Cola en Vancouver para asistir a la audiencia de Meng Wanzhou - AFP/ vídeo: AT

EE.UU. alertó a España y a otros aliados del riesgo que supone Huawei

Washington sospecha que el Gobierno chino emplea a este gigante tecnológico para realizar espionaje industrial y político

WashingtonActualizado:

Desde principios de año, el Gobierno norteamericano viene informando a países aliados en los que tiene bases militares de los riesgos para la seguridad nacional que supone el uso de tecnología de la empresa china Huawei, y ha ofrecido su ayuda para encontrar proveedores alternativos. Entre los gobiernos, ejércitos y agencias de inteligencia a los que ha informado EE.UU. se encuentran los de España, Italia y Alemania, según dicen a ABC fuentes norteamericanas conocedoras de esos contactos.

Inmerso en una guerra comercial con China, EE.UU. solicitó a Canadá el arresto y extradición de Meng Wanzhou, vicepresidenta e hija del fundador de Huawei, por la venta a Irán de material tecnológico norteamericano valorado en un millón de euros. Detenida el 1 de diciembre, Wanzhou ha negado las acusaciones, que supondrían una violación de las sanciones a Irán. El juez prevé decidir este lunes si la deja en libertad bajo fianza.

El interés de la Casa Blanca por el equipamiento que emplea Europa para tecnología móvil no obedece sólo a la práctica habitual de compartir inteligencia con aliados. Aunque el Pentágono dispone de su red de comunicación segura, incluidos satélites propios, la mayoría de mensajes que entran y salen de sus bases militares en el extranjero -incluidas las de Rota y Morón- emplean las tecnologías adoptadas por cada país para sus propias redes comerciales. El diario «The Wall Street Journal» informó en noviembre de los contactos sobre Huawei entre EE.UU. y algunos socios.

Huawei es el primer fabricante mundial de tecnologías para la comunicación y el segundo vendedor de móviles, tras Samsung. Es una de las empresas líderes en el desarrollo e implantación de tecnología 5G, el próximo tipo de conexión que usarán los teléfonos móviles.

La principal sospecha de EE.UU. es que el Gobierno chino emplea Huawei para espionaje industrial, militar y político. Aunque la empresa asegura que es propiedad de 80.000 de sus empleados, su fundador y presidente, Re n Zhengfei, prestó servicio en el Ejército chino como experto en tecnología.

Hasta la fecha, el Pentágono ha prohibido a todas las tiendas de telefonía móvil en sus instalaciones, incluidas las bases en el extranjero, que vendan teléfonos fabricados por Huawei y otras empresas chinas como ZTE. La Comisión Federal de Comunicaciones, que regula las telecomunicaciones en EE.UU., ha impedido la entrada de Huawei en el desarrollo de sus redes 5G al prohibir a empresas norteamericanas que obtengan fondos públicos que compren material a la empresa china, citando posibles riesgos para la seguridad nacional.

En el Capitolio, diversos senadores han propuesto leyes que supondrían un veto integral a Huawei en EE.UU., como la prohibición total al Gobierno federal de que compre o alquile sus productos. También han advertido a universidades y empresas tecnológicas de los riesgos de colaborar con Huawei en proyectos de investigación y desarrollo. El senador republicano Marco Rubio fue más lejos y planteó la posibilidad de obligar a Huawei a cerrar. Según Rubio, «Huawei y otras empresas de telecomunicaciones chinas controladas por el Gobierno no deberían tener permitido operar en EE.UU. y deberíamos forzar su cierre negándoles la capacidad de comprar semiconductores fabricados en EE.UU.».

En marcado contraste con EE.UU., Huawei está teniendo un éxito notable en Europa, logrando contratos públicos de gran importancia para el desarrollo y avance de las redes móviles en países como Reino Unido, Alemania y España. Esto ha inquietado a la Comisión Europea, cuyo vicepresidente, Andrus Ansip, dijo el viernes que Europa «debe estar preocupada por esas compañías» chinas.

En junio, la agencia de inteligencia del Gobierno Federal alemán alertó en un informe de que «el foco de las actividades de inteligencia de China está virando hacia el espionaje político. Hoy intentan obtener más datos sobre entidades supranacionales como la UE».

Las autoridades norteamericanas comenzaron a investigar a Huawei en 2012, dado el incremento de sus candidaturas a concursos públicos para infraestructura tecnológica. Un informe de aquel año de la comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes fue demoledor, ya que alertaba de que, al estar sujeta a legislación china, Huawei estaba en la obligación de entregarle al Gobierno en Pekín toda la información que este solicitase. «Supone un grave riesgo para la seguridad nacional de EE.UU.», concluía el informe. Desde entonces, Huawei está vetada en el mercado de las telecomunicaciones norteamericano.