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De la hija «catalana» de Moctezuma al fundador de la Guardia Civil: así destacó la prole azteca en España

Francisco Javier Girón, descendiente de Moctezuma en undécima generación, fue uno de los artífices y primer director general de la Guardia Civil

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La Nueva España que creó Hernán Cortés no supuso borrón y cuenta nueva para el Valle de México, como algunos pretenden dar a entender al vincular el México actual a únicamente los pueblos mexicas. El extremeño dio forma a una sociedad mestiza, donde los aliados indígenas de los españoles gozaron de una posición preferente en el nuevo orden social y, lo que es aún más sorprendente a ojos modernos, muchos miembros de la élite azteca retuvieron parte de su grandeza.

Incluso se contaron entre ellos descendientes de Moctezuma (tuvo 19 hijos con diferentes mujeres, aunque Fernández de Oviedo habla de hasta 150) que, en muchos casos, todavía hoy retienen los reconocimientos que les dio la Corona española. Si bien cierta tradición ha presentado al dirigente azteca como alguien débil, que claudicó muy rápido ante el encantador de serpientes que era Cortés, lo cierto es que Moctezuma II fue considerado un gran monarca debido a su reforma de la administración central y del sistema tributario. El cronista Fray Francisco de Aguilar lo describe como «astuto, sagaz y prudente, sabio, experto, áspero en el hablar, muy determinado». Fue, simplemente, alguien superado por los acontecimientos de su tiempo.

La prole del Emperador

Cercado en su propio palacio por los españoles, Moctezuma se declaró vasallo del Emperador Carlos y buscó evitar un derramamiento de sangre en Tenochtitlán. Ante los ánimos caldeados que se extendieron por la ciudad tras la salida de Cortés, Díaz del Castillo relata que Moctezuma subió a uno de los muros del palacio para hablar con su gente y tranquilizarlos; sin embargo, la multitud enardecida comenzó a arrojar piedras, una de las cuales hirió al líder azteca de gravedad durante su discurso.

El Emperador falleció tres días después a causa de la herida e, invocando la amistad que había entablado con Cortés, le pidió que favoreciese a su hijo de nombre Chimalpopoca tras su muerte. No obstante, este hijo predilecto que había tenido con Teotalco, su esposa legítima, murió durante la Noche Triste, junto a muchos españoles e indígenas aliados con los españoles que trataron de salir de Tenochtitlán.

Moctezuma atacado con flechas y piedras por su pueblo desde su palacio
Moctezuma atacado con flechas y piedras por su pueblo desde su palacio

Españoles y aztecas se valieron de las hijas de Moctezuma para presentarse como continuadores del Estado azteca. Una de ellas, Tecuichpo Ixcaxochitzin, fue casada primero de forma simbólica con su tío Cuitláhuac y, posteriormente, con Cuauhtémoc, los dos últimos gobernantes reconocidos de la Triple Alianza. Al quedarse viuda, la joven fue bautizada y llamada Isabel de Moctezuma por los españoles, que cerraron la posibilidad de que la dinastía siguiera derroteros sediciosos cansándola con un hidalgo de Alcántara llamado Alonso de Grado.

Hasta tres veces se enlazaría con españoles, teniendo con ellos en total seis hijos legítimos de ambos sexos y una más que no reconoció, Leonor Cortés Moctezuma, que engendró con el propio Hernán Cortés. Aunque él la reconoció y le dio su apellido, Isabel la repudió por razones desconocidas, entre las cuales se ha especulado que el extremeño pudo haberla forzado o que se pudo tomar a mal que no se casara con ella. Como legítima descendiente de Moctezuma II, a Isabel se la entregó la encomienda de Tlacopan, la más grande del Valle de Anáhuac.

No fue el único Moctezuma con título en España. La prole de Tlacahuepantzin Yohualicahuacatzin, bautizado como Pedro de Moctezuma, El Príncipe, ejerció una gran influencia entre la aristocracia española. Su hijo Diego Luis de Moctezuma se casó con la noble andaluza Francisca de la Cueva y Valenzuela y entroncó la dinastía en España. Tras su muerte en Valladolid en 1606, la Corona nombró a su hijo Pedro Tesifón Conde de Moctezuma, más tarde Ducado de Moctezuma por gracia de la Reina Isabel II, cuyo título aún existe hoy en día.

La sangre de Moctezuma corre así por algunos héroes militares muy destacados de la aristocracia española. Sin ir más lejos, el segundo Conde de Moctezuma tuvo un hijo ilegítimo llamado Pedro Manuel Moctezuma, cuya nieta Bernarda de Moctezuma y Salcedo se casó con Pedro Morejón Girón y Ahumada, de la Casa de Girón, uno de los linajes españoles más exclusivos de España. Uno de sus hijos, Jerónimo Girón y Moctezuma destacó como general durante Guerra de la Independencia de los Estados Unidos. A su vez, su hijo, el general Pedro Agustín Girón Las Casas, IV marqués de las Amarillas y I duque de Ahumada, se consolidó como uno de los principales jefes militares durante la Guerra de la Independencia y recibió la Gran Cruz de San Fernando por su valor.

Retrato de Francisco Javier Girón Ezpeleta
Retrato de Francisco Javier Girón Ezpeleta

Pero, sin duda, el miembro más ilustre de esta rama nobiliaria fue Francisco Javier Girón Ezpeleta, II Duque de Ahumada y descendiente de Moctezuma en undécima generación. Nacido en Pamplona en 1803, este noble inició su carrera militar en el Regimiento de Provinciales de Sevilla con doce años y más tarde ejerció como capitán en la compañía de granaderos de las Milicias Provinciales. En 1820, su padre concibió como Ministro de la Guerra un proyecto de Instituto armado para el mantenimiento del orden público: la Legión de Salvaguardias Nacionales que, inspirada en la Gendarmería Nacional francesa, debería combatir la delincuencia y garantizar la libre circulación de bienes y personas. No obstante, el proyecto fue desechado, de modo que padre e hijo tuvieron que abandonar su puesto durante los eventos revolucionarios del Trienio Liberal.

De sus dotes de mando se comprende que fuera designado en 1844 para organizar y dar forma a la Guardia Civil, un «cuerpo especial de fuerza armada de Infantería y Caballería»

La victoria absolutista hizo que el navarro y su familia recuperara su posición y que iniciara una carrera ascendente en el Ejército. De los dotes de mando de Francisco Javier se comprende que fuera designado en 1844 para organizar y dar forma a la Guardia Civil, un «cuerpo especial de fuerza armada de Infantería y Caballería», en la línea del proyecto que su padre no pudo llevar a efecto.

El 1 de septiembre de 1844, el II Duque de Ahumada fue designado como Inspector General de este cuerpo, que se presentó oficialmente con una parada militar ante las autoridades con mil ochocientos setenta guardias organizados en sus compañías y escuadrones, haciendo gala de marcialidad y mostrando una nueva uniformidad en la que era nota distintiva un original sombrero de tres picos de origen francés: el tricornio, que con el tiempo se convertiría en uno de los símbolos representativos de la Guardia Civil y de nuestro país.

El descendiente de Moctezuma veló durante su periodo al frente de la Guardia Civil porque esta unidad policial fuera inmune a las veleidades políticas del siglo XIX y perviviera a largo plazo como una institución independiente y siempre leal al Estado.

La hija «catalana» del Emperador Moctezuma

Más complicado de reconstruir es la vida de otra de las hijas del Emperador, la princesa Xipaguazin Moctezuma, que según la tradición habría vivido hasta su muerte en Toloríu, en el actual término municipal de El Pont de Bar (Lérida).

Pero, ¿cómo habría acabado una princesa azteca viviendo junto a los Pirineos catalanes? En 1519, Juan de Grau participó en la conquista de México bajo el mando de Hernán Cortés. Conforme a lo que fue frecuente entre los hombres del conquistador, Juan se amancebó con Xipahuazin Moctezuma, que al cristianizarse tomó el nombre de María.

Placa a Xipaguazin Moctezuma y Juan de Grau en la iglesia de Toloriu.
Placa a Xipaguazin Moctezuma y Juan de Grau en la iglesia de Toloriu.

Tras su epopeya en el Nuevo Continente, Juan de Grau y María Moctezuma viajaron a Toloríu, donde el catalán era barón de la zona. La princesa tuvo un hijo poco antes de fallecer bautizado como Juan Pedro de Grau y Moctezuma, que recibió el título de barón de Toloríu y, algunos, le doraron los oídos recordándole que era el Emperador legítimo de los aztecas. Puesto que las tierras y bienes del extinto Imperio azteca se encontraban entonces en manos de los reyes castellanos, Juan Pedro de Grau y Moctezuma reclamó durante media vida los títulos, tierras y bienes de su abuelo a la Corona. El castillo de la familia en Toloríu sirvió de refugio hasta su muerte al pretendiente que vivió celosamente, pero sin renunciar a sus títulos, rodeado de unos pocos partidarios y algún indio que acompañó a su madre en la nueva vida en Cataluña.

Cuatrocientos años más tarde de la muerte de María Moctezuma, en 1936, durante la Guerra Civil la tumba de la princesa en la iglesia de la zona fue saqueada y destruida por un grupo de militares

Cuatrocientos años más tarde de la muerte de María Moctezuma, en 1936, durante la Guerra Civil la supuesta tumba de la princesa en la iglesia de la zona fue saqueada y destruida por un grupo de militares que perseguía una leyenda que dice que la princesa azteca y su marido se trajeron a España un mastodóntico tesoro que perteneció Moctezuma. En este sentido, una leyenda muy extendida asegura que parte de estas riquezas extraviadas en la Noche Triste fueron a caer a manos de Juan de Grau, que se lo llevó a España, concretamente a la Casa Vima, una residencia de campo en Lérida.

Según relata este mito, el tesoro compuesto por 132.000 pesos en oro y joyas de la época se encuentra todavía escondido en algún recóndito lugar de esta zona del Pirineo catalán. En 1934, siguiendo la estela del supuesto tesoro oculto, unos aventureros alemanes compraron por 3.000 pesetas todas las tierras que había alrededor de la llamada Casa Vima, pero nunca ha trascendido que consiguieran encontrar ni una pieza de oro azteca.

En la iglesia donde fue saqueada la tumba de María Moctezuma, se sitúa hoy una placa escrita en francés, último recuerdo de que la hija del célebre Emperador azteca falleció en un pequeño municipio del Alto Urgel.