El conde de Creixell y la duquesa de Montoro
El conde de Creixell y la duquesa de Montoro - ABC

Toda la verdad sobre el conde de Creixell y la duquesa de Montoro

Mantienen una entrañable amistad desde que se conocieron en el Instituo Británico

MADRIDActualizado:

De ser realidad, sería una historia de novela rosa. Pero hasta la fecha, lo único que se puede afirmar de la relación que hay entre el conde de Creixell, propietario de las bodegas Marqués de Murrieta, y la duquesa de Montoro es que mantienen una amistad desde tiempos remotos, cuando eran dos preadolescentes que se conocieron en el Instituto Británico, en Pozuelo de Alarcón, a pesar de que Eugenia le lleva tres años de diferencia.

De aquellos tiempos mantienen hoy lo que se dice una entrañable amistad que no ha llegado a más y que a estas alturas de sus biografías no tiene pinta de que vaya a cambiar. Esta semana la presencia de Eugenia Martínez de Irujo en el palco que Vicente Cebrián-Sagarriga tiene en el Open de Tenis en la Caja Mágica (elegido como el vino oficial del Open y uno de los palcos que más vip reúne) ha hecho que de nuevo surgieran rumores. Sus risas, comentarios al oído y la complicidad que mostraron al lado de la cancha hizo que los reporteros se pusieran hasta las botas retratándoles con sus teleobjetivos en lo que podía ser todo un idilio entre dos aristócratas que engrosan las listas de los solteros de oro.

Una relación que seguro hubiera encantado a la mismísima Cayetana de Alba pero que, como el propio bodeguero confiesa, no es verdad, ya que se adoran pero en el sentido más inocente de la palabra.

Esa misma tarde se sumaron al palco de Murrieta otras invitadas como fue el caso de Nuria Gonzálezen la que ha sido su primera aparición pública tras casi tres meses sin apenas salir de casa. En este tiempo no se ha separado de su marido, el naviero gallego Fernando Fernández Tapias, que aún se recupera de la neumonía que tuvo y por la que ha estado ingresado en el hospital Nisa Pardo de Aravaca en varias ocasiones. La gravedad de la salud de Tapias coincidió además con la repentina muerte del padre de Nuria y de ahí su retirada de todos los actos sociales y el cuidado diario que está mostrando con su marido que poco a poco se va recuperando de un invierno que sí le ha pasado factura.

Nuria aprovechó la invitación de Vicente Cebrián para poder disfrutar de uno de sus deportes favoritos y ser de las primeras en probar el nuevo vino de la casa, el Rosé, que la modelo Nieves Álvarez ya ha incluido en su lista de favoritos. Por cierto Nieves, que acaba de llegar de Londres tras posar con los nuevos diseños de Philippe Treacy, está encantada con su nuevo fichaje como embajadora de la firma Masseratti y de ahí que a nadie le sorprenda si cualquier día de estos se la encuentra conduciendo uno de estos lujosos coches como si tal cosa.