ha hecho con 29 de los 73 escaños en disputa en los comicios. Los resultados oficiales dejan al Partido Liberal Demócrata en segundo lugar, con 16 escaños, y al Partido Laborista justo por detrás con 10. Pero la victoria del histriónico líder del Partido Brexit va más allá. En el momento en el que los Conservadores designen sucesor para Theresa May no obviarán la gran influencia de Farage sobre cerca de la mitad del país que sigue apoyando el Brexit. «Si el Partido Conservador no consigue el Brexit, se acaba el juego para el partido más antiguo y exitoso en la política británica», ha considerado Mathew Goodwin, académico británico y coautor del alabado ensayo «Nacional-populismo».

G: Greenwave (ola verde).

Segundos en Alemania y terceros en Francia, con buenos datos en Irlanda y Países Bajos, los Verdes liderados por la alemana Ska Keller y el neerlandés Bas Eickhout han obtenido grandes resultados en los dos principales motores de la UE. En la principal economía de Europa, los ecologistas no solo han ocupado el sitio de los Socialdemócratas sino que también han pescado en filas conservadoras. En Francia, Le Pen ha ganado las elecciones, pero con un menor porcentaje que en 2014 pese a tratar de capitalizar el estallido del fenómeno antielitista de los chalecos amarillos. Paradójicamente sí lo han hecho de forma sorpresiva los Ecologistas franceses. De fondo está la iniciativa «Viernes para el futuro» liderada por la adolescente sueca Greta Thunberg.

H: Hanseática.

La Liga Hanseática fue en la Edad Media una confederación comercial y defensiva de gremios de comerciantes y ciudades de mercado en el noroeste y centro de Europa. Recuperando esa Liga, en 2018 los ministros de Economía de Dinamarca, Estonia, Finlandia, Irlanda, Letonia, Lituania, Suecia y Países Bajos publicaron un documento fundacional de dos páginas para hacer de contrapeso de Francia y Alemania en la Europa del Brexit defendiendo «puntos de vista y valores compartidos en el debate sobre la arquitectura de la Unión Económica y Monetaria de la Unión Europea (UEM)». Se caracterizan por la ortodoxia fiscal con un elevado control sobre el déficit y la deuda. Los Países Bajos representan la sexta economía más grande de la UE, el séptimo lugar en gastos de Defensa y el octavo lugar en tamaño de la población. Pero los holandeses ocupan el cuarto lugar de los 28 (detrás de Alemania, Francia e Italia) en términos de relevancia, según el Explorador de Coalición del think tank ECFR. La Nueva Liga Hanseática rechaza rotundamente medidas como la encabezada por Emmanuel Macron de un presupuesto común para la zona Euro con el que poder «lidiar con shocks asimétricos», según este documento del Real Instituto Elcano, y con el que ayudar a estabilizar a los países más afectados por problemas económicos.

I: Italia.

En Italia, laboratorio político de Europa de las últimas décadas, el Movimiento Cinco Estrellas y la Liga de Matteo Salvini han invertido sus posiciones de poder en tan solo 12 meses. Si bien en las elecciones italianas de marzo de 2018 los «grillini» conquistaron el país con el 32 por ciento de los sufragios por los 17 de la formación nacional-populista, el 26-M se repitió resultado pero con los de Salvini duplicando en votos a los antisistema, que han confirmado su declive hasta verse superado por los socialdemócratas, que concluyeron en segundo lugar. Exultante en su oficina y con retratos de Putin de fondo, Salvini gritó victoria en Twitter y, según la prensa italiana, puede estar planteándose un adelanto electoral con el que actualizar a su favor el actual equilibrio de fuerzas en el Gobierno italiano. En este gráfico se recoge «la nueva geografía electoral italiana, poco más de un año después de las elecciones del 4 de marzo de 2018».

El ministro del Interior de Italia pidió el martes un nuevo papel para el Banco Central Europeo, que a su juicio debería «garantizar» la deuda del Gobierno para mantener bajos los rendimientos de los bonos.

J: Jens Weidmann.

El «halcón» Jens Weidmann, que cree que Mario Draghi ha sido demasiado blando al frente del Banco Central Europeo (BCE), ha entrado en las quinielas para la cabeza del BCE, uno de los «Top jobs» más apetecibles para los Estados miembros. Varios análisis han alertado de las consecuencias de la llegada del presidente del Bundesbank alemán al frente del BCE en la línea de esta célebre máxima del que fuera presidente de la Comisión Europea Jacques Delors durante la confección del Tratado de Maastricht: «No todos los alemanes creen en Dios, pero todos creen en el Bundesbank». Otros presidenciables son el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, y del Banco de Finlandia, Olli Rehn.

K: Kurz.

Socio de Salvini para su alianza nacional-populista para Europa, el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), liderado por Heinz-Christian Strache, empañó con el escándalo del «Ibizagate» el «cónclave» del líder de la Liga en Milán previo a los comicios. En 2017, el FPÖ amenazaba la primacía en el ala conservadora al centro-derecha encabezado por Sebastian Kurz (ÖVP), que los incluyó en su Gobierno de coalición aceptando entre otras demandas de Strache no prohibir fumar en los bares. Pero en dos años el FPÖ ha pasado del 26% en las legislativas de 2017 que auparon su alianza con el centro-derecha al 17% del pasado domingo. El FPÖ votó esta semana a favor de la moción de censura impulsada por los socialdemócratas en represalia por la ruptura de Gobierno de Kurz, que logró una gran victoria en las europeas (34,9%). Según varios analistas, el dirigente más joven de Europa tiene vía libre para preparar con optimismo el adelanto electoral de septiembre.

L: Liberales.

Con 40 eurodiputados más, la familia política que ha crecido con más fuerza, por delante de Verdes y la alianza de Salvini en ENF, ha sido la de los liberales de ALDE, gracias a la entrada de la plataforma de Macron, «Renaissance», al gran resultado de los Liberales Demócratas capitalizando el voto europeísta en Reino Unido y a los liberales rumanos de USR-PLUS. Ciudadanos, aunque no ha logrado entrar en el podio de ALDE, ha contribuido con siete eurodiputados.

M: MeRA25.

El MeRA25 fue fundado el 27 de marzo de 2018 por el ministro de Finanzas del primer gabinete de Alexis Tsipras, Yanis Varoufakis. Pese a su activa campaña mediática, Varoufakis es otro de los perdedores de esta contienda al no lograr escaño con su movimiento paneuropeo.

N: Nativismo.

«La llamada ola populista ha sido contenida», ha declarado Martin Selmayr, el influyente secretario general de la Comisión Europea. Sin embargo, los partidos nativistas (que privilegian a los nacidos en el propio país rechazando a los inmigrantes) han conseguido resultados espectaculares. Fidesz (PPE), en Hungría, ha logrado un 52% de los sufragios y 13 eurodiputados de los que el PPE no quiere o no puede olvidarse. En Polonia, Ley y Justicia ha vencido con el 42% de los sufragios, pasando a liderar sin rival el grupo ECR tras el descalabro «tory». Además, el Partido del Brexit y el UKIP han acumulado cerca del 38 por ciento de los votos en Reino Unido. Y, por supuesto, Matteo Salvini y su Liga ahora encabezará con su 34% de los votos en Italia el reforzado grupo de Alianza Europea de Pueblos y Naciones, antes Europa de las Naciones y Libertades (ENF) que hasta ahora estaba liderado por el renombrado Agrupación Nacional de Marine Le Pen. El ex estratega jefe de Donald Trump Steve Bannon no ha logrado unificar a toda la derecha nativista europea para bloquear el Parlamento, pero sí ha contribuido a los esfuerzos de cooperación entre estas fuerzas para influir en el debate político en la UE de cara a la próxima legislatura.

Ñ: España.

Como señala la directora del Istituto Affari Internazionali, Nathalie Tocci, en Politico, «Italia ha elegido la senda de la marginación nacional». Con Reino Unido atascado en el Brexit, Pedro Sánchez, designado jefe negociador de los Socialdemócratas por el candidato principal Frans Timmermans, busca jugar sus cartas para mejorar la hasta ahora pobre representación española entre la representación en los más altos estamentos de la UE. El presidente español está siendo instrumental para esa mayoría alternativa que buscan liberales, con Macron entre bastidores, junto a los socialistas para arrinconar a Alemania y al PPE. «España puede ganar peso, por el estado miembro que es y lo que representa es un Estado que debería tener peso significativo. Lo que veo es que Pedro Sánchez debe cuidar con quién gobierna, sería una contradicción enorme que un líder europeo, que quiere encabezar la socialdemocracia y que su estado miembro esté en su mesa de la negociación, gobierne con el apoyo de populistas, independentistas-separatistas. La UE es lo contrario a la fragmentación y a la no unidad», comenta a ABC Susana del Río, académica española de la Academia Europea de Ciencias y Artes.

O: «Ostpolitik»

De los candidatos principales que participaron en el debate del hemiciclo del Parlamento Europeo el pasado 15 de mayo había dos alemanes, Manfred Weber (PPE) y Ska Keller (Verdes), un neerlandés, Frans Timmermans (Socialistas), una danesa, Margrethe Vestager (Liberales) un belga nacido en España, Nico Cué (Izquierda Unitaria) y un único checo, Jan Zahradil (Conservadores y Reformistas). Este último, eurodiputado desde la entrada en la UE de su país en 2004, era el primer candidato principal proveniente de la Europa del Este. Liberales y Berdes, tan europeístas como Socialistas y Populares, ganan fuerza en la nueva Eurocámara, tan fragmentada como plural en siglas, con una clara propuesta de reforzar los mecanismos de castigo contra las vulneraciones del Estado de derecho. La Eurocámara se partió en dos con la votación sobre el proyecto legislativo de vincular el cumplimiento de los valores europeos a los presupuestos europeos. Se prevén más escenas similares en los próximos cinco años.

(Continúa en la letra U)

P: Participación.

Tras una excelente campaña para fomentar el voto dirigida por el equipo de comunicación del Parlamento Europeo, con el español Jaume Duch al frente, la participación en estas elecciones europeas ha rozado el 51% de los votos, cerca de diez puntos más que en 2014 y rompiendo con la tendencia a la baja tras cada elección desde 1979.

Q: «Queenmaker»*

Liberales y Verdes se han convertido en actores claves para articular las nuevas mayorías de la UE. Con vistas a este escenario, socialistas y liberales han iniciado conversaciones por medio de Macron y Sánchez para buscar la manera de formar una alianza que reste poder al hasta ahora partido alfa de la política europea, el Partido Popular Europeo. Con posibilidades reducidas, los preparativos para formar una alianza que arrebate al PPE el control que ejerce sobre la Comisión Europea desde hace 15 años. «El próximo presidente tendrá que formar una mayoría en el nuevo Parlamento Europeo y, por lo general, tendrán que hablar con otros grupos políticos. Esto le da a los verdes una posición fuerte. Pondremos exigencias verdes y sociales sobre la mesa», dijo a ABC el neerlandés Bas Eickhout durante la campaña. ¿Y «queenmaker» por qué? El nombre de la comisaria de Competencia Margrethe Vestager gana enteros cada día que pasa para presidir la Comisión Europea o al menos estar muy arriba en la nueva jerarquía de mando.

*(Alguien que tiene una fuerte influencia sobre la elección de una líder).

R: Retos.

El cambio climático protagonizará más debates en los próximos cinco años que en la anterior legislatura con un papel más influyente de los Verdes. El ecologismo ha actuado en los últimos años más como agente de presión o cabildeo para colocar propuestas y debates en la hoja de ruta de Bruselas. A priori, con la pujanza de los Verdes, el ecologismo ganará peso institucional en la próxima legislatura. Otros retos como la defensa europea, las reformas de la zona euro y del mercado del trabajo europeo con la digitalización, la unidad fiscal, así como la búsqueda de una política común para la cuestión migratoria, protagonizarán la agenda europea los próximos años.

S: Spitzenkandidat.

Bajo el título de «Esta vez es diferente», en 2014 la campaña del Parlamento Europeo buscaba esencialmente legitimar los poderes de la UE tras décadas de «déficit democrático» del proyecto europeo. El proceso del conocido como candidato principal (o Spitzenkandidat, en jerga comunitaria) fue en 2014 utilizado por primera vez en el nombramiento de Jean-Claude Juncker, que durante 20 años había sido primer ministro en Luxemburgo. Aunque no fue del gusto de todos los primeros ministros (Cameron y Orban no estuvieron de su lado), el Consejo no se opuso. Cinco años más tarde, y según esta lógica, el favorito a sucederle es el socialcristiano alemán Manfred Weber como candidato principal del PPE, el grupo mayoritario en la cámara. Pero si en 2014 Juncker y Schulz (PSE) se repartieron cómodamente los cargos gracias a la hegemonía de la gran coalición, estas elecciones han cambiado sustancialmente el tablero de negociación. Para Susana del Río, del comité de expertos de la UE, la implementación del candidato principal «trajo aire fresco en 2014. En una democracia normal, los ciudadanos con su voto eligen al presidente del Gobierno». Weber, Timmermans (a quien Tsipras le acaba de entregar sus votos) y Vestager son los favoritos de entre los que participaron en el debate de candidatos el pasado 15 de mayo, pero no se descartan nombres como el del jefe negociador para el Brexit, Michel Barnier, aunque según sostienen fuentes comunitarias, con el rompecabezas brexitero aún presente el francés ha perdido opciones en la carrera presidencial.

T: «True Left».

La Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE / NGL), que agrupa a los partidos de izquierda en el PE, ha obtenido solo 39 escaños en las elecciones europeas frente a los 52 de las anteriores. «El populismo de la izquierda sufrió grandes pérdidas en sus pocos baluartes restantes, La France Insoumise en Francia, Syriza en Grecia y Podemos en España, mientras que el idiosincrásico Cinco Estrellas perdió también en Italia», analiza en « The Guardian» el politólogo neerlandés y especialista en populismo Cas Mudde. Unidas Podemos ha conseguido seis eurodiputados, cinco menos que la suma de Podemos e Izquierda Unida en 2014. En tan solo cinco años, a Alexis Tsipras le han salido mucho más que canas después de sus hercúleos esfuerzos por cumplir con las severas condiciones del rescate de la Troika. En las europeas de 2014 Syriza era el modelo de Podemos y otras fuerzas populistas emergentes. Meses después, Tsipras ganó en las elecciones griegas junto al tan carismático como controvertido ministro Yanis Varoufakis, para llevar al límite su pulso antiausteridad con Bruselas hasta la dimisión de este último como ministro de Economía. El pasado domingo, aunque volvió a conseguir seis eurodiputados, la coalición izquierdista quedó segunda esta vez y a diez puntos de su competidor de centro derecha Nueva Democracia. Tsirpas ha convocado elecciones anticipadas.

U: Unión.

Hay varias Unión Europea: norte/sur en la ortodoxia fiscal y la reforma del Euro y este/oeste en temas como la inmigración o la vinculación de los presupuestos al cumplimiento del Estado de derecho. «El poder descansa sólidamente en el oeste entre los liberales y los verdes, pero mucho menos en el Partido Popular Europeo y en los socialistas y demócratas de centro-izquierda. Esto podría ser altamente problemático cuando se traten temas socioculturales», escribe Mudde.

V: Vestager.

La comisaria de Competencia y una de las principales candidatas a presidir la Comisión Europea, Margrethe Vestager (Glostrup, 1968), ha logrado el hito de ser conocida más allá de la burbuja de Bruselas. Su carisma y firmeza antes las multinacionales estadounidenses la han impulsado para liderar al Comisión y darle color a la burocracia bruselense. La duda de si su propio país la apoyaría en la carrera por la presidencia de la Comisión ha sido borrada por la posición del primer ministro danés. Según ha recogido «Politico Europe», Lars Løkke Rasmussen ha sugerido que Copenhague presionará para que Vestager asuma el primer puesto de la UE. El partido liberal Venstre de Rasmussen y el partido social liberal Radikale Venstre de Vestager, ambos del grupo liberal ALDE (5 de 13 eurodiputados en Dinamarca) a nivel de la UE, obtuvieron buenos resultados en las elecciones del Parlamento Europeo el domingo. «Es muy importante formar una coalición centrista lo más fuerte posible. Compartimos muchas familiaridades con la plataforma de Macron (Renacimiento), pero también con los socialistas y los Verdes», dijo Vestager a ABC días antes de las elecciones. No lo tendrá fácil. «Sí, Margrethe Vestager es una candidata principal pero no la única», expresó la líder de los Verdes Ska Keller.

W: Weber.

En la operación de «salvar al soldado Manfred Weber» por los tejemanejes de Liberales y Socialdemócratas, el Partido Popular Europeo presume estos días de ser el pionero en el proceso de Spitzenkandidat como «un medio para acercar Europa a la gente». En esa línea va la académica Del Río que destaca la victoria, aunque reducida, de los dos grupos mayoritarios, PPE y PSE, especialmente la de los democristianos. «Veo una deslealtad al propio PE y al ciudadano europeo que se esté aislando por parte de los liberales y socialistas europeos al Grupo Popular Europeo y a la designación de Manfred Weber porque, pese a que han perdido escaños tanto PPE y PSE, no hay ninguna duda de que siguen siendo los partidos mayoritarios. Es más, hay que resaltar que el Grupo Popular Europeo sigue siendo el ganador, el que cuenta con mayor número de eurodiputados», defiende.

X. XX.

«Es absolutamente cierto que igualdad de género significa al menos dos mujeres, si es posible. Veremos si lo es, pero es mi plan y mi meta personal», dijo el presidente del Consejo, Donald Tusk, el 28 de mayo tras una cumbre dedicada a la renovación de altos cargos para la UE. El gran propósito de Vestager es llevar la paridad de género a la Comisión. Ahora mismo las mujeres son minoría: nueve de 28 comisarios. Con el nombramiento de una de las «halcones» de la UE Sabine Weyand, adjunta a la negociación del Brexit, como nueva directora de comercio de la Comisión, este departamento tiene a mujeres en todas las posiciones principales, según tuiteó el redactor de discursos de la CE Tom Moylan.

Y: La generación Y (Millennials)

Uno de cada tres alemanes menores de 30 años que votaron el domingo apoyó a los Verdes, que a su vez contaba con la candidata principal más joven Ska Keller (37 años). «Las elecciones muestran que no sólo estamos tomando la crisis climática a las calles, sino también a los centros de votación», ha destacado la activista alemana Luisa Neubauer. «Eso debería dar a todos los que sonrieron, hombro con hombro, al 'compromiso juvenil' en los últimos meses, algo en que pensar», agregó. Los sondeos a pie de urna en Grecia apuntaron que Syriza había perdido el voto de los jóvenes, con la mayoría de los griegos de entre 17 y 24 años votando por Nueva Democracia. El apoyo de los más jóvenes ha jugado un papel clave en el 40% de apoyo en Reino Unido a partidos proeuropeos.

Z: Zuckerberg

Facebook está mucho mejor preparada que en 2016 para abordar la interferencia en las elecciones, pero no puede garantizar que la red no se usará para socavar las elecciones al Parlamento Europeo, dijo en abril el Director Ejecutivo de la compalía Mark Zuckerberg. Antes de los comicios, la Comisión habíá pedido a las tres grandes Facebook, Google y Twitter, en un comunicado conjunto de los comisarios Julian King, Vera Jourova, Mariya Gabriel y Andrus Ansip, suministrar «información de una forma más sistemática» para verificar el sistema de anuncios y «para comprender mejor la efectividad de las acciones tomadas contra los robots y las cuentas falsas». Este miércoles el comisario King destacó en una conferencia organizada por la ONG EU DisinfoLab que las elecciones europeas no han estado exentas de «desinformación», apuntando que se han detectado «actitudes maliciosas» en redes sociales en países como España, Francia, Italia, Alemania o Austria, ha informado Efe.

Rectificación: en una versión anterior se apuntaba que Sofia Sakorafa, de DiEM25, había obtenido escaño en el Parlamento Europeo por Grecia, pero finalmente no llegó al 3% de los sufragios por lo que se se queda sin representación.