Alejandra Rubio junto a su madre, Terelu Campos
Alejandra Rubio junto a su madre, Terelu Campos - GTRES
Mtmad

El «problema» que ha llevado a la hija de Terelu Campos al psicólogo

En su último vídeo para «Mtmad», Alejandra Rubio trató un tema que suele ser tabú en la sociedad

Madrid Actualizado: Guardar
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La familia Campos al completo atraviesa unos momentos delicados. María Teresa finalizó recientemente su contrato con «Mediaset» y, sin ningún proyecto más a la vista, se encuentra alejada de los focos. Carmen Borrego, por su parte, abandonó los platós de «Sálvame» al no poder soportar la presión delante de las cámaras y aún se recupera de su reciente operación de papada. Terelu, también peleada con el programa -que abandonó definitivamente hace unas semanas- se recupera de una operación de remodelación de pecho derivada de su enfermedad.

Dentro de este caos, la pequeña del «clan», Alejandra Rubio, se ha erigido como una auténtica «influencer» que promete seguir los pasos de su televisiva familia. A través de sus redes sociales hace partícipes a sus seguidores de su día a día, pero es mediante el canal de «Mtmad» de «Mediaset» que cuenta más detalles sobre la esfera privada de su vida.

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En su último vídeo trató un tema que suele ser tabú en la sociedad, acudir al psicólogo, un asunto que recientemente abordó también la hija de Paz Padilla, Anna Ferrer. Su objetivo no es otro que normalizar esta situación y darle la visibilidad que merece. «La gente piensa que el psicólogo es para gente que no está bien de la cabeza, gente loca y tal, pero no es así. Mucha gente va al psicólogo y yo creo que es algo esencial porque te ayuda, es alguien con quien puedes hablar, una persona que siempre te va a dar consejos objetivamente», explica.

La nieta de María Teresa Campos habla abiertamente sobre el motivo que le hizo recurrir a este tipo de ayuda. Y es que asegura que tiene un carácter bastante difícil o, como ella misma afirma, «un problema muy gordo». «Hubo una época en la que me enfadaba por todo, todo me parecía mal, todo era horrible, todo era un asco y generaba un problema en mi vida porque siempre estaba de mala leche», comienza relatando.

Asegura que esta situación le causó más de un mal rato a su familia y fue entonces cuando decidió pedir ayuda: «Aprendí un poco a gestionar mi mala leche, que la sigo teniendo porque tengo mucho carácter, que no ya es solo eso. El carácter y la forma de ser es para toda la vida, pero lo puedes gestionar, que es lo que hice yo».