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La moda premamá de Meghan Markle

La Duquesa de Sussex es el fiel reflejo del nuevo estilo que impera entre las embarazadas

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Poco le ha durado a Sarah Ferguson el protagonismo tras la boda de su hija. El Palacio de Kensington comunicó, precisamente tras el enlace de Eugenia de York y Jack Brooksbank, el embarazo de Meghan Markle, un bebé que se espera llegue al mundo en la primavera de 2019. Mientras la prensa británica especula con que estaría de más de las 12 semanas que se le presuponen, la Duquesa de Sussex despliega un favorecedor estilo acorde con la moda del nuevo milenio.

Meghan está haciendo uso del nuevo estilo premamá imperante, tan distinto del que se llevaba hasta hace pocos lustros. Cuando los Príncipes Guillermo y Harry nacieron lo habitual era ocultar la barriga lo más posible -como hacía Gracia de Mónaco incluso cubriéndose con el ya famoso Kelly de Hermès para tal efecto-, durante los embarazos de la Diana de Gales y de Sarah Ferguson, una vez que el estado de buena esperanza era ya muy patente, las señoras pasaban al siguiente nivel: los modelos «mesa camilla», vestidos que podían incluso llegar a pisarse en un descuido con cualquier inclinación. Estos «modelitos» empeoraban en el caso de Diana y Sarah con un cierto halo infantil que convertía sus atuendos en maxi-baberos o en vestidos de marinerita.

Lo que favorece

Tal espanto para la retina está resuelto actualmente y Meghan Markle ha escogido hacer lo mismo que Kim Kardashian o Beatrice Borromeo -o para tal efecto su misma cuñada Catalina-, luciendo tripa una vez pasados los primeros 3 meses, con vestidos de apariencia normal pero material elástico entorno a la cintura, ya que, aunque parezca imposible, mostrar la barriguita con prendas ceñidas estiliza la figura en lugar de agradarla.

Sarah Ferguson durante uno de sus embarazos
Sarah Ferguson durante uno de sus embarazos

Esto se consigue en parte utilizando las prendas habituales hasta que se puede y escogiendo a partir de ese momento marcas actuales que utilizan materiales flexibles y faldas y pantalones con cinturilla elástica pero silueta ceñida. Esto es especialmente notorio durante ceremonias familiares en las que un abrigo sobre el vestido sigue siendo la mejor arma. En el día a día, actualmente incluso H&M y Zara cuentan con colecciones adaptadas a las necesidades premamá.

En cualquier caso, y aunque ya no sea imprescindible acudir a marcas del gremio para pasar muchos meses del embarazo bien ataviada, las marcas de moda de maternidad se frotan las manos con Meghan. En Australia, llevó un vestido de Karen Gee al llegar a Sydney, inmediatamente inundando de pedidos de esta marca australiana preguntando por su vestido modelo «Blessed» en tono marfil de 1.100 euros. Las casas de moda se han dado cuenta de que la influencia de Meghan es aún mayor que la de Catalina en los mercados internacionales, si bien la Duquesa de Cambridge ya hizo de oro a la marca Seraphine, especializada en el sector. Zara Phillips -ahora Tindall- hizo famosos a los cochecitos de bebé de la marca iCandy llevando a su hija en uno de sus dinámicos modelos de 1.700 euros.

Pero, según comenta una australiana que entabló conversación con Meghan hace un par de días, una tal Missy Higgins, la Duquesa no la corrigió cuando ella le preguntó cómo se sentía a los 4 meses de embarazo. Además de la prudencia habitual en la Casa Real británica, este anuncio tardío se podría deber al deseo de no quitar protagonismo a la Princesa Eugenia en su boda, ya que los anuncios de las hijas del Duque de York se suelen ver ensombrecidos por los principales eventos en la vida de los Príncipes Guillermo y Enrique.