Millonarios a la fuga en el Reino Unido

La última en abandonar el país ha sido Petra Ecclestone quien ha manifestado no sentirse segura en Londres. «Son constantes noticias sobre incidentes, ataques, robos...»

MadridActualizado:

El titán de las letras inglesas Samuel Johnson lo dejó claro allá en el siglo XVIII: «Cuando un hombre está cansado de Londres, está cansado de la vida; porque en Londres hay todo lo que la vida puede permitir». Sí, su oferta de ocio parece inabarcable, es cosmopolita, tolerante, abierta y su gastronomía va más allá del denostado fish and chips. Ahora bien, no le falta su parte oscura. Las negociaciones del Brexit han dibujado un panorama político caótico y un clima irrespirable de incertidumbre e inestabilidad. Por otro lado, la ciudad vive un repunte alarmante de criminalidad. Este año, por primera vez en la historia contemporánea, Londres registra más asesinatos que Nueva York. Los homicidios han crecido un 40% tan sólo durante los últimos tres años, unas cifras en las que no se incluye a las personas víctimas de actos terroristas.

La inseguridad es precisamente lo que ha motivado a Petra Ecclestone a hacer las maletas, olvidarse de la capital británica y poner rumbo a Los Ángeles. «Es una lástima lo inseguro que se ha vuelto el Reino Unido, mucho más que hace 10 años. Hablando con madres en la escuela, ha habido tantos incidentes, tantos ataques, robos, cuchillos durante el día. No te sientes seguro caminando por el vecindario», declaraba la hija pequeña de Bernie Ecclestone, exdueño de la Fórmula 1, en una entrevista con el «Sunday Times» la semana pasada. Y cuando Petra habla de su vecindario no se refiere precisamente a un suburbio del sur sino al elitista Chelsea, el barrio de los millonarios, de los oligarcas rusos y las supermansiones. Aun así, Petra habla desde la experiencia. Hace dos años, su casa fue atacada con un cóctel molotov. En 2013, le robaron medio millón de libras en joyas de la vivienda de Belgravia que tenía en venta. Un potencial comprador aprovechó la visita para arramplar con todo. Tras estos incidentes, la socialite reforzó las medidas de seguridad. Sus pasos son seguidos a diario por un equipo de cuatro guardaespaldas; uno para ella y otro para cada uno de sus tres hijos; Lavinia, de 5 años, y los gemelos James y Andrew, de 3. Pero ni los guardaespaldas parecen haber sido suficientes para hacerla sentir segura. Cree que la vida al otro lado del charco, en la mansión más grande de Los Ángeles -valorada en 180 millones de euros- será más apacible. Además podrá perder de vista a su exmarido James Stunt, del que se separó el pasado verano y con el que se enzarzó en una tediosa batalla legal por los 6.250 millones de euros que estaban en juego.

El Brexit

Y si Petra Ecclestone reniega de Londres por su inseguridad, el actor Colin Firth lo hace por ideales, por mostrar abiertamente su rechazo al Brexit. En septiembre del pasado año solicitó la nacionalidad italiana -también mantiene la británica-. El intérprete está casado con la productora romana Livia Giuggioli y aunque él esgrimió motivos familiares para justificar su decisión, resultó curioso que comenzase los trámites burocráticos en Londres unos meses después de que saliera el «sí» al Brexit y tras haberse manifestado contra él.

Branson fijó su residencia en la isla de Necker para no pagar tantos impuestos en su país
Branson fijó su residencia en la isla de Necker para no pagar tantos impuestos en su país

Una postura contraria a la de Jim Ratcliffe, el hombre más rico de Reino Unido y defensor acérrimo de la salida de su país de la Unión Europea, que acaba de anunciar que se muda a Mónaco. Le dio igual que la Reina Isabel II le nombrase caballero hace un par de meses. Se desconocen los motivos de la huida del fundador y CEO del gigante químico Ineos. Huele a triquiñuela fiscal, a la inexistente carga impositiva del principado tras las quejas de Ratcliffe de lo estricto que es el sistema de impuestos británico. El mismo motivo por el que Richard Branson, el dueño de Virgin, vendió su mansión en el condado de Oxfordshire, al sur de Inglaterra para fijar su residencia en su isla caribeña de Necker. Al residir en el extranjero, no paga impuestos por los ingresos procedentes de fuera del país. El goteo de millonarios que huyen es incesante. Y eso que el Brexit aún no se ha consumado.