La escritora Sarah Vaughan
La escritora Sarah Vaughan - Maya Balanya

Sarah Vaughan, la mujer que noveló el #MeToo antes de que estallara

La autora de «Anatomía de un escándalo» habla con ABC sobre los abusos sexuales y de poder

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Era mayo de 2013 cuando Sarah Vaughan discutía acaloradamente con sus amigas sobre la detención del futbolista Loic Rémy, acusado de violar junto a otros dos hombres a una joven de 34 años. Como en otras ocasiones, los medios británicos estaban entonces «prejuzgando a la víctima: se comentaba que esta chica se había emborrachado con él y ella había generado una situación que llevó a Rémy a violarla».

Licenciada en Literatura inglesa por la Universidad de Oxford, Vaughan es corresponsal política para «The Guardian», vive en Cambridge y tiene dos hijos. En ellos pensó esa misma noche mientras volvía a casa. Vaughan le daba vueltas a lo que ahora se llaman «experiencias #MeToo» y le atormentaba el hecho de pensar que su hija de ocho años se pudiera ver envuelta en una situación parecida. Esa misma noche soñó que el secretario de Estado del Gobierno británico, amigo íntimo del primer ministro desde la infancia, era acusado de violación por una de sus colaboradoras en la Cámara de los Comunes. Así surgió la idea que más tarde plasmaría en «Anatomía de un escándalo» (Roca Editorial), donde Vaughan escenifica las tres cosas que una abogada debe demostrar en un juicio por violación: que el sexo tuvo lugar, que la víctima no consintió y que en la penetración el acusado sabía que la víctima no había dado su consentimiento.

Este thriller psicológico llegó a las librerías inglesas a principios de 2017, meses antes de que salieran a la luz los casos de abusos sexuales de Harvey Weinstein y de acoso sexual por parte de 37 políticos conservadores en Westminster, lo que llevó a una nueva oleada del movimiento #MeToo. «No entiendo la psicología de hombres como Weinstein. Creo que estos casos de acoso ocurren en tipos que están muy pagados de sí mismos, con una especie de sentido innato de su propia valía. No sé si ellos realmente son conscientes o si creen que la mujer les ha dado permiso para violarlas», cuenta Vaughan a ABC en una cafetería frente al Congreso de los Diputados.

No es no

El caso de Aziz Ansari -protagonista y creador de la serie «Master of none»-, «un hombre más bien feminista» a quien una joven de 23 años ha señalado como un acosador sexual, ha abierto un nuevo debate post-Weinsten: el del consentimiento y la cosificación. ¿Por qué en muchas ocasiones los hombres no son capaces de interpretar el «no» de una mujer? «Para el hombre es muy difícil ver este tipo de situaciones. Muchas mujeres se sienten presionadas al verse en una situación que quizá ha llegado demasiado lejos y entonces piensan que no quieren hacerlo, pero no se ven capaces de decir ‘no’», apunta Vaughan, que también se pregunta «cómo es posible que la mujer entienda tan claramente el lenguaje corporal donde se está diciendo ‘no’, y que el hombre no lo perciba».

Tras el caso Weinstein, han salido a la luz otros escándalos, como el de la cena benéfica solo para hombres, la «Presidents Club Charity Dinner», que tuvo lugar en The Dorchester Hotel de londres el pasado mes de enero, y donde varios de los comensales acosaron a las azafatas. «No me sorprendió la cena. Lo que es chocante es que todo lo que se ha descrito no tuviera lugar en un club de streptease con azafatas que fueran prostitutas», afirma. «En esa cena las azafatas eran estudiantes y les pagaban 150 libras por estar diez horas en un hotel de lujo donde piensas que no va a ocurrir nada malo. Aunque a mí se me habrían encendido todas las alarmas si me dicen que tengo que llevar ropa interior y zapatos sexis». ¿Theresa May está actuando ante la crisis por escándalos sexuales, o son cambios cosméticos? «Con el hecho de que haya echado o animado a renunciar a Damian Green o Michael Fallon, grandes apoyos para ella en el Gobierno y tan leales, ya ha dado un paso hacia la lucha por la igualdad. Además, acaba de publicar un informe con las medidas que quiere adoptar y que apuntan a un deseo real de cambio».

Sobre el «puritanismo»

Personajes como Catherine Deneuve, Woody Allen o Michael Haneke han apuntado que este movimiento es «puritano» y una «caza de brujas que pone en peligro la presunción de inocencia». Postura que le parece «anacrónica»: «Deneuve es de otra generación, y se refiere a acercamientos de hombres hacia mujeres en entornos donde están de igual a igual. Aquí hablamos de hombres muy poderosos en posiciones de superioridad respecto a las mujeres, que suelen ser más jóvenes». Y, respecto a si el #MeToo y el feminismo terminan con la caballerosidad y el coqueteo, «están desviando la atención de lo realmente importante: que esto es una cuestión de abuso de poder». ¿Y tienen las mujeres que renunciar a los piropos para no sentirse cosificadas, guapas y deseadas? «Hay una diferencia entre que tu marido te pase la mano por la cintura y que diga que guapa estás, a que te lo diga un compañero de trabajo o un hombre en un bar. No es lo mismo. Si me arreglo y soy amable, ya sea con un amigo o con un hombre de un bar, es por una cuestión de educación, no existe una doble intención. Las mujeres tenemos derecho y se nos tiene que permitir que nos guste arreglarnos sin necesidad de transmitir un mensaje equívoco».