Tana Rivera y Eugenia Martínez de Irujo
Tana Rivera y Eugenia Martínez de Irujo - GIM

La preocupación de Eugenia Martínez de Irujo por su hija: «Ha sido un susto horrible»

La nieta de la duquesa de Alba fue asaltada por varios hombres armados durante su voluntariado en Ghana con la ONG «Yes we help»

ABC
MadridActualizado:

La hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera, Tana Rivera, estaba en Ghana como voluntaria con la ONG «Yes we help» cuando tuvo que ser evacuada junto a medio centenar de jóvenes españoles tras ser amenazados en plena noche por tres guerrilleros armados.

Ante estos hechos, el torero y su actual esposa, Lourdes Montes, explicaban que «Tana está bien gracias a Dios, pero ha sido un fraude. Es una pena que ocurran este tipo de cosas con fines solidarios». A estas palabras se han sumado ahora las de su madre, Eugenia Martínez de Irujo, quien cuenta cómo ha vivido el asalto a su hija en Ghana.

«Ha sido un susto muy horrible. Lo hemos pasado muy mal, pero mira, ya gracias a Dios está en casa, ha venido», explica a «Chance» . «Desde luego tomaremos las medidas oportunas, se va a hacer una, por supuestísimo, una demanda global de todas las chicas», continúa muy indignada.

Mi niña preciosa🧡🙌🏼#tequiero #eugeniamartinezdeirujo

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Hay que tener en cuenta que son muchos los jóvenes que se aventuran en labores solidarias similares y que luego se encuentran con que nada tiene que ver entre lo que se oferta. «Se van las niñas encantadas de la vida con el ánimo de ayudar y toda la ilusión del mundo y te encuentres con esto. Y luego ya el episodio de las pistolas, los medio matones estos, los mercenarios, pues en fin», sentencia Eugenia Martínez de Irujo.

En la página web que ofertaba el voluntariado de la ONG se especificaba que la seguridad de los destinos es mínima por lo que no debería haber ningún tipo de problemática. Sin embargo, los padres de los jóvenes se quejan de falta de medidas de seguridad, ya que fueron alertados por sus hijos de la situación que estaban viviendo. Esto les llevó a contactar con la embajada española en Ghana, donde alertaron de la inseguridad que vivían sus hijos, la alimentación escasa y las pésimas condiciones del alojamiento, que distaba mucho de lo ofertado.