Pautas y buenas prácticas para evitar la adicción a los videojuegos

Expertos aseguran que los padres deben supervisar este entretenimiento con una actitud educativa, no prohibitiva

MadridActualizado:

Con el fin de evitar los riesgos que conlleva pasar muchas horas delante de una pantalla, la Comunidad de Madrid, a través de la Fundación Aprender a Mirar (FAAM) elaboró un decálogo de buenas prácticas para los padres con el fin de hacer un uso responsable de los videojuegos.

1. Conoce a lo que juegan tus hijos

No tengas miedo por no saber suficiente. Simplemente interésate. Basta con consultar la carátula para ver la calificación por edades, comprobar el código PEGI o preguntarle a tus hijos e incluso a otros padres. Los videojuegos aparecen todo en Youtube y están diseñados para ser sencillos e intuitivos.

2. Sé exigente con los tiempos

Tu hijo disfrutará más si se dosifica, así que enséñale a alternar el juego con otras actividades. Negociad el tiempo de estudio, el tiempo de videojuegos y el tiempo de ocio no digital. Todo ha de tener su espacio y, en el futuro, te lo agradecerá.

3. Propón alternativas

No solo de videojuegos puede vivir tu hijo. En caso de que empieces a notar un exceso de dedicación a los videojuegos o al tiempo online ten siempre preparadas alternativas de su gusto. Las mejores son las que permiten ser creativo o que favorezcan las relaciones personales, o las actividades al aire libre. Interésate por las alternativas que le gusten y poténcialas.

4. Promueve la lectura

Leer es esencial para el cerebro de todas las edades. Incluso si son novelas o literatura fantástica, al cerebro le viene estupendamente bien la lectura de cualquier tipo. Consíguelo.

5. Minimiza el uso de pantallas

Si tu hijo tiene móvil, portátil, ordenador de sobremesa, consola, tableta y televisor, será difícil que no esté a todas horas mirando una pantalla o jugando a videojuegos. Con un móvil se tiene acceso a miles de juegos que puede llevarse allí donde va. Negocia el uso de pantallas dentro y fuera de casa.

6. Pon atención al gasto económico

Los videojuegos son caros, y pocos de ellos son cien por cien gratuitos. El sistema de micropagos de los videojuegos para móviles o los «free to play» convierten a un móvil o consola en una potencial máquina tragaperras.

7. Habla con tu hijo

El concepto de «jugar demasiado» o el uso de videojuegos poco adecuados para la edad pueden ser temas difíciles de abordar. En vez de reñir, dale tu opinión sobre los contenidos de dudosa moralidad o sobre si crees que juega demasiado. Convirtamos el limón en limonada: un juego violento puede darte una oportunidad inapreciable de hablar con tu hijo sobre la violencia, las drogas o cualquier conducta peligrosa o inapropiada.

8. Preocúpate, pero no en exceso

Por mucho que tu hijo juegue a videojuegos no va a enfermar o necesitar tratamiento clínico por tecnoadicción, siempre y cuando haga algo más en su vida que solo jugar a videojuegos, como ir al colegio y aprender, ahcer deporte, etc. Preocuparte en exceso solo te hará recelar y crear tensiones innecesarias en casa.

9. Recuerda que solo son juegos

Las conductas o situaciones dentro de un videojuego no son imitables en la vida real. Jugar a videojuegos violentos no va a convertir a tu hijo en una persona violenta. Si respetáis la calificación por edades y unos mínimos obvios de sentido común no debes temer por la salud emocional o mental de tu hijo.

10. Pide ayuda profesional

Cuando tengas dudas... pregunta. Las asociaciones de consumidores avaladas por organismos oficiales como la Fundación Aprender a Mirar se dedican específicamente a investigar y estar al tanto de lo que ocurre en el mundo de los videojuegos para adelantarse a todas tus cuestiones. Además, existen guías y libros escritos por psicólogos y pedagogos dirigidos a padres y educadores en las que puedes resolver la mayor parte de tus dudas.