Vídeo: Sexo, drogas y ritos satánicos. El misterioso asesinato de Sharon Tate - ABC Multimedia

El sangriento asesinato que puso fin a la vida de excesos de Sharon Tate

El 9 de agosto de 1969, la actriz era asesinada por los seguidores de Charles Manson en un crimen que derribó los cimientos de Hollywood

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Sigue siendo uno de los crímenes más atroces de la historia. El 9 de agosto de 1969, los seguidores de Charles Manson entraban en el 10050 de Cielo Drive, en Beverly Hills, y terminaban con la vida de Jay Sebring, Abigail Folger, Steven Parent, Vyteck Frytowski y Sharon Tate, su víctima más célebre. Actriz y esposa del director Roman Polanski, la sangrienta manera de acabar con su vida -fue apuñalada 16 veces- siguen fascinando y horrorizando al público.

A Tate apenas le faltaban dos semanas para dar a luz el día de su muerte. Su asesinato fue el punto final a una vida de excesos en la que no triunfó en el mundo de la interpretación ni logró encontrar el amor. De hecho, si Polanski no se encontraba en la casa por aquel entonces es porque estaba en Londres, alejado de un embarazo con el que no estaba de acuerdo. Al menos, así lo asegura Ed Sanders, autor del libro «Sharon Tate: A Life».

La policía retira el cuerpo sin vida de Sharon Tate de su casa
La policía retira el cuerpo sin vida de Sharon Tate de su casa

Sanders repasa en su obra los momentos más truculentos de la vida de Tate, una atractiva joven que triunfó en varios concursos de bella juveniles. Tenía 17 años cuando, durante una cita, un soldado abusó sexualmente de ella. No quiso volver a comprometerse con ningún hombre, hasta que conoció al actor francés Phillipe Forquet. Sin embargo, con el galo vivió una relación violenta que terminó de forma abrupta. Todavía tendría tiempo para caer rendida ante los encantos de Steve McQueen o Jay Sebring antes de conocer al amor de su vida, Polanski.

Tate y Polanski el día de su boda
Tate y Polanski el día de su boda - AFP

El francés conquistó a Tate a base de inteligencia y vitalidad. En abril de 1966, ambos decidieron comenzar a vivir juntos. Sin embargo, la joven empezó a sentir el desprecio del cineasta muy pronto, especialmente por su negativa a participar en orgías o consumir drogas. Según Joanna Pettet, una de las mejores amigas de Tate, el director controlaba cada faceta de la vida de la actriz e incluso elegía su ropa y maquillaje: «Marcaba su vida entera».

Dos años más tarde, pese a los crecientes problemas de la pareja, decidieron casarse. Tate estaba convencida de seguir su carrera como actriz, por lo que propuso a su recién estrenado marido mudarse a Los Ángeles. Él se negó y ella decidió irse sola. Cuando Polanski por fin desembarcó en California, Sharon fue su mejor pasaporte a la meca del cine.

«Él me miente, yo finjo que le creo»

Mientras Tate viajaba por sus compromisos laborales, Polanski daba rienda suelta a sus fantasias sexuales con las más diversas amantes. Una doble vida que parecía funcionar y que llegó a su fin con el embarazo de la actriz.

Según la biografía, el director de cine estaba dispuesto a que Tate interrumpiera la gestación, pero ella se negó. Una discusión tras la que Polanski resolvió volver a Londres y alejarse de su esposa. «Tenemos un buen acuerdo. Roman me miente y yo finjo que le creo», resumía entonces la joven sober su marimonio.

Charles Manson
Charles Manson

Y así llegó el fatídico 9 de agosto. Tate se encontraba en la casa que había alquilado con su marido, propiedad de un productor de música llamado Terry Melcher. Melcher había conocido tiempo antes a Charles Manson, un joven con ínfulas de músico que quería ser famoso. Le ofreció un contrato y prometió a Manson que le conseguiría trabajo con diversos artistas. Nada de esto ocurrió.

Manson, furioso, ordenó a sus seguidores que asesinaran a todos los ocupantes de la casa como venganza. Ninguno de ellos era Melcher. Los asesinos fueron condenados a cadena perpetua y este 2018, Charles Manson fallecía en prisión, casi medio siglo después de planear el asesinato que rompió el idilio de Hollywood.