Victoria Federica pasando unos días en Mallorca junto a su familia a primeros de mes
Victoria Federica pasando unos días en Mallorca junto a su familia a primeros de mes

Victoria Federica, la primera puesta de largo en la familia del Rey en 35 años

La hija de Doña Elena y Jaime de Marichalar alcanzará la mayoría de edad el 9 de septiembre y lo celebrará con una fiesta dos meses después

Palma de MallorcaActualizado:

Victoria Federica de Marichalar y Borbón, hija de la Infanta Doña Elena y Jaime de Marichalar, cumplirá 18 años el próximo 9 de septiembre y está preparando una fiesta para celebrar su mayoría de edad con sus familiares y amigos. La nieta mayor de los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía y ahijada de Don Felipe mantendrá la vieja tradición de la Familia Real española y de tantas otras familias de celebrar la «puesta de largo», una costumbre que durante años cayó en desuso pero que las jóvenes de ahora, entre ellas Victoria, han querido recuperar.

La hija de Doña Elena, que pasa estos días en Palma de Mallorca disfrutando de las vacaciones, se encuentra en estos momentos ilusionada con los preparativos de su fiesta, que en principio se celebrará el viernes 9 de noviembre, día de La Almudena, que es festivo en Madrid.

La «puesta de largo» de Victoria será la primera que se celebre en la familia directa del Rey en 35 años. El precedente más cercano fue la fiesta que ofrecieron las Infantas Doña Elena y Doña Cristina a amigos y compañeros de estudios el 7 de septiembre de 1983 en el Palacio de La Zarzuela.

Zarzuela, 1983
Zarzuela, 1983 - ABC

Fin de una etapa

En aquellos tiempos, la democracia apenas llevaba seis años restaurada, el Partido Socialista gobernaba por primera vez con una Monarquía en la historia de España y, aunque se trataba de una celebración privada, no estaba de moda hablar de «puestas de largo» ni de presentaciones en sociedad, términos que sonaban a rancio y antiguo. De hecho, el motivo oficial de la fiesta de las Infantas fue celebrar «el fin de su etapa escolar y el paso a la Universidad». No obstante, la etiqueta fue la propia de las puestas de largo: esmoquin para los jóvenes y vestido largo para las invitadas.

Casi cuatro décadas después, la nueva generación de jóvenes ha rescatado esas fiestas a las que llaman «puestas de largo» con toda naturalidad. Y en ese contexto se produce la convocatoria de la hija de la Infanta. A sus 17 años, Victoria es una joven esbelta -midió 53,5 centímetros cuando nació-, discreta, amable, cariñosa y muy natural. A pesar de que intenta pasar inadvertida, casi siempre acaba convertida en foco de atención por su inconfundible estilo personal, en el que consigue una mezcla imposible: elegancia y desenfado. Y es que, desde que era una niña, empezó a demostrar que tenía algo diferente.

Victoria, que pasó dos años en un internado británico y ahora acaba de terminar segundo de bachillerato en el colegio St George’s de La Moraleja (Madrid), siempre ha sido una hija obediente y formal, en contraste con su hermano, Felipe, que protagonizaba todas las travesuras y ocurrencias de la familia. De su abuelo Don Juan Carlos, heredó la afición a los toros; de su tía abuela, la Infanta Doña Margarita, la afición al piano, y de su madre la tracción por la hípica.

En recuerdo de...

La hija mayor de la Infanta, que recibió el nombre de Victoria en recuerdo de su tatarabuela, la Reina Victoria Eugenia, y el de Federica, en homenaje a su bisabuela, la madre de Doña Sofía, ha crecido expuesta a los medios de comunicación, a pesar de los esfuerzos de sus padres por protegerla. Aparte del orgullo personal de ser nieta y sobrina de Reyes, Victoria no ha disfrutado de ninguna de las ventajas de ser hija de una Infanta de España. De hecho, ella ni es miembro ni nunca lo ha sido de la Familia Real.

Sin embargo, sí ha sufrido algunas de sus servidumbres, como le ocurrió en la última Feria de San Isidro, cuando acudió a Las Ventas con unos amigos y se vio perseguida por los medios de comunicación. La joven intentó acceder rápidamente a la plaza de toros para evitar la presión médiática, y parte del público que estaba aguardando para entrar -el mismo público que luego le agradece su apoyo a la Fiesta- le recriminó que no hiciera cola.